BANCO CENTRAL DE COSTA
RICA
La Junta
Directiva del Banco Central de Costa Rica, en el artículo 9 del acta de la
sesión 6252-2025, celebrada el 29 de abril del 2025,
dispuso
en firme:
aprobar el Informe de
Política Monetaria a abril del 2025, cuyo texto se inserta más adelante, de
conformidad con lo establecido en el literal b, artículo 14, de la Ley
Orgánica del Banco Central de Costa Rica, Ley 7558:
INFORME DE POLÍTICA
MONETARIA -ABRIL 2025-
EL
RÉGIMEN DE POLÍTICA MONETARIA DEL BCCR
La política
monetaria comprende el conjunto de acciones que toma un banco central para
influir sobre la cantidad de dinero disponible en la economía y, por tanto,
sobre las tasas de interés, con el fin de promover la estabilidad de los
precios.
En el caso
de Costa Rica, las disposiciones en materia de política monetaria se rigen por
lo establecido en la Ley 7558, Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica
(BCCR). Específicamente, de acuerdo con su artículo 2, el Banco Central orienta
sus acciones al logro de una inflación baja y estable como objetivo principal.
En enero del 2018, el BCCR adoptó oficialmente el esquema de metas explícitas
de inflación para la conducción de su política monetaria1; sin
embargo, desde años antes implementaba, de hecho, este esquema monetario.
1 Un mayor detalle del
marco de política monetaria del BCCR se presenta en el capítulo 2 del Informe
de Política Monetaria de abril del 2020.
Dicho marco
se caracteriza por el anuncio público sobre el compromiso del banco central de
alcanzar un objetivo cuantitativo (por lo general con un rango de tolerancia
alrededor de la meta) para la inflación en un determinado horizonte de tiempo,
y se acompaña del reconocimiento de que su principal objetivo es mantener la
inflación baja y estable. Además, manifiesta la importancia de la rendición de
cuentas y la explicación de las motivaciones en la toma de decisiones de la
autoridad monetaria, para el proceso de formación de expectativas
inflacionarias.
De acuerdo
con lo anterior, la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica definió la
meta explícita de inflación en 3%, con un margen de tolerancia de ± 1 punto
porcentual, en un horizonte de 24 meses.
Esto
significa que la política monetaria del BCCR es prospectiva. Es decir, dado que
las medidas de política monetaria requieren tiempo para transmitirse hacia
otras variables económicas y tener el efecto esperado sobre la inflación, éstas
se fundamentan en la evolución proyectada de la inflación y de sus
determinantes. El principal instrumento para indicar el tono de la política
monetaria es la Tasa de Política Monetaria (TPM), la cual se revisa de
conformidad con un calendario aprobado por la Junta Directiva, que se hace de
conocimiento público con antelación2. Así, la TPM y la política
monetaria en general se ajustarán de forma tal que la inflación proyectada se
oriente a la meta de 3%.
2 A partir de marzo del
2024, el BCCR realiza una conferencia de prensa luego de cada reunión de
política monetaria, cuyo objetivo es comunicar su decisión y las razones que la
fundamentaron.
Los
análisis efectuados por el BCCR para tomar sus decisiones de política monetaria
son informados a la sociedad por medio de comunicados y documentos analíticos.
Entre ellos está el Informe de Política Monetaria el cual se publica cuatro
veces al año, al término de enero, abril, julio y octubre. Este informe analiza
la coyuntura macroeconómica, detalla las acciones de política monetaria
aplicadas por el Banco Central y presenta las proyecciones de esta entidad para
la inflación y la producción.
PRESENTACIÓN
En nombre
de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR), presento el
Informe de Política Monetaria (IPM) correspondiente a abril del 2025. Este
documento hace explícito el análisis del BCCR sobre la coyuntura económica,
nacional e internacional, revisa las proyecciones para un conjunto de variables
macroeconómicas y detalla las acciones de política aplicadas, y la orientación
de las que ejecutaría, para cumplir con los objetivos establecidos en su Ley Orgánica.
En un
entorno internacional caracterizado por una elevada incertidumbre, asociada a
las medidas arancelarias anunciadas por los Estados Unidos de América y,
especialmente, a los cambios frecuentes en dichas medidas, la economía
costarricense presentó un desempeño positivo en los primeros meses del año en
curso.
En el
primer trimestre, los indicadores de inflación (general y subyacente) siguieron
en valores positivos y por debajo del límite inferior del rango de tolerancia
alrededor de la meta de inflación.
En ese
mismo lapso, la producción registró un aumento de 3,9% que, si bien significa
una desaceleración con respecto tanto al último trimestre del año pasado como a
lo observado un año atrás, es superior a la tasa de crecimiento prevista para
la economía mundial (2,8%) en el 2025. Además, los diferentes indicadores
del mercado laboral muestran que se
mantiene la tendencia de mejora en relación con los valores históricos, pese a
la desaceleración de la actividad económica.
En las
cuentas externas continúa el sólido desempeño, al registrarse un bajo déficit
en la cuenta corriente de la balanza de pagos (0,2% del PIB), totalmente
financiado con ahorro externo de largo plazo, principalmente inversión directa
(1,3% del PIB), lo que, aunado a otros recursos, permitió mantener un adecuado
blindaje financiero externo, medido por el saldo de activos de reserva como
proporción del PIB (14,3%).
Las
finanzas públicas, mostraron un ligero deterioro en los primeros meses del año,
pero sigue la generación de superávits primarios por el Gobierno Central y el
comportamiento decreciente en la razón de deuda a PIB.
El Banco
Central reconoce que la coyuntura internacional actual tiende a un mayor
proteccionismo, menor intercambio comercial y a una desaceleración en el crecimiento
económico que, bajo determinadas circunstancias, podría dar lugar a un
incremento de los precios globalmente. Todo lo anterior plantea un escenario
muy retador para la conducción de la política monetaria en el horizonte de
proyección del presente informe.
Diversos
entes especializados y analistas económicos coinciden con ese diagnóstico. En
esa línea, recientemente los organismos internacionales redujeron sus
proyecciones de crecimiento económico mundial para el bienio 2025-2026 y
aumentaran las de la inflación en relación con lo publicado en informes
previos.
Dado lo
anterior, así como otros aspectos específicos de nuestra economía, en este
informe se revisa a la baja la estimación de crecimiento económico para el 2025
y el 2026 a 3,6% y 3,8% en el orden respectivo, esto es, 0,5 y 0,2 puntos
porcentuales menor a lo incorporado en el IPM de enero pasado. Asimismo, se
prevé que la inflación general retornaría al rango de tolerancia alrededor de
la meta en el primer trimestre del 2026 y la subyacente lo haría en el cuarto
trimestre del 2025.
Como ocurre
con frecuencia en los ejercicios de pronóstico macroeconómico, los resultados
están sujetos a riesgos que, de ocurrir, dan lugar a un escenario distinto al
presentado. En esta ocasión, los riesgos para el pronóstico de la inflación
continúan sesgados a la baja, pero enmarcados en un contexto de mucho mayor
incertidumbre.
En este
difícil entorno, el Banco Central procurará apoyar los esfuerzos del país para
mantener la estabilidad macroeconómica. Para ello, como ha sido usual,
mantendrá una política monetaria prudente, basada en un análisis prospectivo de
la inflación, de sus determinantes macroeconómicos y de los riesgos cuya
materialización podrían desviar a la inflación de su trayectoria central.
Además,
participará en el mercado cambiario, de conformidad con lo estipulado en su Ley
Orgánica y con los parámetros y lineamientos definidos por su Junta Directiva,
y continuará con los esfuerzos por mejorar la comunicación con el público en
los temas relativos a sus labores
Róger Madrigal López

RESUMEN
Coyuntura
económica
El entorno
económico internacional se caracterizó, en el primer cuatrimestre del 2025, por
una elevada incertidumbre relacionada, principalmente, con las políticas
comerciales proteccionistas globales, dentro de las cuales destacó el anuncio
efectuado el pasado 2 de abril por el gobierno estadounidense, de un aumento en
los aranceles a una gran cantidad de países, cuya entrada en vigor para algunos
fue pospuesta por un lapso de 90 días.
Esa
situación se manifestó, de manera inmediata, en las variables bursátiles, en
particular en los índices accionarios, en las tasas de interés y en la
cotización del dólar estadounidense, así como en el precio de las materias
primas (en especial, el petróleo) y del oro, considerado activo de refugio ante
circunstancias de elevada incertidumbre.
No
obstante, en algunos de estos indicadores, el efecto se revirtió en las semanas
siguientes.
En otras
variables macroeconómicas relevantes, en el primer trimestre del presente año
todavía no hubo evidencia clara de efectos significativos asociados a las
medidas arancelarias. Por ejemplo, la inflación mundial siguió a la baja,
aunque a un ritmo más lento que en el año anterior, comportamiento que incidió
en la decisión de algunos bancos centrales de pausar la reducción de sus tasas
de interés de política monetaria.
De igual
modo, con excepción de Estados Unidos, la información del PIB al primer
trimestre (primera revisión) no mostró el impacto de esas medidas. En
comparación con el último trimestre del año pasado, se observó una
desaceleración en la economía estadounidense (la variación interanual del PIB
pasó de 2,5% a 2,0%), mientras que en la zona del euro y en China, el
crecimiento interanual en ese periodo fue de 1,2% y 5,4%, respectivamente,
similar al resultado del cuarto trimestre del 2024.
Cabe destacar
que en China el crecimiento del primer trimestre superó lo previsto por sus
autoridades. Sin embargo, las perspectivas para los próximos meses son
inciertas debido a las elevadas tasas arancelarias aplicadas por los Estados
Unidos a ese país. De hecho, en abril el dato preliminar para China del índice
de gerentes de compra (PMI, por sus siglas en inglés) de manufactura3
disminuyó, aunque se mantuvo en zona de expansión. Un comportamiento similar se
observó en el resultado preliminar del PMI compuesto (incluye manufactura y
servicios) de Estados Unidos y la zona del euro en ese mismo mes.
3 El PMI de servicios
se publicará el 6 de mayo del año en curso.
El comercio
mundial, otra variable de gran relevancia en el contexto económico actual,
tampoco evidenció en los dos primeros meses del año el impacto negativo que
podría esperarse de las medidas arancelarias. El índice de comercio mundial
creció, en términos interanuales, 4,4% en enero y 2,9% en febrero (1,4% y 2,9%
en esos meses del 2024). Cabe mencionar que el valor de enero estuvo
influenciado por un considerable aumento de las importaciones de Estados Unidos
(24% interanual), comportamiento que podría asociarse al anticipo de compras
ante el eventual aumento en los precios por la entrada en vigor de los
aranceles.
En Costa
Rica, en el primer trimestre del 2025 la inflación general interanual continuó
en valores positivos, con un promedio de 1,2% (0,0% en el trimestre previo y
0,8% en diciembre pasado), al igual que la inflación subyacente, aunque en este
último caso con tasas inferiores al 1,0%. Ambos indicadores siguieron por
debajo del límite inferior del rango de tolerancia alrededor de la meta de
inflación.
La
continuidad de la inflación general en valores positivos se debió, mayormente,
al menor ritmo de disminución de los precios externos, mayores costos de
transporte marítimo, el choque de oferta en los precios de algunos productos
agrícolas y los efectos de la postura menos restrictiva de la política
monetaria.
Por su
parte, el ritmo de crecimiento de la producción nacional se ha moderado. Se
estima que en el primer trimestre del 2025 creció 3,9% en términos
interanuales, menor en 0,7 puntos porcentuales (p.p.) a la tasa registrada en
igual trimestre del 2024. Esta moderación estuvo influida, por el lado del
gasto, por el consumo de los hogares y las exportaciones de servicios y, según
actividad económica, influyeron principalmente los resultados de la agricultura
y de hoteles y restaurantes, que fueron afectados, en el primer caso, por
condiciones climatológicas adversas presentes a finales del 2024 y, en el
segundo, por el menor ingreso de turistas.
Pese a la
desaceleración de la actividad económica, los indicadores del mercado laboral
presentaron una relativa estabilidad en meses recientes, pero mejoran al
compararlos con los resultados de un año atrás.
En cuanto a
las operaciones del país con el resto del mundo, en el primer trimestre del
2025, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos como proporción
del PIB fue de 0,2%, razón mayor en 0,1 p.p. en relación con un año antes, lo
cual respondió a la reducción del superávit de servicios (principalmente por
turismo) y al incremento en el déficit del ingreso primario (retribución a
factores no residentes).
El déficit
en cuenta corriente fue financiado en su totalidad con ahorro externo. En el
primer trimestre del año, el país recibió financiamiento externo neto por el
equivalente a 0,6% del PIB, superior en 0,3 p.p. a lo observado en igual lapso
del año anterior. Estos influjos se orientaron, en mayor medida, al sector
privado y permitieron financiar la brecha negativa conjunta de las cuentas
corriente y de capital, y acumular activos de reserva en torno a 0,4% del PIB.
Al término de marzo, el saldo de dichos activos ascendió a USD 14.645,7
millones (14,3% del PIB), mientras que el indicador de seguimiento de reservas
internacionales netas (IR) se ubicó en 143,1% del nivel mínimo adecuado
definido por la Junta Directiva del Banco Central.
En lo
relativo a las finanzas públicas, en el primer bimestre del 2025 el Gobierno
Central generó un resultado primario y financiero equivalentes a 0,1% y -0,8%
del PIB, en ese orden, inferior, en el primer caso, y similar, en el segundo, a
lo observado en igual periodo del año previo (0,3% y -0,8%).
Estos
resultados denotan el compromiso con la sostenibilidad fiscal, pues a pesar del
menor superávit primario, el gasto en intereses expresado en términos del PIB
inició un comportamiento a la baja y la razón deuda del Gobierno Central a PIB
ha mantenido la tendencia decreciente.
Por último,
el BCCR considera que el comportamiento de los agregados monetarios y
crediticios en los tres primeros meses del 2025 no generará presiones
inflacionarias que excedan la meta de inflación en los próximos 24 meses.
Acciones
de política del BCCR
Durante el
primer cuatrimestre del 2025 se realizaron tres reuniones de política monetaria
(23 de enero, 13 de marzo y 10 de abril) y en cada una de ellas, la decisión de
la Junta Directiva del BCCR fue mantener la TPM en 4,0% anual, tasa vigente
desde la reunión del 17 de octubre del 2024.
En las dos
primeras reuniones, las decisiones de la Junta se sustentaron en la
conveniencia de dar espacio para que las tasas de interés activas para algunas
actividades terminaran de incorporar la reducción de 500 p.b. aplicada a la TPM
a partir de marzo del 2023 y, además, en la consideración de que con ese nivel
y el comportamiento de las expectativas de inflación ya se había alcanzado la
postura neutral de la política monetaria.
En la reunión
del pasado 10 de abril, la Junta indicó, entre otras razones, que, si bien la
valoración de riesgos mostraba mayor probabilidad de que la inflación se
ubicara por debajo de la proyección central, no había claridad suficiente sobre
las medidas comerciales y sus consecuencias macroeconómicas, por lo cual
ameritaba mantener la cautela en los movimientos de la TPM ante un entorno
global altamente cambiante.
Como es
usual, estas decisiones se fundamentaron en el análisis del comportamiento
reciente de la inflación y de la trayectoria de los pronósticos de inflación y
de sus determinantes macroeconómicos, así como en la valoración de los riesgos
que influyen sobre la proyección de inflación.
Las
acciones de política monetaria consideran también las condiciones de liquidez
de corto plazo. En el primer cuatrimestre del presente año el sistema
financiero nacional mantuvo una condición amplia de liquidez, aunque el
excedente de liquidez se redujo con respecto al promedio del año previo. Ello
debido, en buena medida, a la cancelación del crédito concedido por el BCCR al
sistema financiero para mitigar los efectos económicos de la pandemia y a la
colocación de Bonos de estabilización monetaria. Lo anterior fue compensado, en
parte, por el efecto monetario de la participación del BCCR en el mercado
cambiario.
Esa compra
de divisas fue menor en comparación con el primer cuatrimestre del año pasado,
consecuente con la moderación en el superávit del mercado privado de cambios.
Pese a ello, las compras le permitieron al BCCR incrementar el blindaje
financiero del país y cubrir en gran medida los requerimientos netos
contemporáneos del Sector Público no Bancario. Como resultado del
comportamiento del mercado cambiario, el tipo de cambio promedio ponderado de
Monex registró una relativa estabilidad durante los primeros cuatro meses del
presente año.
Proyecciones
y acciones futuras de política monetaria
Los
organismos financieros internacionales recortaron sus proyecciones de
crecimiento económico mundial para el bienio 2025-2026 y aumentaron las de la
inflación global en relación con lo incorporado en el IPM de enero pasado. El
ajuste en las estimaciones estuvo influido por una elevada incertidumbre y las
tensiones comerciales del entorno actual.
La economía
nacional crecería 3,6% en el 2025 y 3,8% en el 2026, lo cual significa un
ajuste a la baja de 0,5 y 0,2 p.p., en ese orden, con respecto a lo estimado en
el informe previo. En ambos años, la demanda interna continúa como el principal
motor de crecimiento.
La
inflación general retornaría al rango de tolerancia alrededor de la meta en el
primer trimestre del 2026 y la subyacente lo haría en el cuarto trimestre del
2025.
En cuanto
al déficit de la cuenta corriente, este se ubicaría, en promedio, en 1,8% del
PIB, superior en 0,4 p.p. al resultado del 2024. Como ha sido característico en
los últimos veinte años, esta brecha sería más que cubierta con ahorro externo
de largo plazo.
Según el
Marco Fiscal de Mediano Plazo del Ministerio de Hacienda, para el bienio
2025-2026 las proyecciones contemplan el compromiso con la consolidación
fiscal, con superávits primarios y una trayectoria decreciente del gasto en
intereses en términos del PIB.
En este
contexto, el ahorro financiero y el crédito al sector privado aumentarían de
conformidad con el crecimiento real previsto para la actividad económica, la
meta de inflación y el incremento gradual en el grado de profundización
financiera del país. Como es conocido, los ejercicios de proyección
macroeconómica están sujetos a supuestos y a riesgos sobre su cumplimiento, por
lo que eventos que modifiquen el escenario utilizado, tienden a desviar la
inflación de la trayectoria central. En esta ocasión, los riesgos (para la
inflación) continúan inclinados a la baja, pero enmarcados en un contexto de
mucho mayor incertidumbre.
De los
factores de riesgo que desviarían la inflación a la baja con respecto a la
proyección central destacan, un crecimiento económico mundial inferior al
considerado en este ejercicio, particularmente para los principales socios
comerciales de Costa Rica, con el consiguiente efecto negativo sobre la demanda
externa; así como una trayectoria de precios de bienes (por desvío de comercio)
y de materias primas menor a la prevista en esta ocasión, sujeta a la
temporalidad y magnitud de las barreras arancelarias.
De los
factores de riesgo que desviarían la inflación por encima de la proyección
central, sobresalen los posibles choques de oferta asociados con la
fragmentación del comercio global, con una escalada de los conflictos geopolíticos
actuales y con fenómenos climatológicos extremos, tanto locales como externos.
Adicionalmente, una eventual recomposición no ordenada en el portafolio de
instrumentos financieros, producto de diferencias persistentes entre las tasas
de interés en distintas monedas, podría incrementar las expectativas cambiarias
y, con ello, las expectativas de inflación y, de esta manera generar presiones
inflacionarias.
En este
contexto, la Junta Directiva del BCCR reafirma su compromiso con la estabilidad
de precios, condición que favorece la estabilidad macroeconómica e incide
positivamente en el crecimiento económico, en la generación de empleo y en el
bienestar de la población. Por ello, mantiene la meta de inflación en 3% ± 1
p.p.
Al igual
que lo ha hecho hasta el momento, su política monetaria estará basada en un
análisis prospectivo de la inflación y de sus determinantes macroeconómicos,
así como en la identificación, en cada momento, de riesgos cuya materialización
puedan desviar a la inflación de la senda hacia el rango de tolerancia.
Con base en
este análisis hará los ajustes requeridos en la TPM para que, en el horizonte
de la programación macroeconómica, la inflación retorne a valores cercanos a
esa meta. También con este propósito, gestionará la liquidez del sistema
financiero para reducir los excesos monetarios y evitar que su persistencia
genere presiones inflacionarias adicionales.
En materia
cambiaria, acorde con lo dispuesto en su Ley Orgánica, el BCCR participará en
el mercado cambiario con el fin de atender los requerimientos propios y del
sector público no bancario, así como para mitigar fluctuaciones violentas en el
tipo de cambio. En la medida en que las condiciones del mercado cambiario lo
permitan, procurará fortalecer aún más el blindaje financiero del país, de
acuerdo con los parámetros y lineamientos definidos por su Junta Directiva.
Por último,
la mejora en la comunicación con el público continuará como prioridad, en
procura de facilitar un mejor entendimiento de la coyuntura macroeconómica y de
los elementos que sustentan las decisiones del BCCR en materia monetaria,
cambiaria y de temas relativos a la estabilidad y eficiencia del sistema
financiero.
CAPÍTULO
1. COYUNTURA ECONÓMICA
Seguidamente
se presentan los principales hechos de la coyuntura macroeconómica externa y
nacional que determinan el marco en el cual el Banco Central de Costa Rica
aplica su política monetaria.
En el
entorno externo, el primer cuatrimestre del 2025 se caracterizó por una alta
incertidumbre ante las políticas comerciales proteccionistas impulsadas por el
gobierno estadounidense.
En
ese contexto, la inflación mundial siguió a la baja, aunque a un ritmo más
lento que en el año anterior, lo cual, aunado a la alta incertidumbre, llevó a
que algunos bancos centrales pausaran la reducción de sus tasas de interés de
política monetaria.
Los
datos de actividad económica al primer trimestre evidencian un deterioro en la
economía estadounidense en comparación con los del último trimestre del año
pasado, no así en la zona del euro y en China.
En Costa
Rica, la inflación general interanual se mantiene en valores positivos desde
diciembre del 2024, de modo que, en el primer trimestre del 2025 el promedio
interanual registró una tasa de 1,2%. La inflación subyacente4
también continuó positiva, aunque con valores inferiores al 1,0%. Ambos
indicadores siguieron por debajo del límite inferior del rango de tolerancia
alrededor de la meta de inflación.
4 La inflación general
se mide con la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor,
mientras que la subyacente corresponde al promedio de las distintas mediciones
disponibles para aproximarla.
El
ritmo de crecimiento de la producción nacional se ha moderado; se estima que en
el primer trimestre del 2025 creció 3,9% en términos interanuales, cifra
inferior en 0,7 p.p. con respecto a igual lapso del año pasado y en 0,5 p.p. en
comparación con el trimestre previo.
Los
indicadores de empleo todavía presentan resultados mejores a sus valores
históricos, pero en el bimestre concluido en febrero algunos evidenciaron una
ligera desmejora, hecho que pudiera relacionarse con la desaceleración de la
actividad económica.
En el
primer trimestre del 2025, el déficit de la cuenta corriente, como proporción
del Producto Interno Bruto (PIB) fue mayor en 0,1 p.p. al registrado un año
antes y fue financiado con ahorro externo, principalmente destinado al sector
privado.
El
BCCR considera que el comportamiento de los agregados monetarios y crediticios
en los tres primeros meses del 2025 no generará presiones inflacionarias que
excedan la meta de inflación en los próximos 24 meses.
1.1
Economía internacional
La
alta incertidumbre por las medidas de política arancelaria aplicadas por
Estados Unidos se manifestó de manera inmediata en las variables bursátiles,
las tasas de interés, la cotización del dólar estadounidense y el precio del
petróleo.
Desde el
inicio de la actual administración de los Estados Unidos se anunciaron diversas
medidas relacionadas con las políticas comercial (imposición de aranceles y
revisión de acuerdos comerciales), fiscal y migratoria de ese país.
Entre las
medidas comerciales destacó el anuncio realizado el pasado 2 de abril de nuevos
aranceles, universales y específicos, a las importaciones de bienes de una gran
cantidad de países, declaración que generó una reacción en los mercados
globales y ajustes en las políticas comerciales de algunos países. Algunas de
las economías afectadas respondieron con aranceles a los bienes estadounidenses
(Infografía 1).
Infografía 1. Cronología de
nuevos aranceles en el primer cuatrimestre del 2025

Además de
las políticas arancelarias, hacia finales del año pasado, se comenzaron a
implementar otro tipo de restricciones comerciales. En diciembre del 2024, el
gobierno estadounidense restringió las exportaciones a China de tecnologías
utilizadas para desarrollar semiconductores avanzados. Por su parte, en
diciembre del 2024 China prohibió las exportaciones de algunos minerales
(galio, germanio y antimonio) y otros materiales esenciales para la fabricación
de semiconductores, baterías de autos eléctricos electrónicos e imanes de
turbinas eólicas, entre otros, de doble uso tanto militar como civil. Además,
en abril restringió la exportación de 7 tipos de tierras raras con usos
similares.
Como
resultado de estas políticas y los cambios continuos en ellas, hubo un aumento
significativo en la incertidumbre, que se manifestó en los indicadores de
incertidumbre sobre políticas económicas (Economic Policy Uncertainty Index
(EPU)) y sobre políticas comerciales (Trade Policy Uncertainty Index (TPU)).
Este último registró en marzo pasado máximos históricos (Gráfico 1).

La escalada
del conflicto comercial elevó la percepción de riesgo y reavivó los temores de
una posible recesión económica. En consecuencia, aumentó la volatilidad en los
mercados financieros internacionales, tal como se aprecia en el comportamiento
del Índice VIX5 (Gráfico 2.A) y generó caídas en los índices
accionarios, en especial los estadounidenses (Gráfico 2.B), principalmente
luego del anuncio del 2 de abril. Sin embargo, después de esa reacción, dicho
comportamiento tendió a revertirse.
5 Este índice mide la
volatilidad esperada a corto plazo en los mercados financieros de Estados
Unidos. Valores superiores a 30 se asocian con alta volatilidad; inferiores a
20, con calma o estabilidad y entre 20 y 30, con lapsos de volatilidad moderada.
Asimismo,
dado que los bonos del Tesoro de los Estados Unidos son considerados
instrumentos financieros libres de riesgo (por su baja probabilidad de impago),
que los convierte en un activo de refugio ante condiciones adversas, la
coyuntura anterior generó una mayor demanda que, como es esperable, dio lugar a
una caída en su rendimiento. Este movimiento se profundizó con las medidas
anunciadas el 2 de abril (Gráfico 2.C. para los bonos a 10 años plazo)6.
6 Cabe señalar que el
11 de abril el rendimiento de los bonos a 10 años plazo aumentó debido a una
liquidación generalizada, por: i) la necesidad de liquidez por parte de los
inversores para cubrir llamadas al margen ante las pérdidas de cartera en las
distintas clases de activos; ii) una mayor ponderación del mercado a la
posibilidad de un contexto más inflacionario ante el aumento en los aranceles,
que limitaría la capacidad del Sistema de la Reserva Federal para recortar las
tasas de interés. No obstante, posterior a esta se retomó el comportamiento a
la baja en el rendimiento.


El
comportamiento del mercado de bonos tiene repercusiones macroeconómicas dado
que Estados Unidos enfrenta un elevado endeudamiento (USD 36,2 billones)
y de este, USD 9,2 billones vencen en el 2025 (70% en el primer
semestre); ello genera una presión de "refinanciamiento" de dicha
deuda.
En adición,
desde el 2022 la tasa de interés promedio de la deuda estadounidense se ha
incrementado, lo que genera un aumento en el gasto por intereses. De ahí que
una tendencia a la baja en los rendimientos de los bonos permitiría al Tesoro
de los Estados Unidos refinanciar parte de estos vencimientos a menores tasas.
La mayor
incertidumbre también se manifestó en el precio del oro, otro activo de refugio.
Como se observa en el Gráfico 2.D, el precio de este activo ha mostrado una
marcada tendencia al alza e incluso alcanzó en abril niveles históricos de
hasta USD 3.500 la onza. Además de su condición de activo de refugio, el
mayor interés de los ahorrantes en el oro se relaciona con la debilidad
mostrada por el dólar estadounidense en lo transcurrido del 2025.
Luego del
fortalecimiento experimentado a lo largo del 2024, en el presente año el dólar
ha registrado una depreciación generalizada con respecto a las principales
monedas. De las economías avanzadas, el yen japonés, el euro y la libra
esterlina, registran apreciaciones acumuladas, con respecto al dólar, del
10,1%, 9,4% y 6,3%, respectivamente.
En lo que
respecta a las monedas de las economías emergentes, el real brasileño, el peso
mexicano y el peso chileno, son las divisas que más se han apreciado en
relación con el dólar, con 8,9%, 5,6% y 3,7%, en ese orden. De la muestra
considerada, las monedas que se han apreciado menos son el yuan y el colón
costarricense (Gráfico 3).

Durante
el primer cuatrimestre del 2025 continuó el proceso desinflacionario7,
aunque a un menor ritmo que el año pasado e incluso con repuntes en algunas
economías (Gráfico 4).
7 Los datos incluidos
en este apartado se refieren a la inflación interanual.
En Estados
Unidos, la inflación, medida por la variación del índice de precios del gasto
en consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés)8 se ubicó en
marzo en 2,3% interanual (2,6% en diciembre del 2024), mientras que el
componente subyacente registró una variación de 2,6% (2,9% en diciembre
pasado). Este comportamiento estuvo asociado a la rigidez a la baja en los
precios de los servicios, los cuales aún presentan tasas de variación por
encima del 3%.
8 El Sistema de la
Reserva Federal utiliza como referencia el PCE desde el 2000 (ver aquí las
razones de dicha escogencia) para establecer la meta de inflación, aunque
también le da seguimiento a la inflación general, medida con el Índice de
precios al consumidor (IPC). En marzo, la inflación general en Estados Unidos,
medida con el IPC, fue de 2,4% (2,8% en febrero), mientras que la subyacente se
ubicó en 2,8% (3,1% en el mes previo).
En la zona del euro, la
inflación general descendió en marzo, por segundo mes consecutivo, hasta
ubicarse en 2,2% (2,3% en febrero) debido a una contracción del componente de
energía y a la desaceleración de los servicios, movimientos que compensaron el
incremento mostrado en el rubro de alimentos no procesados9. La
inflación subyacente10 bajó hasta el 2,5% (2,6% el mes anterior), su
segundo mes a la baja luego de cinco meses con valores de 2,7%.
9 Alimentos de origen
agrícola (frutas, verduras, hortalizas, entre otros).
10 Calculada como el
índice general menos energía y alimentos frescos (no procesados).

En las
economías emergentes y en desarrollo, el comportamiento de la inflación fue
diferenciado. Por ejemplo, en China, la variación interanual promedio del
índice de precios al consumidor (-0,1%) no mostró cambios significativos en el
primer trimestre del 202511 con respecto a la registrada en el mismo
lapso del año anterior (0%).
11 En este período hubo
una alta volatilidad en los precios explicada, principalmente, por el efecto de
las celebraciones del año nuevo en China. En el 2025, dichas celebraciones se
realizaron entre enero y febrero, mientras que en el 2024 fueron en febrero
(efecto base en el cálculo de la variación interanual del índice de precios al
consumidor).
En algunos
países latinoamericanos, la inflación general aumentó durante los primeros
meses del año debido a condiciones climáticas adversas (inundaciones y sequías)
que presionaron al alza los precios de los alimentos, así como al aumento en
los precios de la energía y en los servicios (vivienda y otros). Tales son los
casos de Brasil y Chile, cuya inflación se aceleró en marzo en relación con el
mes previo, hasta situarse en 5,5% y 4,9%, respectivamente. En México y Perú
disminuyó la tasa de crecimiento de los precios al consumidor en comparación
con diciembre del 2024, mientras que en Colombia la inflación se ha mantenido
estable.
Uno de los
factores que afecta de manera significativa el comportamiento de la inflación
global es el precio del petróleo. Desde mediados de enero del presente año
hasta la primera semana de marzo, esta variable mostró una tendencia a la baja
(Gráfico 5), influida, principalmente, por las perspectivas de una menor
demanda, en particular de China; la incertidumbre en torno a los efectos
macroeconómicos de las políticas comerciales globales y su efecto sobre el
crecimiento de la demanda mundial de crudo; así como la confirmación por parte
de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) del
aumento de la producción a partir de abril del presente año.
Posteriormente,
luego de algunas sesiones de relativa estabilidad, el precio del crudo presentó
un comportamiento alcista que se extendió hasta la sesión del 2 de abril
inclusive, debido, entre otros factores, a la decisión de Estados Unidos de
imponer sanciones a la industria petrolera de Irán, así como aranceles del 25%
a las importaciones procedentes de países que compren petróleo o gas a Venezuela;
la caída inesperada en las reservas comerciales de crudo de Estados Unidos y
las manifestaciones del presidente del Sistema de la Reserva Federal de no
tener prisa en bajar tasas de interés, pese a la incertidumbre existente.

El anuncio
de los aranceles por parte de Estados Unidos (2 de abril), junto con la
respuesta arancelaria por parte de China y la decisión de la OPEP+ de
incrementar la producción en mayo más de lo esperado, llevó a una nueva caída
en el precio del barril de crudo en las sesiones posteriores al anuncio del
gobierno estadounidense. No obstante, la pausa de 90 días anunciada el 9 de
abril para la entrada en vigencia de los aranceles específicos, junto con la
decisión de las autoridades estadounidenses de aplicar sanciones a las
exportaciones de crudo iraní, presionaron los precios al alza en las sesiones
previas al cierre por el Viernes Santo.
Luego,
nuevamente retornó la tendencia decreciente en esta variable debido a las
revisiones a la baja anunciadas por la OPEP y la Agencia Internacional de
Energía (AIE) de sus pronósticos de crecimiento para la demanda global de crudo
en el bienio 2025-2612. En abril, la cotización promedio del barril
de petróleo West Texas Intermediate (WTI) fue de USD 63,0, lo que
significó una disminución de 16,3% con respecto al precio promedio de enero del
2025 (USD 75,3).
12 Tanto la OPEP como
la AIE revisaron a la baja su pronóstico de crecimiento para la demanda global
de crudo en el bienio 2025-26 debido, principalmente, al efecto negativo sobre
las perspectivas económicas ante la escalada en las tensiones comerciales.
Ante
la baja en la inflación, los bancos centrales de la mayoría de las economías
avanzadas continuaron con el proceso de flexibilización de la política
monetaria. En las economías emergentes, el comportamiento fue similar, aunque
algunas pausaron el proceso y otras lo reversaron. La prudencia fue la norma
(Gráfico 6).
En lo
transcurrido del 2025, el proceso de relajación de la política monetaria avanzó
con prudencia en las economías avanzadas. Algunos bancos centrales no
efectuaron cambios en su tasa de política monetaria, entre ellos el Sistema de
la Reserva Federal de Estados Unidos y el de Noruega13, mientras que
otros la disminuyeron en magnitudes que van desde 25 puntos base (p.b.) hasta
75 p.b. Como referencia, el Banco de Inglaterra bajó su tasa de referencia en
25 p.b.; el de Canadá en 50 p.b. y el Banco Central Europeo en 75 p.b. Mención
aparte merece Japón, que aumentó dicho indicador en 25 p.b., lo cual forma
parte del giro en su política monetaria realizado desde el año anterior, tal
como se comentó en el IPM de abril del 2024.
13 En Estados Unidos,
la tasa de fondos federales se mantuvo en el rango (4,25% - 4,50%), mientras
que en Noruega el indicador de referencia continuó en 4,5%.
Las
economías emergentes disminuyeron sus tasas de referencias en magnitudes de 25
p.b. (Perú y Colombia), 50 p.b. (India) y 100 p.b. (México). Por el contrario,
Brasil14 y Uruguay15 la incrementaron en 200 p.b. y 50
p.b., respectivamente. Los bancos centrales de China y Chile no realizaron
cambios en sus tasas de referencia.
14 El Banco Central de Brasil
acumula incrementos de su tasa Selic de 375 p.b. desde setiembre de 2024. De
acuerdo con dicha entidad, el desanclaje de las expectativas de inflación, las
altas proyecciones de inflación, la fortaleza de la actividad económica y las
presiones del mercado laboral, requieren una política monetaria contractiva.
15 De acuerdo con el
Banco de Uruguay, con el último incremento de 25 p.b. aprobado en abril, la
política monetaria ingresó en una posición contractiva, con el objetivo de
conducir la inflación y sus expectativas a la meta de 4,5% ± 1,5 p.p. anual.

La
información al primer trimestre evidencia un deterioro en la economía
estadounidense en comparación con el último trimestre del año pasado, no así en
la zona del euro y en China. Sin embargo, en abril, el indicador adelantado de
compras en las actividades de manufactura y servicios (PMI) de estas tres
economías disminuyó.
En Estados
Unidos, el PIB del primer trimestre del 2025 (primera estimación) registró una
contracción anualizada de 0,3%, situación que no se observaba desde el primer
trimestre del 202216. Dado lo anterior, el crecimiento interanual se
ubicó en 2,0% (2,5% en el último trimestre del 2024), resultado en el cual
influyó el aumento de las importaciones y la reducción en el gasto del
Gobierno. Estos movimientos fueron compensados parcialmente por aumentos en la
inversión, gasto del consumidor y las exportaciones17.
16 En ese periodo, la
contracción anualizada fue de 1,0%.
17 Más detalle en el
comunicado del Bureau of Economic Analysis de abril del
2025.
Por el
contrario, en la zona del euro y en China, el PIB mostró un crecimiento
interanual de 1,2% y 5,4%, respectivamente, similar al observado en el último
trimestre del año pasado. Particularmente, en este último país, el crecimiento
en los primeros tres meses del año fue superior18 tanto a lo
previsto por los analistas económicos como al objetivo establecido por sus
autoridades para este año (5,0%). No obstante, las perspectivas para los
próximos meses son inciertas debido a las elevadas tasas arancelarias aplicadas
por los Estados Unidos a ese país.
18 Según el informe
publicado el pasado 16 de abril por el National Bureau of Statistics of
China, en este resultado influyeron las políticas económicas aplicadas el año
pasado. En marzo, algunos indicadores económicos de China mostraron los
siguientes resultados: la producción industrial creció 7,7% interanual (5,9%
esperado) y las ventas minoristas aumentaron 5,9% (4,3% previsto).
Por otra
parte, el PMI19, indicador económico que aproxima la actividad del
sector manufacturero y de servicios, presentó a lo largo de los tres primeros
meses del año valores superiores a 50 (expansión) para los distintos grupos de
economías (avanzadas y emergentes), así como para algunos países específicos
(Gráfico 7), a pesar de la marcada incertidumbre que ha caracterizado al
entorno internacional en este periodo.
19 Es un indicador
adelantado (es decir, proporciona información sobre el comportamiento futuro de
la economía) que se basa en encuestas a gestores de compras. Si el índice está
por encima de 50 indica una expansión y por debajo de 50, contracción.
En
particular, el PMI compuesto (incluye manufactura y servicios) de Estados
Unidos aumentó en marzo pasado hasta los 53,5 puntos, impulsado en gran medida
por el repunte en la actividad de los servicios, toda vez que en manufactura
disminuyó. Dicho resultado contrasta con la caída registrada en el PIB de este
país durante el primer trimestre20.
20 No obstante, el dato
preliminar a abril del PMI compuesto para Estados Unidos refleja una
disminución. Un comportamiento similar se observa en el indicador para la zona
euro y en el PMI de manufactura de China. Para este último país todavía no se
dispone del dato compuesto. Pese a esa disminución, el PMI continúa en valores
superiores a 50 (expansión) en todos los casos.

En la zona
del euro, la actividad empresarial aumentó hasta los 50,9 puntos en ese mismo
mes, para ubicarse por tercer mes consecutivo en terreno de expansión (luego de
haber estado en contracción durante dos meses), mientras que, en China, alcanzó
los 51,8 puntos. En ambos casos, el incremento estuvo asociado a la mejora de
la manufactura y de los servicios.
En el caso
del comercio, otro indicador de gran relevancia para la economía global, las
cifras disponibles todavía no evidencian un efecto considerable de las medidas
arancelarias; por el contrario, el índice de comercio mundial creció, en
términos interanuales, 4,4% en enero y 2,9% en febrero (1,4% y 2,9 en iguales
meses del 2024). Es importante mencionar que el dato de enero está influenciado
por un considerable aumento de las importaciones por parte de Estados Unidos21
(24% interanual), comportamiento que podría estar asociado a compras
anticipadas para evadir el posible a aumento en los precios ante la entrada en
vigor de los aranceles (Gráfico 8.A).
21 El peso de las
importaciones de bienes de las principales economías dentro de las
importaciones totales mundiales se distribuye de la siguiente manera: 24% para
la zona del euro, 14% para Estados Unidos y 13% para China. Al respecto ver: CPB
World Trade Monitor
Por otra
parte, el precio mundial del transporte marítimo de contenedores continuó con
la tendencia bajista iniciada en agosto del 2024, con un repunte precisamente
en enero, que luego se revirtió (Gráfico 8.B). Así, el precio pasó de un máximo
de USD 5.552 en agosto del 2024 a USD 2.042 el 25 de abril del
2025 (disminución del 63%).

1.2
Economía local
1.2.1
Inflación
En el
primer trimestre del 2025, la inflación general y subyacente, ambas en términos
interanuales, se mantuvieron en valores positivos.
Durante el
primer trimestre del 2025, la inflación general, medida con la variación
interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), se mantuvo en 1,2% a lo
largo del primer trimestre (0,0% en el trimestre anterior). La inflación
subyacente22, igualmente continuó en valores positivos y se ubicó al
término de marzo en 0,8% y en promedio en 0,7% en el trimestre (Gráfico 9.A).
Con estos resultados, la inflación siguió por debajo del límite inferior del
rango de tolerancia alrededor de la meta de inflación (3,0% ± 1 p.p.).
22 La inflación
subyacente captura en mayor medida el efecto de factores internos de demanda
sobre las cuales tiene efecto la política monetaria; esto es, aproxima de mejor
forma el fenómeno inflacionario, entendido como cambio generalizado y sostenido
en el nivel de precios ocasionado por fenómenos monetarios. Para mayor detalle,
ver la nota técnica "Índices de inflación subyacente de Costa Rica
(IIS2021)".

Contrario a
lo observado en el cuarto trimestre del 202423, en el primero del
actual año la contribución del subíndice de precios de bienes fue positiva (0,8
p.p. en promedio), lo cual, aunado al aporte de la inflación de servicios (0,4
p.p.)24 llevó a que la variación para el trimestre fuera 1,2%.
23 En el cuarto
trimestre del 2024, la contribución promedio del subíndice de precios de los
servicios a la inflación interanual fue positiva (1,15 p.p. en promedio)
mientras que la del subíndice de precios de bienes resultó negativa en igual
magnitud, por lo cual la variación para el trimestre fue de 0,0%.
24 La ponderación de
los bienes y servicios en la canasta del IPC es de 53% y 47%, respectivamente
(base diciembre 2020). En el primer trimestre del 2025, las variaciones
interanuales promedio fueron de 1,5% y 0,8% en el orden indicado.
Particularmente,
en marzo el resultado interanual (1,2%) fue determinado en mayor medida por el
subíndice de precios de bienes, que aumentó 1,4% en términos interanuales25
(1,0% el de servicios) y, dada su ponderación relativa en la canasta del IPC,
aportó 0,7 p.p. al resultado de la inflación interanual de ese mes, superior en
0,2 p.p. al aporte también positivo de los servicios (Gráfico 9.B).
25 En los precios de
los bienes la tasa interanual fue de 1,3% en enero, 1,9% en febrero y 1,4% en
marzo del 2025. Los valores positivos, que contrastan con los del último
trimestre del 2024 (aunque fueron cada vez menos negativos), evidencian,
todavía, el efecto adverso sobre la oferta de algunos bienes agrícolas de
eventos climáticos presentes en el último cuatrimestre del 2024, que incrementó
significativamente sus precios. Por ejemplo, las frutas mostraron tasas de
variación interanual del 45,0%, 48,9% y 24,5% en el orden indicado, en tanto
que, en el subgrupo de vegetales, tubérculos y leguminosas, los cambios fueron
de 31,3%, 33,4% y 22,4%, en el mismo orden.
En los
bienes destacaron los aportes de la papa (0,7 p.p.), café (0,2 p.p.), papaya
(0,1 p.p.) y repollo (0,1 p.p.), lo anterior compensado, en mayor medida, por
los combustibles (-0,2 p.p.) y aceite (-0,1 p.p.). En los servicios, los
mayores aportes provinieron del alquiler de vivienda y suministro de agua, con
0,2 p.p. cada uno, y boleto aéreo (0,1 p.p.), compensados parcialmente por
electricidad y servicios de telecomunicaciones en paquetes con -0,2 p.p. en
cada rubro y transporte de taxi (-0,1p.p.).
Al
desagregar el IPC según sus componentes (regulado y no regulado), en el primer
trimestre del 2025 la variación interanual promedio fue de -3,0% y de 1,9%,
respectivamente (-2,7% y 0,5% en el trimestre previo). Dados su peso en la
canasta del IPC26, la contribución negativa del primer componente al
promedio de la inflación interanual del trimestre (-0,4 p.p.) fue más que
compensada por el aporte positivo del segundo (1,6 p.p.).
26 La ponderación del
componente regulado y no regulado en la canasta del IPC es de 14% y 86%
respectivamente (base diciembre 2020).
En marzo
los bienes y servicios regulados registraron una variación interanual de -2,1%
en tanto que la del componente no regulado fue de 1,8%. En los regulados, el
principal aporte negativo provino de los combustibles y electricidad (-0,2 p.p.
cada uno), seguido del transporte de taxi (-0,1 p.p.) y el positivo resultó del
suministro de agua (0,2 p.p.).
En el
componente no regulado destacaron, con aportes positivos, la papa (0,7 p.p.),
el alquiler de vivienda y el café con 0,2 p.p. cada uno, el boleto aéreo y la
educación universitaria, con 0,1 p.p. de cada rubro; lo anterior fue
parcialmente atenuado por servicios de telecomunicaciones en paquetes (-0,2
p.p.), paquetes turísticos al extranjero (-0,1 p.p.) y aceite (-0,9).
La
continuidad de la inflación general en valores positivos en el primer trimestre
del 2025 se debió, mayormente, al menor ritmo de disminución de los precios
externos, el incremento en los costos del transporte marítimo, el choque de
oferta en los precios de algunos productos agrícolas y los efectos de la
postura menos restrictiva de la política monetaria.
El menor
ritmo de disminución de los precios externos se ha manifestado internamente en
el índice de precios de materias primas importadas, que presentó durante el
primer trimestre una reducción promedio de 6,6%, inferior a la caída del
trimestre previo (10,7%) (Gráfico 10.A).
Por
componentes de ese índice, en el primer trimestre del presente año los granos
básicos, los metales y el crudo WTI disminuyeron, en promedio, en 6,4%, 4,8% y
7,0%, en ese orden, caídas inferiores al -13,4%, -10,4% y -10,0% del trimestre
previo.
Aunado a lo
anterior, si bien la referencia del precio mundial del transporte marítimo
continuó a la baja durante el primer trimestre del 2025 (USD 3.156 en
promedio contra USD 3.735,4, precio medio del 2024), estos precios son
superiores a los registrados en el 2023 (USD 1.488,3)27.
27 Este comportamiento
respondió, entre otros, a las tensiones geopolíticas en el mar Rojo y a los
efectos del cambio climático sobre esta actividad.
El menor
ritmo de disminución de los precios externos y el aumento en el precio del
transporte marítimo han influido en el Índice de Precios del Productor de la
Manufactura (IPP-MAN). Este indicador presentó en marzo pasado una tasa
interanual positiva (aunque baja), luego de registrar variaciones negativas
desde abril del 2023. A pesar de su tasa positiva en marzo, en el primer
trimestre del 2025 su variación interanual promedio fue de -0,2% (-1,8% en el
trimestre anterior)28 (Gráfico 10.B).
28 Al desagregarlo por
tipo de bien, el subíndice de precios de bienes de consumo final, que podría
tener mayor impacto en el corto plazo sobre el IPC, mostró en el primer
trimestre del 2025 una variación interanual promedio de 1,7% (0,6% en promedio
en el trimestre previo); en marzo pasado fue de 2,1%.

Elementos
de índole interno también contribuyeron al incremento de la inflación en el
primer trimestre del 2025, con respecto al término de 2024. Entre ellos
destacan la política monetaria menos restrictiva aplicada a partir de marzo del
2023, que, en conjunto con el comportamiento de las expectativas de inflación,
han llevado a una postura de política monetaria cercana a la neutralidad. Por
otra parte, también ha influido el incremento en los precios de algunos bienes
agrícolas, debido al efecto adverso sobre su oferta, de eventos climáticos
presentes en el último cuatrimestre del 2024, tal como se comentó de previo.
En cuanto a
las expectativas de inflación, la mediana de la encuesta que realiza el Banco
Central y las estimadas a partir de la negociación de títulos públicos en el
mercado financiero costarricense (expectativa de mercado), se mantuvieron
dentro del rango de tolerancia alrededor de la meta de inflación, aunque por
debajo del 3,0%. Específicamente, en marzo pasado las expectativas a 12 meses
de la primera medición se ubicaron en 2,0% y las de la segunda en 2,5%, en
tanto que a 24 meses el resultado fue de 2,5% y 2,4%, en igual orden29
(Gráfico 11).
29 Las expectativas de
mercado sobre la inflación interanual a 36 y 60 meses se estabilizaron en torno
a 2,3% durante el primer trimestre del 2025, cifra similar a lo observado en el
2024.

Tal como se
señaló en el Informe de Política Monetaria de enero pasado, la permanencia de
la inflación durante un periodo prolongado en valores por debajo del límite
inferior puede generar cuestionamientos válidos sobre si es preciso reducir la
meta inflacionaria. En el Recuadro 1 de ese informe se discutieron los
elementos por considerar en la determinación de la meta de inflación, con el
propósito de iniciar la discusión sobre esa temática.
Con el
objetivo de profundizar en esa temática en febrero pasado el BCCR organizó el
seminario "Metas de Inflación, teoría y evidencia empírica". Los
presentadores hicieron énfasis en que el régimen de metas de inflación ha sido
exitoso, pero de manera continua la política monetaria se enfrenta a nuevos
desafíos que debe solventar. El material del evento (presentaciones y videos)
se puede consultar en Meta de inflación: Teoría y evidencia y en Memoria
de Seminario.
1.2.2
Actividad económica, mercado laboral, balanza de pagos y finanzas públicas
La
producción moderó su ritmo de crecimiento en el primer trimestre del 2025 con
respecto a los trimestres previos y a lo observado un año atrás.
Se estima
que la actividad económica en el primer trimestre del año creció 3,9% en
términos interanuales, menor en 0,7 p.p. al registrado en el igual trimestre
del 2024 (Gráfico 12.A). Esta desaceleración estuvo influida, por el lado del
gasto (Gráfico 12.B), por el consumo de los hogares y las exportaciones de
servicios. Por actividades, influyeron principalmente en ese resultado la
agricultura y hoteles y restaurantes, que mostraron la mayor desaceleración
debido a las condiciones climatológicas de finales del 2024 y al menor ingreso
de turistas.


El
consumo privado continuó moderándose, en tanto que el consumo de gobierno
mostró un mayor crecimiento en comparación con un año atrás (Gráfico 12.C).
En el
primer trimestre del 2025, el consumo de los hogares creció 2,7% en términos
interanuales, menor en 0,4 p.p. y 2,4 p.p. que en el trimestre previo y un año
atrás, respectivamente, con lo cual mantuvo la desaceleración observada a lo
largo del 2024. Este comportamiento estuvo influido por la moderación en el
ingreso disponible real de los hogares, dado el desempeño de la actividad
económica.
Por tipo de
bien y servicio, el aumento del consumo de los hogares se concentró en los
servicios financieros y seguros, servicios de alquiler de vivienda, prendas de
vestir, productos alimenticios y servicios de transporte. Estos dos últimos
rubros, junto con los servicios de suministro de comidas y bebidas, y servicios
de salud, moderaron su ritmo de crecimiento en el periodo en comentario.
El consumo
de gobierno moderó su crecimiento con respecto al último trimestre del año
pasado, pero su variación en los primeros tres meses del 2025 (0,9%) fue
superior en 0,8 p.p. a la registrada en igual periodo del 2024. Dicho resultado
estuvo influido por un mayor gasto de las entidades públicas dedicadas a las
actividades de administración, enseñanza pública y salud, que presentaron un
aumento tanto en la compra de bienes y servicios como en la contratación de
nuevas plazas.
La
formación bruta de capital, con un crecimiento de 5,3%, se desaceleró con
respecto al cuarto trimestre del 2024. Su crecimiento se relaciona con la
inversión de maquinaria en empresas de comunicación y de la industria eléctrica
(transformadores y contadores de electricidad), así como en partes y accesorios
de equipo de transporte. Además, influyó la mayor ejecución de proyectos de
construcción privados (naves industriales, edificios de oficinas y plazas
comerciales). Por el contrario, la construcción con destino público disminuyó.
Las
exportaciones de bienes mantuvieron el comportamiento creciente en el primer
trimestre del 2025, mientras que las importaciones se moderaron.
Las
exportaciones de bienes y servicios crecieron 5,6% en términos interanuales,
superior en 0,2 p.p. con respecto a lo registrado en el trimestre previo y en
igual periodo del 2024. En bienes, el crecimiento de las exportaciones (8,6%)
fue impulsado, principalmente, por las ventas de empresas del régimen especial
(implementos médicos) y de productos manufacturados del régimen definitivo
(café, productos lácteos, aceite de palma, carne e hilos conductores de cobre),
toda vez que las exportaciones agrícolas se contrajeron (piña, banano) debido
al efecto adverso de las condiciones climatológicas que prevalecieron durante
los últimos meses del 2024.
Las
exportaciones de servicios mostraron un crecimiento interanual mínimo (0,1% en
términos interanuales), lo cual significó una desaceleración con respecto al
trimestre anterior y a un año atrás, cuando su variación interanual fue de 0,9%
y 2,8%, respectivamente. Dicho comportamiento fue resultado de una mayor
demanda de servicios empresariales del
régimen especial que fue prácticamente compensado por la reducción en el
turismo receptor30.
30 El turismo receptor
presenta tasas de variación interanual negativas desde septiembre del 2024 y en
el primer trimestre del 2025 disminuyó 4,0% con respecto a igual periodo del
año previo (aumento de 14,6% un año atrás).
Las
importaciones de bienes y servicios aumentaron 3,8% (4,5% en el cuarto
trimestre del 2024), con lo cual mantuvieron la moderación observada desde
mediados del año pasado. En el primer trimestre del actual año, ese
comportamiento se explicó por la evolución de las importaciones de bienes,
influidas por la desaceleración en las compras del régimen definitivo, toda vez
que las del régimen especial mostraron una recuperación.
La
desaceleración de las importaciones del régimen definitivo respondió a las
compras de vehículos y de combustibles, mientras que la recuperación en el
régimen especial, a las compras de insumos vinculados con industrias del
plástico, química y farmacéutica, además de bienes de capital para electricidad
y comunicaciones.
Por su
parte, las importaciones de servicios crecieron 7,8% debido, principalmente, a
la mayor salida de costarricenses hacia el resto del mundo y el aumento en las
compras de servicios de informática.
Por
actividad económica, fue notoria la contracción en la agropecuaria y la
desaceleración en hoteles y restaurantes (Gráfico 13).
La
actividad agropecuaria se contrajo interanualmente 4,3% y acumuló dos
trimestres de caída. Este comportamiento estuvo influido por los efectos
adversos de las condiciones climatológicas del último trimestre del 2024 sobre
la oferta exportable de piña y banano y los cultivos de productos de ciclo
corto, como la cebolla, papa, hortalizas y tubérculos.
La
industria de hoteles y restaurantes se mantuvo prácticamente sin cambio (0,1%),
lo que contrasta con los aumentos registrados en el trimestre previo y un año
atrás (1,4% y 7,2%, respectivamente). Este resultado estuvo determinado por dos
fuerzas que tendieron a compensarse: el crecimiento en los servicios de
restaurantes (cadenas de comida rápida) fue casi anulado por la disminución en
el turismo receptor.

La
construcción y el comercio moderaron su crecimiento, con respecto a lo
observado en el cuarto trimestre del 2024 y un año atrás.
La
construcción creció 2,8% en el primer trimestre del 2025, inferior tanto a la
tasa de un año atrás (3,3%), como a la del trimestre previo (4,4%). La
construcción con destino privado tuvo un desempeño determinado por la ejecución
de proyectos (naves industriales, edificios de oficinas y plazas comerciales),
además de la construcción de viviendas de interés social y para hogares de
ingresos medios. Sin embargo, la construcción con destino público se contrajo,
luego de tres trimestres de expansión, debido a la menor ejecución de obras de
generación eléctrica, de infraestructura vial del Consejo Nacional de Viabilidad
(Conavi) y del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), así como del
Programa de Infraestructura de Transporte (PIT) y de las municipalidades.
El
comportamiento del comercio fue acorde con la evolución de las actividades
agropecuarias, hoteles, restaurantes y de la manufactura del régimen
definitivo. Por tipo de bien, la moderación se manifestó en las ventas de
productos alimenticios, eléctricos, vehículos y combustibles.
La
manufactura y los servicios empresariales mantuvieron tasas de crecimiento
relativamente altas. En la manufactura el incremento fue diferenciado según
régimen de comercio.
La
manufactura creció 5,8% en términos interanuales (5,5% un año atrás y 6,3% en
el trimestre previo). Su comportamiento fue diferenciado según régimen de
comercio; mientras que los especiales aceleraron su tasa de crecimiento por el
empuje de los implementos médicos, la producción de las empresas del régimen
definitivo lo moderó. No obstante, en el régimen definitivo destacó la mayor
producción de productos alimenticios (carne, productos de panadería, azúcar,
productos lácteos y alimentos preparados para animales)31.
31 En el primer
trimestre del 2025, la producción del régimen especial aumentó 12,5% y la del
definitivo 1,0% (9,0% y 2,1% en igual periodo del 2024, en igual orden).
De manera
similar a la manufactura, los servicios empresariales crecieron en el primer
trimestre del año en curso 6,4% (6,5% un año atrás y 6,7% en el trimestre
previo). El crecimiento fue impulsado por la demanda en actividades del régimen
definitivo, como los servicios de publicidad, arquitectura, ingeniería,
servicios de vigilancia privada y de consultoría a empresas, sumado a la
demanda externa por investigación y desarrollo, así como los servicios de apoyo
a empresas en los regímenes especiales.
La
actividad financiera y seguros mantuvo una trayectoria creciente, mientras que
la de información y comunicación, y el transporte se moderaron, este último en
concordancia con el resultado del turismo y el comercio exterior.
La
actividad financiera y seguros mantuvo la senda de crecimiento de los dos años
previos y en el primer trimestre del 2025 su tasa interanual fue de 5,7%. Este
comportamiento estuvo determinado por: a) el incremento en los servicios de
intermediación financiera, ante el aumento en los depósitos en cuenta corriente
y ahorro a la vista; b) las comisiones explícitas que cobran las entidades
financieras, particularmente por el uso de tarjetas de crédito y débito y; c)
el incremento en los ingresos asociados a los servicios de seguros.
La
actividad de información y comunicación creció 4,2% durante el periodo en
comentario (6,3% un año atrás), tasa que combinó el efecto del impulso de la
demanda externa por servicios de informática de empresas de los regímenes especiales32
y la moderación en las actividades de servicios de radio, televisión y salas
cinematográficas.
32 Específicamente lo
relacionado con el desarrollo de programas y consultoría informática.
La
actividad de transporte, si bien creció menos que en el trimestre previo y un
año atrás, su desempeño fue relativamente alto (5,4%), dada la demanda por los
servicios de transporte, tanto de personas como de carga de mercancías, así
como por las actividades de apoyo al transporte. Esta actividad muestra una desaceleración
desde el tercer trimestre del año pasado, debido al menor ingreso de turistas y
a la evolución de las mercancías vinculadas al comercio exterior.
Según
los índices de confianza, las perspectivas sobre el desempeño de la economía
continúan optimistas.
En el
primer trimestre del 2025, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC)
elaborado por la Universidad de Costa Rica se ubicó en 53,2 (52,6 el trimestre
previo), con lo cual mantuvo la tendencia al alza observada desde la segunda
mitad del 2024 (Gráfico 14.A).
El ICC se
subdivide en dos subíndices, que miden la percepción de los consumidores sobre
el entorno económico actual y futuro. En el primero, denominado Índice de
Condiciones Económicas Actuales (ICEA), se observó una ligera mejora en la valoración
sobre las condiciones existentes33, mientras que en el Índice de
Expectativas Económicas (IEE) se registró una percepción más positiva sobre el
futuro económico del país en los siguientes cinco años.
33 De acuerdo con el
Informe del ICC del primer trimestre del 2025, aumentó el porcentaje de
consumidores que opinan que son buenos tiempos para la compra de bienes
duraderos (vivienda, automóvil).
De igual
forma, el Índice de Confianza del Agente Económico calculado por el BCCR34
evidenció una mejora en la confianza al ubicarse en 58,6 puntos (1,7 puntos más
que en el trimestre previo) y retomó el comportamiento al alza (Gráfico 14.B).
34 Los encuestados son
empresarios, analistas tanto económicos como financieros y académicos
vinculados al área económica.
En
contraste, el índice global de expectativas empresariales de la UCR
correspondiente al segundo trimestre del 2025 disminuyó a 54,7 puntos (6,1
puntos menos que en el trimestre previo). Pese a esa reducción en el indicador,
su valor señala que los empresarios continúan optimistas (Gráfico 14.C).

Los
indicadores del mercado laboral muestran una relativa estabilidad a pesar de la
desaceleración de la actividad económica.
En el
trimestre móvil finalizado en febrero del 2025, la tasa de desempleo35
fue de 7,4%, tasa ligeramente menor a la de igual lapso del año previo (7,8%).
La tasa de subempleo (3,0%) también mostró una reducción interanual (de 0,7
p.p.) (Gráfico 15.A).
35 Este indicador
relaciona la población desempleada con la fuerza de trabajo. La población
desempleada está compuesta por la fuerza de trabajo que no tenía empleo en la
semana de referencia, aunque estaba disponible para participar en la producción
de bienes y servicios, y buscó empleo. La fuerza de trabajo es el conjunto de
personas de 15 años o más que durante el período de referencia participó en la
producción de bienes y servicios o estaba dispuesta a hacerlo; está conformada
por la población ocupada y la desocupada.
La tasa
neta de participación continuó la senda creciente observada desde finales del
2023, pero a un ritmo más moderado, con lo cual se situó en 56,5% (Gráfico
15.B)36. Un comportamiento similar se observó en la tasa de
ocupación, cuyo valor en febrero (52,3%) fue superior en 0,8 p.p. en
comparación con igual periodo del año anterior, lo que representó un incremento
de 62 mil trabajadores en términos absolutos.
36 En febrero, la
fuerza de trabajo ascendió a 2,4 millones de personas (aumento interanual de
2,4%).

Según las
características de la ocupación, el empleo formal mantuvo el comportamiento
creciente observado desde el segundo semestre del 2020 (Gráfico 16.A); de
febrero de ese año a igual mes del año en curso su aumento ha sido de 16,2
puntos porcentuales. En contraste, la informalidad retomó el comportamiento a
la baja presente hacia finales del 2024 y todavía está lejos del nivel
registrado previo a la pandemia.
Por su
parte, según la calificación de los trabajadores, los de nivel alto continuaron
en aumento, con un crecimiento interanual de 13,9%, que lo situó 23,8 p.p. por
encima de lo registrado previo a la pandemia (Gráfico 16.B). Por el contrario,
los ocupados con calificación media y baja mostraron un comportamiento
descendente desde diciembre último y aún están lejos del nivel prepandémico
(-5,1 p.p. y -9,9 p.p., en ese orden).

Según
grupos de edad, el segmento de ocupados entre 25 y 59 años ha aumentado desde
la segunda mitad del año previo, hasta situarse 4,3 p.p. por encima de lo
registrado en febrero del 2020. No obstante, los grupos de 15 a 24 años y de 60
años o más continúan por debajo del nivel prepandémico (Gráfico 16.C).
El
ingreso real crece de manera heterogénea según calificación y sector
institucional.
Los
ingresos, tanto nominales como reales, mostraron una trayectoria creciente
hacia finales del 2024 que se mantuvo en el trimestre móvil finalizado en
febrero del 2025, con incrementos interanuales de 8,7% y 7,3%, respectivamente
(Gráfico 17.A).
La
recuperación en los ingresos se ha dado de forma diferenciada según calificación
y sector institucional (Gráfico 17.B). Los ingresos reales de los trabajadores
de calificación alta aumentaron 8,1% interanual y continúan por debajo de su
nivel previo a la pandemia (-2,1 p.p.), no así los de calificación media y baja
cuyas tasas de variación interanual (3,9% y 5,6% respectivamente), los ubican
6,5 p.p. y 11,8 p.p. por encima de las de febrero del 2020.


Por sector
institucional, los ingresos en términos reales del sector privado aumentaron
9,4% interanual, mientras que los del sector público sólo 4,0%, con lo cual los
primeros se ubicaron 17,9 p.p. por encima del nivel prepandémico y los segundos
12,5 p.p. por debajo.
Al combinar
ambas características (calificación y tipo de empleador) (Gráfico 17.C), en
términos reales los ingresos de los trabajadores con calificación alta del
sector privado crecieron interanualmente 12,2% (17,9 p.p. por encima de febrero
del 2020), en contraste con el grupo de trabajadores del sector público de
igual calificación, que se mantienen por debajo del nivel prepandémico37.
37 Como se indicó en el
IPM de enero pasado, el comportamiento disímil en el crecimiento de los
ingresos reales, según el tipo de empleador, indica, por un lado, el buen
desempeño de la economía, que permitió una aceleración en el ritmo de
crecimiento de los ingresos (por trabajo) del sector privado y, por otro, los
efectos de la contención del gasto sobre la dinámica de las remuneraciones de
los trabajadores del sector público.
Recuadro
1. Producción, empleo e impuestos: un análisis por régimen de comercio
Costa Rica
ha experimentado una transformación significativa de su estructura productiva
en las últimas décadas, al pasar de un modelo agroexportador a una economía más
diversificada e integrada al mercado internacional. Las actividades de
componentes electrónicos, dispositivos médicos y servicios especializados han
ganado protagonismo en la producción nacional durante los últimos años. Este
crecimiento ha sido impulsado por políticas públicas orientadas hacia la
apertura comercial. Una consecuencia de estas políticas es que las empresas que
producen estos bienes y servicios operan, principalmente, bajo regímenes
especiales de comercio.
En el
presente recuadro se compara el crecimiento económico según régimen de
comercio, con énfasis en los regímenes especiales, y se analiza su evolución y
su impacto en otras variables macroeconómicas como el empleo y la recaudación
fiscal.
75
años de estadísticas de producción: 1950-2024
Costa Rica
es un país emergente, cuya tasa de crecimiento promedio del Producto Interno
Bruto (PIB) durante los últimos 74 años ha sido de 4,6%. En comparación con el
promedio mundial de 3,7%38, esta tasa de crecimiento superior
permitió que Costa Rica pasara de ser clasificado como un país de ingreso medio
bajo a uno de ingreso medio alto39. En el Gráfico 1.1.A se muestra
la distribución de las tasas de crecimiento anuales del PIB entre 1951 y 202440.
En la mayoría de los años, las variaciones se encuentran entre 3% y 7%, y
solamente en 6 de esos 74 años el país mostró tasas de variación negativas.
38 Obtenido con datos
de Our World in Data que combina tres fuentes para crear la serie
histórica del PIB mundial: la base de datos de Maddison (antes de 1820), la
base de datos del Proyecto Maddison (de 1820 a 1989) y datos del Banco Mundial
(de 1990 en adelante). Disponible en: https://ourworldindata.org/grapher/global-gdp-over-the-long-run?time=1..latest
39 Según la
clasificación del Banco Mundial, realizada en el año 2000.
40 Los datos de 2024
son preliminares.

En el
Gráfico 1.1.B se presenta la serie del crecimiento del PIB. La crisis de
finales de la década de los setenta e inicios de los años ochenta marcó un
punto de inflexión, que llevó a un cambio en el modelo de producción de la
economía. En el gráfico se muestra que, después de esa crisis, las tasas de
crecimiento promedio han sido menores a las del periodo anterior a ésta
(crecimiento promedio de 4,3% entre 1984 y 2024, en comparación con 6,1% entre
1951 y 1979), pero la volatilidad de esas tasas se redujo: la desviación estándar
fue de 3,5 antes de la crisis y de 2,4 en el período posterior41.
41 Después de 1980, en
economías desarrolladas también se ha observado una reducción en el promedio y
la volatilidad de las tasas de crecimiento de estas economías. A este fenómeno,
Stock y Watson (2002) le han denominado la gran moderación, y, en la literatura
posterior, dicho cambio se ha asociado con mejoras en la conducción de la
política monetaria y fiscal y cambios en la tecnología de producción.
Después de
esa crisis, el país adoptó un modelo de crecimiento basado en una mayor
integración al comercio internacional. Como parte de esta estrategia, en la
década de los años noventa, se establecieron los regímenes de comercio
especiales que operan actualmente en Costa Rica: Zona Franca y
Perfeccionamiento Activo42.
42 La Ley de Régimen de
Zonas Francas (Ley 7210), de 1990, creó el régimen de Zona Franca actual y
reemplazó la Ley de Zonas Procesadoras de Exportación y Parques Industriales
(Ley 6695). La Ley 7557, Ley General de Aduanas, de 1995, establece las
condiciones que debe satisfacer el régimen de Perfeccionamiento Activo.
Estos
regímenes ofrecen beneficios e incentivos fiscales para que las empresas
inviertan en el país. Dichos incentivos permiten una mayor rentabilidad de las
empresas, favorecen la competitividad de su producción y atraen empresas
internacionales que venden mayoritariamente a mercados externos43.
Las próximas secciones comparan el desempeño de estos regímenes especiales (RE)
con el del resto de la economía, que se le denomina régimen definitivo de
comercio (RD).
43 El Recuadro 1 del
Informe de Política Monetaria de enero de 2023 presenta una caracterización de
estos regímenes.
Comparación
por régimen de comercio
Producción:
1991-2024
La
importancia de los RE en la producción ha mostrado una tendencia creciente
durante los últimos 34 años. De acuerdo con el Gráfico 1.2.A, la proporción del
PIB correspondiente a estos regímenes pasó de 1,5% en 1991 a 13,6% en 2024.
Esta
recomposición pone de manifiesto diferencias sostenidas en las tasas de
crecimiento de cada régimen. Del Gráfico 1.2.A es posible identificar tres
períodos en la evolución de los RE: uno de crecimiento temprano, entre 1991 y
2000; otro de crecimiento moderado, entre 2001 y 2015; y el más reciente, de
crecimiento acelerado, a partir de 2016.
En el
Gráfico 1.2.B se muestran las tasas de crecimiento promedio en cada uno de
estos periodos. Durante la etapa temprana el crecimiento de los RE fue muy alto
(doble dígito) y mucho mayor al del RD, pero su participación en la producción
total era baja. En la etapa de crecimiento moderado, la participación de los RE
rondó el 5% de la producción, con un crecimiento similar al registrado en el
RD. En el último periodo, el crecimiento de los RE se acelera nuevamente a
tasas muy altas mientras que el del RD se desacelera (casi dos p.p. menor al
promedio del período previo). En consecuencia, la participación de los RE
aumentó rápidamente hasta representar cerca del 14% del PIB en el 2024.

La mayor
tasa de crecimiento y participación como porcentaje del total de producción de
los RE se manifiesta en aportes más altos de los RE a la tasa de crecimiento
del PIB (Gráfico 1.3.A). Antes del 2016, el crecimiento de los RE aportó, en
promedio, 0,3 p. p. a la variación del PIB, mientras que, a partir de 2016,
esta contribución alcanzó un promedio de 1,3 p. p.

En el
Gráfico 1.3.B se descompone el aporte de los RE a la tasa de crecimiento por
actividad económica44. La manufactura es la actividad dentro de las
empresas de los RE que más aporta al crecimiento del PIB: entre 1992 y 2000 aportó,
en promedio, 0,45 p.p. al crecimiento del PIB; entre 2001 y 2015 tuvo aportes
levemente negativos, y a partir de 2016 aportó en promedio 0,68 p.p. al
crecimiento del PIB, en línea con el desarrollo del conglomerado de
dispositivos médicos.
44 El BCCR publica la
descomposición del PIB por régimen y por actividad económica, pero no por ambas
de manera simultánea. Para aproximar esta descomposición cruzada, se realiza el
supuesto de que la diferencia entre el PIB y el valor agregado en la economía
(i.e., los impuestos) se distribuye de manera proporcional de acuerdo con el
valor agregado de cada actividad económica.
Al mismo
tiempo, la producción de las empresas de los RE se ha diversificado. Desde su
creación y hasta 1999, la actividad de manufactura era la única que producía
bajo estos esquemas (Gráfico 1.4.A).
A partir de
1999 se observa un rápido crecimiento de la participación de las empresas de
las actividades profesionales y servicios de apoyo, y durante los últimos diez
años la participación de esta actividad ha sido similar a la de manufactura. En
la actualidad, en conjunto, estas dos actividades representan alrededor del 90%
del valor agregado de los RE, mientras que el 10% restante corresponde a la
actividad de información y comunicación.

El rápido
crecimiento de las empresas en estos regímenes también se manifiesta en la
participación de la producción de los RE dentro del valor agregado total de
cada actividad económica (Gráfico 1.4.B). Para 2024, los RE generaron la mitad
del valor agregado de la manufactura, el 39,2% del valor agregado de las
actividades profesionales y servicios de apoyo, y el 21,7% del valor agregado
de los servicios de información y comunicación.
Exportaciones:
2000-2024
En un
inicio (1981), cuando se crearon, los requisitos para acceder a los beneficios
de los RE explícitamente incluían la condición de ser una empresa exportadora.
En la actualidad, luego de varias reformas legales ese requisito no es exigido,
por lo que eventualmente también tienen acceso a esos beneficios las empresas
que producen bienes y servicios para el mercado local.
No
obstante, las condiciones que deben reunir (monto de nuevas inversiones, tamaño
de escala para el mercado al que aspiran servir) dan como resultado que estas
empresas vendan a mercados más amplios que el nacional, lo que ha llevado a una
elevada participación de los RE en las exportaciones totales del país: desde
2019, el valor total de las exportaciones de los RE ha superado al valor de las
del RD.
En el
Gráfico 1.5.A se muestran las exportaciones de bienes por régimen de comercio a
partir del 2000. En ese año, la producción de los RE representó sólo un 3% de
la producción de bienes del país, pero casi el 40% de las exportaciones.
Posterior al año 2017, las exportaciones de bienes de los RE superaron las del
RD y para 2024 su valor duplicó a las del RD. Este crecimiento se explica en
gran medida por el comportamiento del conglomerado de dispositivos médicos
(DM-RE): entre los años 2012 y 2020, el crecimiento de las exportaciones de las
empresas dedicadas a este tipo de productos explicó el 89% del crecimiento de
las exportaciones, y entre 2021 y 2024, el 72%.

En el
Gráfico 1.5.B se presentan las exportaciones de servicios por régimen. Estos
cálculos comprenden un periodo más corto (2012-2021), debido a la
disponibilidad de los datos que se han recopilado como parte de un esfuerzo
reciente de procesamiento de información.
Entre 2012
y 2019, el valor de las exportaciones de servicios por parte del RD fue mayor,
mientras que las exportaciones de los RE crecieron a un mayor ritmo. Durante el
2020, debido al choque pandémico, las exportaciones de servicios del RD cayeron
más de la mitad, mientras que las de los RE no dejaron de crecer.
Las actividades
profesionales y servicios de apoyo (PA-RE) aportaron el 79% del crecimiento de
las exportaciones de servicios de los RE entre 2012 y 2016, y el 44% entre 2017
y 2021. Esta reducción en el aporte se debe al crecimiento que también tuvo la
actividad de información y comunicaciones, más que a una disminución del
crecimiento de las actividades profesionales y de apoyo45.
45 Los servicios
asociados a la actividad PS-RE, según la nomenclatura de productos que utiliza
el BCCR, son: servicios de consultoría en gestión financiera, recursos humanos,
mercadeo, oficinas principales y afines y servicios administrativos y de apoyo
de oficina y otras actividades de apoyo a las empresas, y para la actividad de
información y comunicaciones, servicios de información, programación y
consultoría informática, edición de programas informáticos y afines.
Empleo
y salarios: 2005-2024
El
crecimiento de los RE en la producción del país ha llevado a un aumento de su
participación en los indicadores del mercado laboral. Como se aprecia en el
Gráfico 1.6.A, la participación de los RE en el empleo formal, y la producción
durante el periodo 2005-2020, aumentó a ritmos similares: ambos comienzan con
una participación de alrededor del 5,6% y finalizan con una del 11,5%.
Posterior al año 2020, el empleo en los RE aumentó poco, en comparación con el
del RD, por lo que su participación relativa disminuyó.
Con
respecto a las remuneraciones, los trabajadores de los RE tienen un salario
promedio superior que ha aumentado más a lo largo del tiempo, en tanto que la
participación en la masa salarial total aumentó más que en el empleo (Gráfico
1.6.A). Los salarios en los RE, durante el quinquenio 2005-2009, fueron un 26%
mayores que los del RD y crecieron más durante los últimos 20 años (Gráfico
1.6.B). Para el quinquenio 2020-2024, estos fueron en promedio 53% superiores a
los del RD.
Esta
diferencia entre salarios promedio puede deberse a que los trabajadores en los
RE tienen atributos distintos (educación, habilidad, entre otros) a los de empresas
del RD o a que las empresas de los RE pagan un mayor salario independientemente
del trabajador; por ejemplo, porque son más productivas o porque tienen
incentivos para tratar de reducir la rotación de personal (salarios de
eficiencia).

Con el fin
de separar ambos efectos, Alfaro-Ureña, Badilla, Manelici y Vásquez (2022)
utilizan los movimientos de trabajadores entre empresas y analizan el cambio en
el salario que experimentan. Al aplicar esta metodología, las diferencias en la
compensación se calculan al controlar por los atributos individuales de la
persona trabajadora, y permite identificar estos efectos de otras
características del empleo.
Los autores
concluyen que un trabajador de una multinacional en zona franca recibe, en
promedio, una prima salarial de 18,4%, mientras que esa prima con respecto a
una empresa multinacional pero que no opera en el régimen de zonas francas es
cercana al 10%. Estos efectos son mayores cuando los trabajadores tienen algún
título universitario.
Recaudación
tributaria: 2011-2023
El esquema
tributario costarricense otorga incentivos fiscales, como exoneraciones de
ciertos impuestos y créditos fiscales, a empresas adscritas a los RE con el fin
de estimular su establecimiento en el país. Esto ha sido un factor crítico para
la atracción de inversión directa46, pero a su vez ha implicado un
costo fiscal que se ha incrementado debido a la creciente importancia de estos
regímenes en la producción del país. Esta sección se enfoca en las empresas
amparadas al régimen de Zona Franca (ZF), que comprende a la mayoría de las
empresas de los RE.
46 Una proporción
importante de los flujos de inversión directa se dirigen a proyectos en los RE
(tanto en Zona Franca como en Perfeccionamiento Activo). Durante el periodo
2000-2015, el 36% de la inversión directa se destinó a proyectos en los RE, y
durante el periodo 2016-2023, esta proporción aumentó a 61%.
Las
empresas de ZF tienen una tasa reducida del impuesto de renta, que varía según
la antigüedad de la empresa, la actividad económica y la ubicación geográfica.
La tasa varía desde el 0%, para la mayoría de las empresas entrantes47,
y aumenta en tractos hasta llegar al 30% que pagan las empresas del RD. Además,
algunas categorías disfrutan de una exención total y de créditos fiscales y de
exenciones asociadas a la reinversión realizada en el país48.
47 Sin embargo, no
todas las empresas nuevas obtienen una exención total. Las empresas de
manufactura regular dentro de la GAM, por ejemplo, tienen una tasa del 6%
durante sus primeros años.
48 El inciso l del
Artículo 20 de la Ley de Régimen de Zona Franca, Ley 7210, establece que las
empresas procesadoras de exportación ubicadas en el régimen de Zona Franca
tendrán el beneficio de que por cada reinversión de al menos el 25% de la
inversión inicial que realice, se le otorga un año adicional de exención en el
impuesto de renta hasta un máximo de 4 años.
En
promedio, en 2023, el 71% de las empresas de ZF no pagaron impuesto a la renta,
debido a una combinación de las exenciones, créditos fiscales y períodos de
pérdidas contables (Gráfico 1.7.B). A partir del 2020, la cantidad de empresas
que pagaron impuestos decreció, mientras que las que no pagaron, aumentaron más
aceleradamente.
Lo anterior
ha llevado a que la tasa impositiva promedio49 para las empresas de
ZF sea baja (Gráfico 1.7.A). Para el periodo 2011-2023, la media de este
indicador fue de 0,9%. Así, a pesar del aumento en la cantidad de empresas bajo
este régimen (Gráfico 1.7.B) y su mayor aporte a la producción del país en los
últimos años, su participación promedio dentro de la recaudación total del
impuesto de renta ha mantenido una tendencia decreciente.
49 Definida como la
razón entre el impuesto de renta por pagar, neto de las exoneraciones y
créditos otorgados y la renta neta de las empresas.

El
Ministerio de Hacienda en su informe "Costa Rica: Estimación del Gasto
Tributario, 2023" calculó que, durante el 2023, en exenciones al impuesto
de renta, el Gobierno Central dejó de percibir el 2,07% del PIB. De este monto,
67,79% correspondió a exenciones a empresas ubicadas en ZF. Es decir, el costo
fiscal de las exenciones que reciben las empresas en este régimen correspondió
a 1,41% del PIB de ese año o, lo que es lo mismo, a casi 661 mil millones de
colones.
Así, dado
el dinamismo y la creciente importancia de las ZF en la economía costarricense,
el tratamiento tributario diferenciado entre las empresas de los RE (en
particular, ZF) y las del RD plantea desafíos de mediano plazo para lograr un balance
entre la atracción de inversión directa y la sostenibilidad de las finanzas
públicas.
Algunos
estudios del impacto de ZF en la economía costarricense
Investigaciones
recientes del BCCR señalan que las empresas bajo el régimen de ZF poseen más encadenamientos
productivos que las empresas locales. La mayor integración se manifiesta
particularmente en las relaciones de compra con proveedores locales. Así, se
observa que las adquisiciones de bienes y servicios no transables por parte de
estas empresas se concentran, en su mayoría, en proveedores locales del RD, lo
que favorece la inserción de la economía local en las cadenas globales de valor
(Huertas, Loaiza y Ortiz, 2022).
Por otra
parte, en términos de productividad, la evidencia sugiere que las empresas de
ZF han impulsado con mayor fuerza el crecimiento de la productividad del país
en los últimos 10 años. Su dinamismo ha superado al de las empresas del RD,
cuya evolución en términos de productividad ha sido comparativamente menor
(Jiménez y Vega, 2023).
Además, se
han identificado otras externalidades positivas de las multinacionales en ZF,
como el aumento en la productividad de sus proveedores locales. Así, empresas
costarricenses que se integran como proveedores de multinacionales en ZF
registran incrementos de hasta un 23% en su productividad tras cuatro años de
relación comercial, mientras que aquellos que suministraron a multinacionales
fuera de este régimen tienen un incremento del 4% (Alfaro-Ureña, Badilla,
Manelici y Vásquez, 2022).
Conclusiones
La
estructura productiva de Costa Rica ha experimentado un proceso de
transformación que, como parte de la estrategia de inserción al comercio
internacional y las elevadas tasas de crecimiento que han registrado, se ha
caracterizado por una creciente participación de los RE.
En los
últimos años (2019-2024), el crecimiento de estos regímenes superó con creces
la tasa de crecimiento del RD; aportaron un 39% del crecimiento de la
producción, más de la mitad de las exportaciones del país, el 12% del empleo y
pagaron salarios superiores con respecto al RD.
El
crecimiento de los RE se caracteriza por un proceso de diversificación: la
producción, que se concentraba en manufactura durante la década de los noventa,
pasó a incluir actividades profesionales y servicios de apoyo, de información y
comunicaciones y a aumentar la especialización de la producción manufacturera
en bienes de alto valor agregado como los dispositivos médicos.
No
obstante, el costo de los RE, en términos de recaudación fiscal, es alto: la
tasa promedio del impuesto de renta que las empresas de ZF pagó durante el
último quinquenio fue de sólo 0,5%, y su participación en la recaudación total
del impuesto de renta apenas alcanzó el 0,9%.
Así, con la
mayor participación de los RE en la producción del país, el esquema de
beneficios fiscales que se le brinda a dichas empresas supone un reto para la
sostenibilidad de las finanzas públicas.
Referencias
Alfaro-Ureña,
A., Badilla, M., Manelici, I. y Vásquez, J. (2022). Beneficios intangibles de
la Inversión Directa (ID) en Zonas Francas en Costa Rica: Resumen de
resultados. Banco Central de Costa Rica. Nota técnica 001-2022, 1-22.
Huertas,
G., Loaiza, K., y Ortiz, L. (2022). Análisis del encadenamiento productivo de
las empresas multinacionales atraídas por CINDE a Costa Rica. Banco Central de
Costa Rica. Documento de trabajo
001-2022, 1-201.
Jiménez, S.
y Vega, M. (2025). Análisis de productividad en Costa Rica: un enfoque
microeconómico. Revista de Economía de Centroamérica y República Dominicana, 6(1),
23-55.
Ministerio
de Hacienda de Costa Rica (2025). Costa Rica: Estimación del Gasto Tributario
2023.
Stock, J. y Watson, M. (2002). Has the business cycle
changed and why?. NBER
macroeconomics annual,
17, 159-218.
En el
primer trimestre del 2025, el déficit de la cuenta corriente continuó
financiado con ahorro externo, principalmente destinado al sector privado.
La brecha
en la cuenta corriente de la balanza de pagos fue de 0,2% del PIB, superior a
la del año anterior (0,1% del PIB). Este desbalance es el resultado de los
déficits de la cuenta de bienes y de ingreso primario, equivalentes a 1,0% y
2,2% del PIB, en ese orden, y fue parcialmente compensado por el superávit
conjunto de la cuenta de servicios y de ingreso secundario situado en 3,0% del
PIB (Cuadro 1).
El déficit
en la cuenta de bienes fue menor en 0,2 p.p. con respecto a lo registrado un
año antes, resultado que combinó un incremento interanual de las exportaciones
y de las importaciones de 11,1% y 7,3% en el orden respectivo. Las mayores
exportaciones de bienes respondieron al impulso en las ventas de las empresas
bajo regímenes especiales de comercio (17,8%), en particular de implementos
médicos, toda vez que las exportaciones del régimen definitivo aun cuando
crecieron, lo hicieron a un menor ritmo que un año atrás (0,9%, contra 5,5%),
en buena medida por la caída en la exportación de bienes agrícolas,
principalmente de piña y banano, productos que fueron adversamente afectados
por las condiciones climatológicas.

El
crecimiento interanual de las importaciones se concentró en las compras del
régimen definitivo (sin hidrocarburos), en especial de bienes de consumo y
materias primas, toda vez que la factura petrolera bajó 20,8% en este mismo
lapso50. Las importaciones de los regímenes especiales crecieron
3,7%, lo cual contrasta con la disminución interanual promedio de un año atrás
(4,9%).
50 La factura petrolera
alcanzó USD 529,5 millones en el primer trimestre del 2025 (USD 668,9
millones en igual lapso del 2024, diferencia equivalente a 0,2 p.p. del PIB).
Este resultado combinó un menor precio medio de la mezcla de hidrocarburos
(13,3%) y una menor cantidad de barriles importados (8,7%).
El
superávit en la cuenta de servicios ascendió a USD 2.894,7 millones,
equivalente a 2,8% del PIB (0,2 p.p. menos que un año antes). La reducción fue
resultado del deterioro de la cuenta de viajes, principalmente, los
provenientes de Estados Unidos y Europa51, dado que el resto de los
servicios no registró cambios (1,6% del PIB).
51 Según información
del Instituto Costarricense de Turismo, entre otros, incidió una menor
disponibilidad de asientos, pues algunas aerolíneas experimentaron
inconvenientes con el acceso a repuestos de motores de avión.
Los egresos
netos por la retribución a los factores productivos (ingreso primario)
ascendieron a 2,2% del PIB (0,1 p.p. del PIB mayor a la razón del primer
trimestre del 2024). En particular, los egresos por intereses de deuda pública
externa y el resto del ingreso primario crecieron interanualmente en 4,1% y
12,4%, en ese orden.
En el
primer trimestre de 2025 el país recibió financiamiento externo neto por el
equivalente a 0,6% del PIB, influjos que resultaron más que suficientes para
financiar la brecha de la cuenta corriente y propiciar un incremento de los
activos de reserva.
El ahorro
externo fue dirigido, fundamentalmente, al sector privado (0,7% del PIB), en
especial mediante la modalidad de inversión directa. Como ha sido usual, la
mayoría de esa inversión fue canalizada a la industria manufacturera,
específicamente a empresas de implementos médicos y de electrónica
especializados. Por otro lado, el sector público amortizó deuda externa (en
neto) por un monto equivalente a 0,1% del PIB.
El
financiamiento externo neto permitió financiar el déficit de la cuenta
corriente y acumular activos de reserva en torno a 0,4% del PIB. Al término de
marzo el saldo de esos activos ascendió a USD 14.645,7 millones. Ese
saldo equivale a 14,3% del PIB, a 8,3 meses de las importaciones de bienes en
el régimen definitivo y a 2,3 veces de la deuda externa total de corto plazo
del país. Además, el indicador de seguimiento de reservas internacionales netas
(IR) se ubicó en 143,1% del nivel mínimo adecuado definido por la Junta
Directiva del BCCR.
Los
resultados financieros del Gobierno Central al primer bimestre del 2025
mantienen la generación de superávit primario.
El Gobierno
Central presentó en el primer bimestre del 2025 un resultado primario y
financiero equivalentes a 0,1% y -0,8% del PIB52, en ese orden (0,3%
y -0,8%, en el orden respectivo en igual lapso del 2024) (Gráfico 18.A). En
términos del PIB, el efecto de la caída en los ingresos tributarios y del
incremento en los gastos primarios fue
compensado por un menor pago de intereses (Gráfico 18.B).
52 En términos
absolutos, el balance primario disminuyó ?74,6 mil millones, mientras que el
deterioro en el resultado financiero fue de alrededor de ?5 mil millones.
Los
ingresos totales aumentaron 0,2% (3,8% en igual lapso del 2024 y 8,6% en igual
periodo de los últimos cinco años). Este menor crecimiento se relaciona con la
caída de 0,3% en la recaudación tributaria (aumento de 3,6% a febrero del
2024), lo que en términos del PIB significó una décima menos con respecto a
igual bimestre del año anterior.
En
particular, destacó la disminución en las partidas tributarias de: impuesto
único a los combustibles (17,8%), renta (3,0%) y selectivo de consumo (7,3%),
cuyo efecto no fue compensado por el incremento en los impuestos a la
propiedad, aduanas y valor agregado (22,3%, 2,1% y 3,1%, en su orden).
En lo que
respecta a los egresos, el crecimiento interanual de 7,2% en el gasto primario
(3,4% en igual lapso del 2024 y 0,5% como promedio en el último quinquenio)
estuvo influido, principalmente por remuneraciones y transferencias corrientes.
Sin embargo, la caída en el pago de intereses (-13,4%) y en los gastos de
capital (-11,2%) fue determinante para que el crecimiento en el gasto total se
ubicara en torno a 0,5% (5,8% en el primer bimestre del 2024).

La
generación de superávit primarios en años recientes redujo los requerimientos
de financiamiento del Gobierno y contribuyó a que el crecimiento de la deuda
sea menor al del PIB nominal. Particularmente, en el primer bimestre del 2025,
la deuda creció 2,0% (9,0% el promedio a igual mes del último quinquenio), por
debajo del 4,8% de cambio en el PIB nominal. En este contexto, la razón deuda a
PIB disminuyó 1,6 p.p. con respecto a lo observado doce meses atrás (57,1%
contra 58,7%)53 (Gráfico 19).
53 En términos
absolutos, la deuda interna registró un aumento interanual de ?634.158
millones, mientras que la externa disminuyó en ?66.726 millones. De la deuda
del Gobierno Central, cerca del 74% correspondió a deuda interna y 26% a deuda
externa (42,1% y 15,0% como proporción del PIB, respectivamente).

Los esfuerzos
fiscales han contribuido a mejorar la confianza de los agentes económicos sobre
la capacidad del Gobierno Central para atender sus obligaciones, lo cual se ha
manifestado en una reducción en la mayoría de las tasas de interés en colones y
de algunas en dólares asignadas en el mercado primario durante el primer
trimestre del 2025, aunque esa reducción se ha moderado. A manera de
referencia, entre marzo del 2024 y marzo pasado las tasas de interés asignadas
en colones bajaron en promedio 17 p.b. (Gráfico 20.A).

Este
esfuerzo también se evidencia en la evolución del Índice de Bonos de Mercados
Emergentes (EMBI) de Costa Rica, que alcanzó 229 p.b. el 25 de abril pasado,
por debajo del EMBI LATAM y el EMBI GLOBAL (Gráfico 20.B). Este resultado pone
de manifiesto una percepción de menor riesgo para Costa Rica en comparación con
economías con mejor calificación crediticia (por ejemplo, México, que tiene
grado de inversión), lo que se traduce en mejores condiciones financieras para
el país.
1.2.3
Condiciones monetarias
El
Banco Central estima que el comportamiento de los agregados monetarios al
término del primer trimestre del 2025 no generará presiones inflacionarias que
excedan la meta de inflación en los próximos 24 meses.
Al término
del primer trimestre del presente año54 la base monetaria disminuyó
5,5% con respecto a diciembre del 2024. Dicha contracción estuvo determinada,
principalmente, por la cancelación por parte de los intermediarios financieros
del crédito especial concedido por el Banco Central para mitigar los efectos económicos
de la pandemia55, por un monto cercano a ?540 mil millones
(incluidos intereses), y la colocación neta de bonos de estabilización
monetaria. Estos movimientos contractivos fueron parcialmente compensados por
la disminución en el saldo de los depósitos en el Mercado Integrado de Liquidez
(MIL) y del fondo general del Gobierno en colones, así como por el efecto
monetario asociado a la compra neta de dólares por parte del BCCR y al pago de
intereses sobre sus instrumentos de deuda.
54 Considera información
del BCCR y de los intermediarios financieros (preliminar) al 31 de marzo del
2025. Las tasas de crecimiento de los agregados monetarios y del crédito al
sector privado excluyen el efecto de la variación en el tipo de cambio.
55 Artículo 5, del acta
de la sesión 5955-2020 del 2 de setiembre de 2020.
El ahorro
financiero, aproximado por los agregados monetarios amplios, mostró a finales
de marzo una variación coherente con el crecimiento de la actividad económica y
la meta de inflación, por lo cual se considera que su comportamiento no
incubará presiones inflacionarias por encima de dicha meta durante el horizonte
de la programación macroeconómica.
La liquidez
total y la riqueza financiera total y privada crecieron (interanualmente) entre
5,0% y 7,0% en tanto que el medio circulante (M1) amplio desaceleró, de 11,6%
en diciembre del 2024 a 6,2% en marzo del actual año; ello contrasta con el
aumento en la tasa de crecimiento interanual de la captación a plazo, que pasó
de 0,5% a 3,6% en ese mismo lapso (Gráfico 21.A). Esta recomposición de los
pasivos bancarios podría estar relacionada con el retorno de la inflación a
tasas positivas, lo que aumenta el costo de oportunidad de mantener el ahorro
en instrumentos líquidos.
En cuanto a
la composición del ahorro financiero por tipo de moneda, se observó un aumento
en la dolarización del ahorro en instrumentos bancarios, principalmente a la
vista. Sin embargo, los agregados amplios (riqueza financiera), que incluyen
instrumentos de Gobierno y del BCCR, no evidenciaron una mayor preferencia
relativa por instrumentos en dólares.
Al término
del primer trimestre del 2025 la participación relativa del componente en
moneda extranjera en el medio circulante amplio y en la liquidez total56
aumentó en ese orden 2,6 y 1,0 p.p. con respecto a diciembre del 2024; en la
riqueza financiera total esa participación se mantuvo relativamente estable en
torno a 24,5% (Gráfico 21.B).
56 El medio circulante
amplio incluye numerario en poder del público, y depósitos (colones y dólares)
en: cuenta corriente, ahorro a la vista, plazo vencido, cheques de gerencia y
cheques certificados. La liquidez total incluye, además del medio circulante
amplio, los depósitos a plazo en colones y dólares.
El aumento
en la dolarización en los instrumentos bancarios es coherente con la
persistencia de un premio negativo por ahorrar en moneda nacional (Gráfico
21.C). El comportamiento de este indicador en el primer trimestre del 2025 es
consecuente con la relativa estabilidad de las tasas de interés pasivas en
colones57 y en dólares, y con el aumento en las expectativas de
variación en el tipo de cambio (según mercado).
57 Entre marzo del 2023
y marzo del 2025 las tasas de interés pasivas han bajado en magnitudes cercanas
a las reducciones aplicadas en la TPM en ese lapso (500 p.b.).

El
crédito al sector privado (CSP) evolucionó acorde con el nivel de transacciones
en la economía y la meta de inflación y se moderó la preferencia por
operaciones en moneda extranjera.
El CSP
mostró al término de marzo del 2025 un crecimiento anual de 7,2%, (7,4% un año
atrás), tasa que aproxima el crecimiento compuesto de la actividad económica y
la meta de inflación58. El aumento del crédito se observó tanto en
moneda nacional como extranjera y, si bien fue mayor en dólares, en términos
relativos se contuvo el proceso de dolarización (Gráfico 22.A).
58 El incremento
gradual en la profundización financiera lleva a que el agregado financiero
tienda a crecer a un ritmo mayor que el crecimiento del PIB nominal.
La desaceleración
del crédito en dólares en los primeros meses del 2025 es consecuente con la
reducción en el costo en exceso de endeudarse en colones. Dado el
comportamiento de las tasas activas (en colones y dólares) y la evolución de
las expectativas de variación cambiaria (mercado), en el primer trimestre del
año ese costo en exceso se ubicó en torno a -0,1 p.p.
El menor
crecimiento del crédito en moneda extranjera contuvo la dolarización del
agregado: en el primer trimestre del año en curso, la participación relativa de
la moneda extranjera se ubicó en torno a 32,7%, similar a lo observado al
término del 2024 (Gráfico 22.B)
La
dolarización del crédito aumenta la exposición del sistema financiero al riesgo
cambiario, especialmente si se concede a personas con exposición cambiaria
(CEC)59. En este sentido, cabe mencionar que la proporción del
crédito en moneda extranjera otorgado a deudores con exposición cambiaria
aumentó cerca de 5,0 p.p. al termino de febrero del 2025,60 con
respecto al mismo mes de 2024 (Gráfico 22.C.).
59 Según el Reglamento
sobre Administración Integral de Riesgos (Acuerdo Sugef 2-10), a partir de
enero del 2023 el deudor de un crédito en moneda extranjera califica como
"sin exposición a riesgo cambiario" si dispone de una cobertura
natural o financiera contra ese riesgo, que debe cubrir al menos el 100% del
servicio del crédito. La cobertura natural ocurre cuando el deudor tiene un
flujo regular de ingresos en la misma moneda de la(s) operación(es), en tanto
que la financiera ocurre si dispone de un derivado financiero para cubrirla.
60 Dicha proporción
pasó de 58,7% en febrero del 2024 a 63,6% en igual mes del 2025.

Según las
fuentes y usos de recursos, en el primer trimestre del 2025 el crédito en
moneda extranjera fue atendido con fondos provenientes de la captación del
público, en tanto que, en colones, el principal origen fue la reducción en la
tenencia de valores (títulos fiscales y bonos de estabilización monetaria).
Por
actividad económica, cerca de 86%61 del crédito se concentró en consumo,
vivienda, servicios y comercio, lo que aumenta la exposición del sistema
financiero y limita el financiamiento a otras actividades.
61 En diciembre del
2024, el crédito en colones se concentró en las actividades de consumo (43,0%),
vivienda (29,0%) y servicios (11,0%), mientras que en dólares fue en servicios
(27,0%), vivienda (24,0%) y comercio (14,0%).
A febrero
del 2025, la morosidad de la cartera crediticia disminuyó en comparación con
igual mes del año previo. El indicador de morosidad mayor a 90 días y en cobro
judicial se ubicó en 1,93% (2,02% en febrero del 2024). El indicador de mora
amplia del Sistema Bancario Nacional (que incluye la mora regulatoria, los créditos liquidados y los bienes recuperados)
se mantuvo en torno a 11,4%, en promedio (Gráfico 22.C).
CAPÍTULO
2. ACCIONES DE POLÍTICA DEL BCCR
Durante
el primer cuatrimestre del 2025, la Junta Directiva del BCCR mantuvo el nivel
de la TPM en 4,0%, tasa vigente desde el 18 de octubre del año pasado. Al igual
que en reuniones previas, las tres decisiones de política monetaria de este
lapso se sustentaron en el análisis del comportamiento reciente de la inflación
y de la trayectoria de los pronósticos de inflación y de sus determinantes
macroeconómicos, así como de la valoración de los riesgos que condicionarían la
proyección de inflación. Dadas las expectativas de inflación, el nivel de la
TPM se encuentra cercano a una postura neutral de la política monetaria.
En lo
transcurrido del año en curso el excedente de liquidez del sistema financiero
nacional se redujo con respecto al 2024, debido, en mayor medida, a la
cancelación del crédito concedido por el BCCR al sistema financiero para
mitigar los efectos económicos de la pandemia. Lo anterior fue compensado
parcialmente, entre otros, por el efecto monetario expansivo de la compra de
divisas del BCCR.
Esa
compra de divisas ha sido menor en el primer cuatrimestre del actual año, en
comparación con igual lapso del año pasado, consecuente con la moderación en el
superávit del mercado privado de cambios.
2.1.
Tasa de política monetaria
El Banco
Central ejecuta su política monetaria sobre la base de un esquema de meta de
inflación, en el que utiliza la TPM como el principal instrumento para
controlar la inflación.
Con cambios
en el nivel de la TPM establece su postura de política y procura influir en el
comportamiento de las expectativas de inflación, al tiempo que busca controlar
las presiones de demanda agregada.
Durante el
primer cuatrimestre del 2025 se realizaron tres reuniones de política monetaria
(23 de enero, 13 de marzo y 10 de abril); la decisión de la Junta Directiva del
BCCR en cada una de esas reuniones fue mantener la TPM en 4,0% anual, tasa
vigente desde la reunión de política monetaria del 17 de octubre del 202462.
62 En esta reunión la
Junta Directiva redujo la TPM en 25 p.b.
La pausa en
la disminución de la TPM se presentó luego de un proceso gradual y ordenado de
ajustes a la baja de dicho indicador entre marzo del 2023 y octubre pasado, el
cual acumuló 500 p.b. y que, en conjunto con las expectativas de inflación,
ubicaron esta tasa de referencia en valores coherentes con una política
monetaria cercana a la neutralidad.
Las
decisiones de mantener la TPM en las reuniones de enero y marzo del año en
curso63 se sustentaron, entre otras razones, en lo siguiente: i)
dado el rezago con que actúa la política monetaria, era prudente dar espacio
para que las tasas de interés activas para algunas actividades terminaran de
incorporar la reducción de 500 p.b. aplicada a la TPM y, ii) con una TPM en
4,0% y, dado el comportamiento de las expectativas de inflación, se estimó que
ya se había alcanzado la postura neutral de la política monetaria.
63 Reuniones de
política monetaria del 23 de enero del 2025 y del 13 de marzo del 2025.
En la
reunión del pasado 10 de abril64, la Junta Directiva destacó lo
siguiente:
64 Reunión de
política monetaria del 10 de abril del 2025.
1. La
coyuntura económica internacional está enmarcada por una incertidumbre
creciente en torno a los efectos de medidas arancelarias. En ese contexto, el
crecimiento económico evidenciaba una moderación y el proceso de reducción de
la inflación perdió fuerza, lo que llevó a que la flexibilización de la
política monetaria por parte de algunos de los principales bancos centrales se
pausara.
El grado de
incertidumbre subió de manera acelerada desde inicios de abril, ante la
imposición de aranceles por parte de varios gobiernos. Las implicaciones de
estos anuncios sobre los flujos de comercio, los mercados financieros, el
crecimiento económico y la inflación, aún son inciertas.
2. En el
ámbito interno, la producción creció 4,1% en términos interanuales en febrero
del 2025, de acuerdo con el Índice Mensual de Actividad Económica.
Esa tasa es
coherente con un nivel de producción que se ubica en torno al estimado para el
producto potencial.
3. En
marzo, la inflación general se ubicó en 1,2%, al igual que en los dos meses
previos, en tanto que el promedio de los indicadores de inflación subyacente se
situó en 0,8%. Por otra parte, las expectativas de inflación continuaron dentro
del rango de tolerancia alrededor de la meta de inflación, aunque por debajo del
3,0%.
4. Los
modelos de proyección desplazan el ingreso de la inflación subyacente al rango
de tolerancia hacia el cuarto trimestre del año en curso y el de la inflación
general al primero del 2026. Para ambos indicadores significa un trimestre más
con respecto a lo contemplado en la decisión de política de marzo pasado.
Este
comportamiento está determinado, en mayor medida, por las condiciones externas,
que señalan una trayectoria de precios internacionales de petróleo y de granos
básicos, en general, por debajo de la contemplada en las decisiones de política
monetaria adoptadas por la Junta Directiva en lo que transcurre del presente
año.
5. Si bien
la valoración de riesgos de la trayectoria proyectada de la inflación está
inclinada a la baja, la Junta Directiva consideró que no hay claridad
suficiente sobre las medidas comerciales y sus consecuencias macroeconómicas,
por lo que amerita mantener la cautela en los movimientos de la TPM ante un
entorno global altamente cambiante.
6. Dada la
reducción de 500 p.b. en la TPM aplicada entre marzo del 2023 y octubre del
2024, así como el comportamiento de las expectativas de inflación, se estima
que esta tasa de referencia se ubica en valores coherentes con una política
monetaria cercana a la neutralidad.
A partir de
los argumentos anteriores, la Junta Directiva dispuso mantener el nivel de la
TPM en 4,0% anual y reiteró su compromiso con una inflación baja y estable, de
manera que realizará los cambios necesarios en la TPM, de forma oportuna y en
la dirección que corresponda, cuando las condiciones macroeconómicas y la
valoración de los riesgos así lo requieran.
En línea
con lo anterior, es relevante blindar la autonomía de gobierno del BCCR para
garantizar el uso de los instrumentos de política monetaria en pro de la
consecución de la estabilidad de precios y consecuente con el mandato asignado
por el legislador. Este blindaje ha sido recomendado por organismos
internacionales, como la OCDE y el FMI. Con el fin de mejorar la comprensión de
este tema, el Recuadro 2 de este Informe resume los aspectos relevantes de la
autonomía de gobierno en el contexto de la banca central y su función en la
protección del cumplimiento de los objetivos asignados ante presiones externas.
Por último,
cabe señalar que el BCCR considera relevante mantener una comunicación
permanente con la ciudadanía, con el fin de presentar su posición sobre la
evolución de la economía nacional y, especialmente, hacer del conocimiento
público la estrategia de política monetaria empleada para tratar de ubicar la
inflación en torno a la meta. Para cumplir con lo anterior, el Banco ha
continuado con las conferencias de prensa para explicar sus decisiones de
política monetaria y para presentar el Informe de Política Monetaria. Además,
ha participado en forma activa en las
redes sociales y habilitó un "podcast" denominado Enfoque Central que
se puede consultar en la plataforma "Spotify".
Recuadro
2. Importancia de la autonomía de gobierno del Banco Central
Introducción
El presente
recuadro tiene por objetivo discutir el concepto de autonomía65 en
el contexto de la banca central y su función en la protección del cumplimiento
de sus objetivos ante presiones externas.
65 En la literatura
económica, los términos de autonomía e independencia se utilizan como
sustitutos, aunque desde el punto de vista jurídico no son sinónimos. La
independencia de un banco central refiere a la capacidad de tomar decisiones
sin presiones externas y hay diversos tipos de independencia (de objetivos,
operativa, financiera, entre otras). Por su parte, la autonomía, si bien
relacionada con el término de independencia, implica la existencia de un
ordenamiento jurídico que garantice su actuar libre ante presiones de terceros.
Por ende, en los cuerpos normativos la práctica internacional es utilizar este
último concepto. Además, el término independencia tiene un mayor desarrollo en
el derecho internacional y se le relaciona con soberanía; claramente, la
literatura económica no hace referencia a bancos centrales soberanos.
En Costa
Rica, la discusión sobre la relevancia de la autonomía del Banco Central estuvo
presente desde la Asamblea Nacional Constituyente de 1949 y, aunque se valoró
su inclusión en el acta constitutiva66, se descartó por algunas
características de la realidad económica de la época, en la actualidad
superadas67.
66 En consecuencia,
tampoco se incluyó en la primera Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica
(Ley 1552), promulgada el 23 de abril de 1953.
67 Según el acta 128,
tomo III, se discutió la inclusión de un capítulo de garantías económicas, y se
destacó que "es función del Estado garantizar el poder adquisitivo de la
moneda" y la prohibición de la emisión con fines fiscales. Esto no fue
incluido en el acta constitutiva por las dudas que generaba el cambiante
panorama económico y la doctrina monetaria de la época.
En el acta 131, tomo
III, se valoró incorporar al Banco Central en la constitución como ente con
plena autonomía y cuyo objetivo sería la estabilidad de la moneda; sin embargo,
en ese momento se argumentó que la elevada dependencia de la cosecha del café y
sus efectos sobre los precios del mercado por la afluencia de efectivo
generaban dudas sobre su capacidad para cumplir dicho objetivo.
Luego del
periodo de inflaciones crónicas de las décadas de 1970 y 1980, hubo una
tendencia global para que los bancos centrales adoptaran la estabilidad de
precios como su objetivo principal, lo que condujo a cambios profundos en su
marco legal orientados a fomentar su autonomía y mejorar su gobernanza (Jácome,
L & Vázquez, F. 2005). En Costa Rica la Ley Orgánica del BCCR (Ley 7558),
promulgada en 1995, si bien modernizó la norma, le otorgó una autonomía
limitada.
Debido a la
importancia de la autonomía para garantizar un uso de los instrumentos de
política monetaria acorde con la estabilidad de precios y las recientes
recomendaciones de organismos internacionales al respecto, resulta de interés
presentar más elementos para una mejor comprensión del tema.
Autonomía,
aspectos teóricos y relevancia
La
autonomía de gobierno puede definirse como la capacidad de una autoridad
monetaria para ejercer su mandato (objetivos, funciones y poderes) sin la
influencia permanente de otros: órganos políticos (poderes ejecutivo y
legislativo) e intereses económicos privados.
El
fundamento teórico de este concepto se basa en las ideas de los primeros
modelos de "inconsistencia" temporal de Kydland y Prescott (1977) y
Barro y Gordon (1983), que muestran que cuando los gobiernos se enfrentan a la
disyuntiva entre inflación y desempleo tienen incentivos para permitir tasas de
inflación superiores a las óptimas.
Posteriormente,
Rogoff (1985) demostró que ese sesgo inflacionario puede reducirse al delegar
la política monetaria a un banco central independiente (autónomo) y orientado a
la estabilidad de precios.
Se ha
documentado ampliamente que, cuanto mayor sea la independencia (autonomía) del
banco central menor es la inflación (Alesina et al, 1989) y (Grilli et al,
1991). Existe evidencia de que las economías que consolidan esa independencia,
mediante una autonomía constitucional, presentan mejores resultados en el
control de la inflación (Gutiérrez, E.; 2003).
En ausencia
de autonomía, cuando un banco central utiliza su política monetaria para
alcanzar el objetivo de estabilidad de precios, algunos sectores económicos
podrían experimentar efectos o costos de ajuste en el corto plazo68,
que a su vez generen incentivos para tratar de incidir en los objetivos de la
autoridad monetaria (y el uso de sus instrumentos); adicionalmente, se expone a
intereses guiados por ciclos políticos69.
68 En el mediano plazo
la economía se beneficia de la estabilidad macroeconómica que se asocia con
tasas de inflación bajas y estables.
69 A manera de ejemplo,
una política monetaria restrictiva que busque reducir las presiones de demanda
agregada sobre los precios en el corto plazo se contrapone con objetivos de
crecimiento económico por parte del gobierno. En ausencia de autonomía de
gobierno, el banco central podría ceder ante la presión del Poder Ejecutivo y
abandonar el objetivo de estabilidad de precios, lo que conduciría a una mayor
inflación, inestabilidad macroeconómica y pérdida de credibilidad.
La política
monetaria persigue objetivos de mediano y largo plazo. Una inflación baja y
estable es la mayor contribución que puede ofrecer un banco central a la
sociedad, dado que es una condición necesaria para que los agentes económicos
tomen decisiones adecuadas de ahorro, consumo e inversión, lo que contribuye a
una mejor asignación de recursos, propicia el crecimiento y el desarrollo
económico y mejora el bienestar de la población. Por tanto, resulta relevante
que el banco central tenga la autonomía suficiente para blindar sus objetivos y
la gestión de sus instrumentos ante presiones externas.
Estado
actual de la autonomía del BCCR
Existen
tres elementos que permiten determinar el grado de autonomía de un banco
central y que deben estar expresamente indicados en el ordenamiento jurídico:
a. El
establecimiento explícito de la autonomía de gobierno.
b. La
prohibición de que representantes del Gobierno u otros poderes del Estado integren
sus órganos de toma de decisiones.
c. La
prohibición explícita al banco central para solicitar o recibir instrucciones
de terceros.
Si bien la
Ley 7558 indica de manera explícita que el banco central es una entidad
autónoma, esta autonomía es solo en materia administrativa, en tanto que el
grado requerido para garantizar el cumplimiento de sus objetivos y fines
esenciales es el de autonomía de gobierno. Por lo tanto, la incorporación de la
autonomía del Banco Central en la
Constitución Política lo dotaría de las herramientas legales necesarias para
garantizar el cumplimiento de sus objetivos de ley.
Además,
según la ley actual el ministro de Hacienda mantiene la posibilidad de
participar en las sesiones del directorio del BCCR. La Ley 9670, aprobada en el
2019, le mantuvo con voz, pero sin voto hasta que se nombre el sexto miembro
adicional. Esto no es coherente con las denominadas buenas prácticas
internacionales, ya que este funcionario representa al Poder Ejecutivo y podría
ejercer una influencia indebida en el proceso de toma de decisiones en temas
que abarcan desde la política monetaria (podría poner en riesgo la estabilidad
de precios) hasta elementos operativos y administrativos, que podrían debilitar
su capacidad de gestión.
Aunque los
elementos que separan la gestión de la banca central del Poder Ejecutivo
estuvieran presentes en el ordenamiento jurídico, ello no limitaría el diálogo
y la coordinación entre Gobierno y Banco Central.
El que un
banco central goce de autonomía de gobierno tiene ventajas como las siguientes:
a. Reduce
la posibilidad de que se utilice la política monetaria para fines distintos al
control de la inflación ante presiones del Gobierno (dominancia fiscal). Esto
es relevante al considerar los múltiples casos de economías que experimentaron
crisis inflacionarias e incluso de balanza de pagos ante la falta de autonomía
de los bancos centrales70.
70 En Latinoamérica
pueden citarse los episodios de hiperinflación en Argentina (diferentes
épocas), Bolivia, Perú y Nicaragua durante la década de los ochenta y, más
recientemente, Venezuela entre 2016 y 2022. Asimismo, Costa Rica experimentó
altas tasas de inflación entre 1980 y 1982 (superiores al 80% en algunos meses)
y, aunque se moderaron en la década de los noventa, se mantuvieron por encima
de las de nuestros socios comerciales hasta años recientes.
b. Blinda
al Banco Central de presiones por parte de grupos o sectores distintos del
Gobierno que busquen influir en la implementación de la política monetaria
motivados en fines particulares.
c. Promueve
que, para garantizar el cumplimiento de sus objetivos, la autoridad monetaria
se dote del capital humano e infraestructura tecnológica necesarios para
enmarcar la gestión de su política monetaria en la teoría económica y en las
denominadas mejores prácticas basadas en datos71.
71 En la actualidad,
esto se realiza como una "buena práctica" que depende de la
disponibilidad de capital humano y herramientas tecnológicas, pero no hay una
obligación que genere responsabilidades en caso de la inobservancia por parte
del BCCR.
d.
Fortalece la credibilidad de la autoridad monetaria, dado que influye en las
expectativas de la sociedad de que se actuará de forma predecible y congruente
con los objetivos predefinidos (Carstens, A: 2025). Este elemento es crítico en
países con esquemas de metas de inflación, como Costa Rica.
e. Como se
indicó previamente, los bancos centrales con mayor autonomía tienden a ser más
exitosos en el control de la inflación.
Un
requisito para que la autonomía sea viable y sostenible en el tiempo es la
comunicación continua y rendición de cuentas por parte de la autoridad
monetaria. En este sentido, un mayor grado de autonomía debe equilibrarse con
niveles proporcionales de rendición de cuentas y de facilidad de acceso a la
información, mecanismos que salvaguardan, pero no socavan, la autonomía de un
banco central.
Recomendaciones
de organismos externos e iniciativas de ley para dar autonomía al BCCR
Recientemente,
organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destacaron
en sus recomendaciones el otorgar rango constitucional a la autonomía del BCCR.
En
particular, el FMI en la declaración del personal técnico al término de la
misión del Artículo IV realizada en febrero del 2025 destacó la importancia
de reforzar la autonomía, la gobernanza y el marco operativo del BCCR, e instó
a la aprobación de las propuestas legislativas existentes en esa materia.
Por su
parte, la OCDE en el Estudio Económico para Costa Rica 2025, publicado en marzo
pasado, señaló que "una mayoría simple del congreso podría modificar
los objetivos del banco central, por lo que recomienda salvaguardar la
independencia operacional del BCCR en la Constitución, de manera similar a
otros países miembros como Alemania, Suiza, Portugal, México, Colombia y Chile."
Existen
proyectos de ley cuyo objetivo es elevar el nivel de la autonomía del BCCR al
grado de "autonomía de Gobierno", actualizar áreas críticas de
control interno, mediante auditorías externas obligatorias, información
financiera, redición de cuentas y gestión de riesgos, entre otros.
Uno de
estos proyectos es el expediente 23.786 denominado "Reforma a los
artículos 9,13, 14, 17, 18, 27, 38 y 40 y adición de los artículos 27 BIS y 39
BIS de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica No 7558". Este
proyecto fundamentalmente incluye:
a. Que los
estados financieros del BCCR se preparen conforme a normas internacionales de
contabilidad ampliamente aceptadas y que se auditen anualmente por una firma
externa.
b. Dar
autonomía al BCCR en su presupuesto financiero (más no en el operativo, que
continuaría bajo la tutela de la Contraloría General de la República)72.
72 El 22 de diciembre
del 2023 la Contraloría General de la República (CGR) emitió criterio sobre
esta iniciativa y planteó excluir este inciso, al señalar una posible
incompatibilidad con lo dispuesto en el artículo 184 de la Constitución
Política. Asimismo, brindó recomendaciones que "coadyuvan a dar al BCCR
más elementos para fortalecer su gobernanza permitiendo la consecución de sus
objetivos". Dicho criterio puede consultarse aquí.
c. Definir
el presupuesto financiero como aquel relacionado con las operaciones requeridas
para la implementación de la política monetaria.
d. Buscar
la coherencia de las prácticas vigentes en la elaboración de informes con el
código de buenas prácticas de transparencia en política monetaria y financiera.
e.
Incrementar los requisitos para ser miembro de Junta Directiva y eliminar la
participación del ministro de Hacienda.
f. Eliminar
la posibilidad de que el presidente de la Junta Directiva integre libremente
los comités que este cuerpo colegiado considere convenientes y establecer la
posibilidad de que miembros externos, designados por la Junta Directiva,
integren estos comités.
g.
Redefinir las funciones del auditor interno para darle mayor independencia,
autoridad y garantías en el cumplimiento de sus funciones y disponer que las
entidades del sector público centralizado y descentralizado estarán obligadas a
prestar su asistencia a las diferentes áreas del BCCR, para que estas atiendan
las funciones asignadas.
Específicamente,
el proyecto de ley 24.480 denominado "Reforma del artículo 188 de la
Constitución Política para otorgar autonomía administrativa y de Gobierno al
Banco Central de Costa Rica" tiene como objetivo fortalecer a nivel
constitucional la autonomía del BCCR al incluir explícitamente la autonomía de
gobierno, para garantizar su independencia en las competencias específicas
asignadas por Ley y el uso de sus herramientas de política monetaria en el
cumplimiento de sus objetivos73.
73 La aprobación de
esta iniciativa permite mitigar el riesgo de que el Poder Legislativo altere
los objetivos del BCCR o limite su autonomía con solo el voto de una mayoría
simple.
Conclusión.
Es deseable
que el Banco Central tenga autonomía de gobierno, lo que le permite el
resguardo del cumplimiento de los objetivos asignados a esta entidad y, con
ello, promover la estabilidad macroeconómica, necesaria para el crecimiento
económico, la generación de empleo y, en general, para mejorar el bienestar de
la sociedad costarricense.
La
autonomía de gobierno no es un poder ilimitado al BCCR, sino una forma de
dotarlo de las condiciones constitucionales y legales necesarias para el
cumplimiento de los objetivos establecidos en su Ley Orgánica. Es entendido
que, esa mayor autonomía debe acompañarse de una mejora en los mecanismos de
comunicación y rendición de cuentas, que permitan evidenciar que las acciones
implementadas sean congruentes con la consecución de sus objetivos.
Referencias
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Asamblea Nacional Constituyente de Costa Rica, 1949. Acta 128, tomo III y acta
131, tomo III.
Alesina, A.
et al. (1989). Politics, and Business Cycles in Industrial
Democracies. Economic Policy. 4(8). Pp. 57-98.
Barro, R. & Gordon, D. (1983). Rules, discretion
and reputation in a model of monetary policy. Journal of Monetary Economics.12(1),
pp. 101-121.
Carstens, A. (2025). Origins and Foundations of
central bank Independence. Presentation for the event: "Central Bank
Independence in the face of present and future challenges". Madrid, 17 January
2025, https://www.bis.org/speeches/sp250117.htm
Contraloría
General de la República. (2023). Criterio sobre el proyecto de ley
"Reforma a los artículos 9, 13, 14, 17, 18, 27, 38 y 40 y adición de los
artículos 27 bis y 39 bis de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica,
Ley 7558", expediente 23.786. Oficio DFOE-FIP-0548.
FMI (2025).
Declaración del personal técnico al término de la misión del Artículo IV de
2025, https://www.imf.org/es/News/Articles/2025/02/28/mcs-022825-costa-ricastaff-concluding-statement-of-the-2025-article-iv-consultation-mission
Grilli et al; (1991). Political and Monetary
Institutions and Public Finance Policies in the Industrial Countries. Economic
Policy. 6(13), pp. 342-392.
Gutiérrez, E., (2003). Inflation Performance and
Constitutional Central Bank Independence: Evidence from Latin America and the
Caribbean. International Monetary Fund. Working Paper No 03/53.
Jácome, L. & Vázquez, F. (2005). Any Link
between legal Central Bank Independence and Inflation? Evidence from Latin
America and the Caribbean. IMF Working Paper No 2005/075.
Kydland y Prescott (1977). Rules Rather than
Discretion: The Inconsistency of Optimal Plans. Journal of Political
Economy.
85(3), pp. 473-491.
Ley
Orgánica del Banco Central de Costa Rica, No 7558.
Ley
Orgánica del Banco Central de Costa Rica, No 1552.
OCDE
(2025), Estudios Económicos de la OCDE: Costa Rica 2025. OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/e6d0420b-es.
Proyecto de
ley 24.480: Reforma del artículo 188 de la Constitución Política para otorgar
autonomía administrativa y de Gobierno al Banco Central de Costa Rica.
Proyecto de
ley No 23.786: Reforma a los artículos 9,13, 14, 17, 18, 27, 38 y 40 y adición
de los artículos 27 BIS y 39 BIS de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa
Rica 7558.
Reforma a
la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica, Ley 9670.
Rogoff, K. (1985). The Optimal Degree of Commitment to
an Intermediate Monetary Target. The Quarterly Journal of Economics. 100(4), pp. 1169-1189.
2.2 Gestión
de la liquidez de la economía
El
excedente de liquidez del sistema financiero en el primer cuatrimestre del
2025, medido con el promedio mensual de la captación neta del BCCR en el
Mercado Integrado de Liquidez (MIL), fue de ?718.333 millones, monto inferior
en ?360.667 millones al promedio del año previo (Gráfico 23.A). Esta
disminución de la liquidez respondió, básicamente, a la cancelación de ?528.272
millones de la facilidad de crédito concedida por el BCCR a los intermediarios
financieros en respuesta a los efectos económicos de la pandemia74.
74 En setiembre del
2020 el BCCR autorizó una facilidad especial y temporal de crédito, con el fin
de que estos canalizaran los recursos a mitigar los efectos económicos de la
pandemia sobre hogares y empresas. El crédito se otorgó a una tasa de 0,8% y a
plazos de 2 y 4 años (concentrada en este último plazo) y ascendió a ?826.355
millones.
Adicionalmente,
en el primer cuatrimestre del año destacaron los siguientes movimientos:
1. El
incremento en el saldo de depósitos de las cooperativas de ahorro y crédito por
concepto de encaje de ?27.444 millones75 y en el de depósitos en el
MIL por reserva de liquidez de ?66.967 millones76. Estos movimientos
respondieron a la disposición adoptada por la Junta Directiva en el 202377.
75 Su impacto será más
evidente conforme se incremente el porcentaje (aumenta 1,5 p.p. por semestre).
En el 2024 la tasa de encaje aplicada fue de 1,5% en abril y 3,0% en octubre y
de 4,5% en abril del 2025. Al término de abril el saldo de esa variable
ascendió a ?112.109 millones.
76 A cooperativas de
ahorro y crédito corresponde el 70,1% y el resto a asociaciones solidaristas.
En abril del 2025 el saldo de estos depósitos alcanzó ?365.751 millones.
77 Artículo 8 del
acuerdo 6121-2023 del 25 de mayo del 2023. Esta disposición extendió el encaje
mínimo legal a las cooperativas de ahorro y crédito y acordó el traslado,
también gradual, de los recursos de reserva de liquidez a depósitos en el MIL a
28 días plazo o más.
2. El
efecto monetario de la participación del BCCR en el mercado cambiario, que
implicó un aumento de liquidez de ?247.753 millones78.
78 Ese monto no
incorpora los USD 800 millones vendidos al Ministerio de Hacienda, en el
tanto quedan registrados en los movimientos en las cuentas del Gobierno en el
BCCR.
3. Los
vencimientos netos de Bonos de estabilización monetaria, cuyo saldo disminuyó
en ?165.597 millones.
4. Por su
parte el Ministerio de Hacienda efectuó movimientos durante el primer
cuatrimestre del año que afectaron la variabilidad de la liquidez disponible,
tales como la recaudación de impuestos y la colocación neta de deuda
estandarizada, compensadas, en gran medida, con los gastos ordinarios y el pago
de intereses de deuda.
En lo que
respecta a las tasas de interés del MIL a un día plazo, estas se han ajustado a
las disminuciones de la TPM (Gráfico 23.B). En los primeros cuatro meses del
2025 la brecha promedio del indicador de tasas de interés que incluye las
operaciones del BCCR con respecto a la TPM fue de 3 p.b., mientras que la
brecha asociada al indicador que excluye dichas operaciones fue de 5 p.b. Esta
última brecha se redujo con respecto
al año
previo (en promedio fue de 12 p.b.), principalmente por cambios en la posición
neta de algunos bancos públicos que han negociado a tasas de interés más
cercanas a la TPM.

En este
periodo continuaron las subastas en el MIL a plazos de 7 y 14 días79;
en promedio, su saldo fue de ?39.531 millones y ?47.496 millones,
respectivamente. El Gráfico 24 muestra los montos diarios convocados y el
porcentaje de asignación (en promedio 38,7% a 7 días y 47,0% a 14 días). El
porcentaje de asignación este año bajó, producto de una menor participación de
la banca privada, segmento que aún mantiene la mayor participación relativa.
79 El 9 de setiembre
del 2024, el BCCR habilitó nuevamente las subastas en el MIL a 7 días plazo y a
partir del 7 de octubre las de 14 días plazo.
Finalmente,
el BCCR no ha participado en los mercados de recompra y secundario organizados
por la Bolsa Nacional de Valores.

2.3.
Participación del BCCR en el mercado cambiario
La
relativa estabilidad en el tipo de cambio, durante el primer cuatrimestre del
año, es consecuente con una moderación relativa del superávit en ventanillas.
Al 30 de
abril del 2025 el tipo de cambio promedio ponderado de Monex registró una
reducción de ?4,57 con respecto a finales del 2024 (-?14,27 en igual lapso del
2024). A esa fecha la caída acumulada fue de 0,5% y de 0,9% en términos
interanuales (Gráfico 25).

La relativa
estabilidad del tipo de cambio en lo que transcurre del 2025 es coherente con
la moderación relativa en el superávit acumulado de las operaciones del mercado
privado de cambios (conocido como "ventanillas")80. Ese
superávit ascendió a USD 2.366,1 millones, menor en USD 263,8
millones al de igual periodo del año previo.
80 Operaciones del
público con los intermediarios cambiarios.
Este
resultado permitió al BCCR realizar compras netas en Monex por USD 1.823,2
millones81, que se emplearon para incrementar el blindaje financiero
del país en USD 151,7 millones (operaciones propias) y cubrir buena
parte de los requerimientos netos contemporáneos del Sector Público no Bancario
(SPNB) por USD 2.092,0 millones82.
81 Estas compras
representaron el 54,9% del monto total negociado en Monex.
82 Incluye ventas de USD
800,0 millones que el BCCR realizó al Ministerio de Hacienda y que, entre
otros, permitieron atender en abril el vencimiento de bonos de deuda externa
BDE 2025 (USD 525 millones, de los cuales USD 500 millones
corresponden a principal). Al término del primer cuatrimestre del año el BCCR
ha vendido USD 40,6 millones de sus RIN para completar el requerimiento
del SPNB; estos recursos serán restituidos según la disponibilidad de divisas
del mercado privado de cambios.
Al 30 de
abril del 2025, el saldo de las reservas internacionales netas (RIN) ascendió a
USD 14.660,9 millones, lo que representó 145,6% del nivel mínimo
adecuado definido por la Junta Directiva y el equivalente a 14,3% del PIB.
Este saldo
de RIN fue mayor en USD 490,3 millones con respecto al término del 2024.
Lo anterior, fue producto de: a) el incremento de USD 428,9 millones en
el saldo de depósitos de entidades financieras y del Gobierno Central en el
BCCR83; b) los ingresos por revalorización de la tenencia de activos
y variaciones cambiarias (USD 174,4 millones); c) los intereses por la
administración de las RIN (USD 169,9 millones) y; d) las compras para
mejorar el blindaje financiero del país (USD 151,7 millones). Estos
efectos fueron parcialmente compensados por el uso de RIN para atender parte de
los requerimientos netos del SPNB (USD 420,5 millones).
83 En su orden, USD 297,5
millones y USD 131,4 millones.
En términos
de otros indicadores estadísticos el saldo de RIN al 30 de abril del 2025 es
equivalente a 8,3 meses de las importaciones de bienes del régimen definitivo
del 2024 y 1,6 veces la base monetaria en sentido amplio.
CAPÍTULO
3. PROYECCIONES Y ACCIONES DE POLÍTICA
A
continuación, se presenta la revisión de proyecciones macroeconómicas para el
periodo 2025-2026 y los riesgos, cuya materialización condicionaría su
realización.
Los
organismos financieros internacionales bajaron sus proyecciones de crecimiento
económico mundial para el bienio 2025-2026 y aumentaron las de la inflación
global en relación con lo incorporado en el IPM de enero pasado. El ajuste en
las estimaciones en gran medida responde a la elevada incertidumbre y las
tensiones comerciales del entorno actual.
La
economía nacional crecería 3,6% en el 2025 y 3,8% en el 2026, lo cual significa
un recorte de 0,5 y 0,2 p.p., en ese orden, con respecto a lo estimado en el
informe previo. En ambos años, la demanda interna continúa como el principal
motor de crecimiento. Por su parte, la inflación general retornaría al rango de
tolerancia alrededor de la meta en el primer trimestre del 2026 y la subyacente
lo haría en el cuarto trimestre del 2025.
El déficit
de la cuenta corriente se ubicaría, en promedio, en 1,8% del PIB, superior en
0,4 p.p. al resultado del 2024. Como ha sido característico en los últimos
veinte años, esta brecha sería más que cubierta con ahorro externo de largo
plazo.
Las
proyecciones fiscales para el bienio 2025-2026 suponen que continúan los
esfuerzos hacia la consolidación fiscal en el mediano plazo, con superávit
primarios y una trayectoria decreciente del gasto en intereses en términos del
PIB.
El
ahorro financiero y el crédito al sector privado aumentarían de conformidad con
el crecimiento real previsto para la actividad económica y la meta de inflación.
Las
proyecciones presentadas en este informe están sujetas a riesgos que, de
materializarse, desviarían la inflación de la trayectoria central. En esta
ocasión, los riesgos, para la inflación, continúan sesgados a la baja, pero
enmarcados en un contexto de mucho mayor incertidumbre.
3.1
Proyecciones para la economía internacional
Los
organismos internacionales revisaron a la baja las perspectivas de crecimiento
económico mundial y al alza las de inflación para los años 2025 y 2026, debido,
entre otros factores, al impacto negativo que tendría un mayor proteccionismo
comercial a escala global.
Como se
indicó en el capítulo 1 de este informe, desde enero pasado hubo cambios en las
políticas comerciales de los Estados Unidos, entre los cuales destacaron el
aumento de aranceles anunciado el 2 de abril para una gran cantidad de países.
Esta medida dio un giro al entorno internacional, dado que tanto la imposición
de aranceles como las contramedidas de algunos de los países afectados es de
esperar que incidan en forma negativa sobre la actividad económica y la
inflación globales.
El panorama
menos favorable generado por las barreras comerciales y la creciente
incertidumbre asociada a esa política fue uno de los principales determinantes
en la revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento económico mundial y
al alza en las de inflación, para los años 2025 y 2026, publicadas recientemente
por los distintos organismos internacionales.
Previo al
anuncio del 2 de abril, algunos organismos ya habían ajustado sus proyecciones,
e incluyeron en sus respectivos ejercicios, la entrada en vigor de algunas de
las medidas arancelarias anunciadas antes de esa fecha. Por ejemplo, la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su
informe sobre las perspectivas económicas mundiales de marzo84,
redujo el crecimiento mundial para el bienio en 0,2 y 0,3 p.p. con respecto a
lo publicado en su informe previo (diciembre del 2024), hasta ubicarlas en 3,1%
y 3,0%, respectivamente.
84 Sus proyecciones
supusieron la entrada de los siguientes aranceles: bilaterales entre Canadá y
Estados Unidos, y entre México y Estados Unidos del 25% sobre las importaciones
de mercancías no incluidas en el tratado TMEC, los aranceles bilaterales entre
Estados Unidos y China y de 25% a las importaciones de acero y aluminio. Ver
detalle en OECD Economic Outlook, Interim Report March 2025.
Tanto para
Estados Unidos, principal socio comercial de Costa Rica, como para la zona del
euro, la estimación de crecimiento del citado organismo también fue revisada a
la baja, mientras que para China fue al alza85.
85 Para Estados Unidos
proyectó un crecimiento de 2,2% en el 2025 y 1,6% en el 2026 (0,2 y 0,5 p.p.
menos que en diciembre del 2024, en ese orden). Para la zona del euro, revisó a
la baja en 0,3 p.p. en ambos años, para ubicarla en 1,0% y 1,2%,
respectivamente. Para China supuso una mejora de 0,1 p.p. en el 2025 (hasta
4,8%), en respuesta a las medidas de apoyo fiscal anunciadas en febrero pasado
por el Gobierno de dicho país y para el 2026 mantuvo una tasa de crecimiento de
4,4%.
La Reserva
Federal de Estados Unidos, en sus proyecciones trimestrales de marzo pasado,
redujo la previsión de crecimiento de la economía estadounidense para el mismo
período, mientras que las previsiones para la inflación, medida con el Índice
de Precios del Gasto en Consumo Personal (PCE, por sus siglas en inglés), las
revisó al alza86.
86 Para el PIB estimó
una variación del 1,7% en el 2025 y 1,8% en el 2026 (2,1% y 2,0% estimado en
diciembre anterior, en ese orden), mientras que las proyecciones del PCE fueron
de 2,7% para el 2025 y 2,2% para el 2026 (0,2 y 0,1 p.p., en ese orden,
superiores a lo indicado en diciembre pasado). Para estas proyecciones se
utilizó como referencia la mediana (proyección central cuando las proyecciones
se ordenan de menor a mayor o promedio de las dos proyecciones centrales cuando
el número de proyecciones es par). Mayor detalle
en: Economic projections from the March 18-19 FOMC meeting.
Posterior
al anuncio del 2 de abril, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su
informe "Perspectivas de la economía mundial" de ese mismo mes87,
revisó a la baja el crecimiento económico mundial hasta 2,8% en el 2025 y 3,0%
en el 2026 (Gráfico 26), inferiores al 3,3% estimado para ambos años en enero
pasado y al promedio histórico (3,7% en el lapso 2000-2019).
87 El FMI acotó que,
debido a la complejidad y la inestabilidad del contexto actual, las
proyecciones para el bienio 2025-2026 se enmarcan en lo que denominan un
"pronóstico de referencia" como su escenario central. Este incorpora
la información disponible al 4 de abril del 2025, incluidos los aranceles
anunciados el 2 de abril y las respuestas iniciales. Ver detalle en el resumen
ejecutivo del FMI.
Para las
economías avanzadas el crecimiento pasaría de 1,8% registrado en el 2024 a 1,4%
y 1,5% en 2025 y 2026, respectivamente. Las previsiones incluyeron importantes
revisiones a la baja en Canadá, Japón, Reino Unido y los Estados Unidos.

Para
Estados Unidos, el FMI estimó una desaceleración económica, desde 2,8% en 2024,
a 1,8% en el 2025 y 1,7% en el 2026 (0,9 y 0,4 p.p. menos de lo proyectado en
enero pasado, respectivamente) debido a la mayor incertidumbre política, las
tensiones comerciales y un menor impulso de la demanda. En la zona del euro, el
ajuste a la baja fue de 0,2 p.p. para ambos años, hasta ubicarlo en el 0,8% y
el 1,2%, en ese orden; la creciente incertidumbre y la imposición de aranceles
también fueron factores críticos en el recorte de estas proyecciones.
Para las
economías emergentes y en desarrollo, el crecimiento de la actividad económica
fue estimado en 3,7% en el 2025 y 3,9% en el 2026 (0,5 y 0,4 p.p. menos de lo
previsto en enero).
La
estimación del crecimiento para China fue revisada a la baja, de 4,6% en el
2025 y 4,5% en el 2026, a 4,0% en ambos años, mientras que para América Latina
y el Caribe, proyectaron un crecimiento de 2,0% en el 2025 y 2,4% en el 2026
(0,5 y 0,3 p.p., respectivamente, menos de lo estimado en el informe de enero)88.
En todos los casos, el ajuste responde al impacto negativo de los aranceles, la
incertidumbre y las tensiones geopolíticas asociadas.
88 En particular, el
FMI recortó de forma significativa las proyecciones de crecimiento económico
para México (1,7 p.p. y 0,6 p.p. menos para el 2025 y 2026, en el orden
respectivo).
En cuanto a
la inflación mundial, el FMI ajustó ligeramente al alza sus perspectivas para
el bienio con respecto a lo estimado en enero último. Indicó que los efectos de
los aranceles sobre la inflación dependerán, entre otros, de si estos son
percibidos como temporales o permanentes, del ajuste en los márgenes por parte
de las empresas para compensar los mayores costos de importación, así como de
la moneda en la que se facturen las importaciones.
Los precios
al consumidor pasarían de crecer 5,7% en el 2024 a 4,3% en el 2025 y 3,6% en el
2026 (Gráfico 27). Asimismo, prevé que la convergencia de la inflación a la
meta de los bancos centrales sería con mayor prontitud en las economías
avanzadas que en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Para el
primer bloque, la inflación estimada para el bienio 2025-2026 sería de 2,5% y
2,2%, mientras que para los mercados emergentes rondaría el 5,5% y 4,6%, en
igual orden. Particularmente, para las economías de América Latina y el Caribe,
el FMI estimó que la inflación ascendería a 7,2% en el 2025 y a 4,8% en el
2026.

Los principales
supuestos del entorno externo se presentan en el Cuadro 2, los cuales
consideran la información disponible a abril del 202589.
89 La información para
el cálculo del precio de hidrocarburos y el índice de precios de granos está
con corte al 21 de abril; la de términos de intercambio al 23 de abril y las
tasas de interés SOFR, al 24 de abril del 2025.

En cuanto
al precio internacional de las materias primas, para el 2025 incorpora una
reducción de 11,0% en el precio del barril del petróleo y de 2,4% en el precio
de los granos básicos (Cuadro 2), coherente con lo manifestado por la OPEP y la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La primera
entidad90 corrigió a la baja (en 150.000 barriles diarios) su
estimación para la demanda mundial de crudo del año en curso91, lo
cual presionaría su precio a la baja. De igual modo, para el 2026 proyecta una
demanda que sería menor en 300.000 barriles diarios a la estimada el mes
anterior.
90 "OPEC Monthly Oil Market Report", abril del 2025.
91 De acuerdo con la
OPEP, el ajuste busca incorporar la realidad del mercado durante el primer
trimestre del 2025, así como el impacto previsto de la nueva política
arancelaria de los EUA.
La FAO92
aumentó su estimación de la producción mundial de cereales para el periodo
2024/2025, debido a cosechas más abundantes de trigo (principalmente en
Australia) y cebada, así como al aumento de la superficie cultivada de arroz
(particularmente en India).
92 Nota informativa de
la FAO sobre la oferta y la demanda de cereales, abril 2025.
Esto
permitiría que la reducción de los precios registrada en el 2024 se prolongue
durante el 2025.
3.2
Proyecciones para la economía nacional
La
proyección de crecimiento económico para el bienio 2025-2026 se ajusta a la
baja en 0,5 y 0,2 p.p., respectivamente, en comparación con la estimación
publicada en el IPM de enero anterior. En ambos años, la demanda interna se
mantiene como el principal motor del crecimiento.
Para el
2025 y el 2026, se proyecta un crecimiento económico de 3,6% y 3,8%, en el
orden mencionado. Estas cifras señalan una menor contribución de la demanda
externa neta, así como una desaceleración de la inversión privada y del
consumo, este último en el primer año (Cuadro 3).
La
desaceleración estimada para la demanda externa neta durante el bienio obedece
a un crecimiento de las exportaciones totales más moderado que lo previsto en
el informe anterior. Esta revisión responde, por un lado, a un choque de oferta
en los principales productos agrícolas de exportación, especialmente durante el
primer año y, por otro, al impacto negativo que tendría sobre la demanda
externa la imposición de aranceles a las importaciones anunciada por Estados
Unidos (principal socio comercial de Costa Rica). Se prevé que esa medida
afecte negativamente el ingreso disponible de los consumidores en ese país y,
por ende, su capacidad de adquirir bienes y servicios externos, incluidos los
costarricenses.
Para el
2025 se anticipa una reducción en las exportaciones de productos agrícolas,
particularmente de piña y banano93, que sería parcialmente
compensada por el relativamente alto desempeño de la actividad de la
manufactura bajo ambos regímenes de comercio (definitivo y especial), como
café, aceite, productos lácteos e implementos médicos.
93 La disminución en
las exportaciones de los productos agrícolas está influida por las condiciones
climatológicas que prevalecieron durante el último trimestre del 2024.
En el 2026,
de acuerdo con la desaceleración prevista para la actividad económica de
nuestros socios comerciales, se estima que las exportaciones de bienes
agrícolas y manufacturados tenderían a moderarse con respecto a lo estimado
previamente.
Además, se
contempló una desaceleración en las exportaciones de servicios profesionales e
informáticos durante el bienio y se revisó a la baja, para ambos años, la
proyección de crecimiento de los servicios relacionados con el turismo y el
transporte de mercancías.
En
concordancia con la desaceleración prevista para el consumo, en el 2025, y la
inversión, en el bienio, se anticipa que las importaciones de bienes de capital
registren un incremento más moderado. Asimismo, se estima una caída en la
importación de servicios profesionales, de apoyo e información durante el
bienio, además de un incremento más limitado en el turismo emisor.

Adicionalmente,
se proyecta un menor crecimiento del ingreso nacional disponible bruto real en
el 2025, con una variación de 3,9%, en lugar del 4,0% estimado en enero. Para
el 2026, se mantuvo la previsión en 4,1%. Si bien en ambos años se pronostica
una mayor ganancia por términos de intercambio94, el menor
crecimiento económico limitaría el crecimiento del ingreso nacional disponible.
94 El incremento de la
ganancia por términos de intercambio es de 0,8% y 0,7% en el 2025 y el 2026,
respectivamente (0,2 % y 0,5%, en igual orden, en el IPM de enero pasado),
respondería a la diminución en el precio de los combustibles y a una ligera
mejora en el precio de los servicios.
Los
principales factores que sustentan la estimación de la demanda interna durante
el bienio, desglosados por componente del gasto, son:
1. Consumo de hogares. Se proyecta un
desempeño más moderado, especialmente durante el 2025, con respecto al IPM de
enero. Este ajuste responde a una menor expectativa de crecimiento del ingreso
personal disponible bruto real95. Adicionalmente, se prevé una
moderación en la demanda de bienes duraderos, particularmente en el 2025, tras
el impulso observado en los años 2023 y 2024. Factores como la evolución de la
confianza del consumidor y las condiciones crediticias incidirían en el
comportamiento del consumo durante el período.
95 La proyección del
crecimiento del ingreso personal disponible bruto real se recortó en 0,1 p.p.
para el 2025 y se mantuvo para el 2026.
2. Consumo
del Gobierno. La proyección para el 2025 se mantiene, dado que se
presentarían efectos compensatorios. Por un lado, se revisa al alza el gasto en
servicios a la comunidad y administración pública, por mayores compras de
bienes y servicios. Por otro, se prevé un menor crecimiento en el gasto en
servicios de educación, asociado a una menor expansión en la contratación de
personal y una moderación en la compra de bienes y servicios. Los gastos en
salud se mantienen en niveles similares a los previstos previamente.
Para el
2026, de conformidad con las proyecciones del Ministerio de Hacienda96,
se estima un mayor crecimiento en las compras de bienes y servicios para los
servicios de administración pública y servicios a la comunidad, que lleva a una
revisión al alza del gasto público en 0,2 p.p. con respecto al informe
anterior.
96 Según el Marco
Fiscal de Mediano Plazo 2025-2030 .
3. Formación
bruta de capital fijo. Se estima un crecimiento de 6,1% en el 2025 y 6,4%
en el 2026, lo que representa un recorte en relación con las proyecciones
anteriores (6,8% y 7,0%).
Este ajuste
responde, en particular, a la desaceleración de la inversión en maquinaria y
equipo y al menor crecimiento de la construcción privada97. En el
caso de maquinaria y equipo, el recorte corresponde a empresas en regímenes
especiales dedicadas, principalmente, a procesos de manufactura especializada,
como la producción de componentes electrónicos y dispositivos médicos. Estos
efectos serían parcialmente compensados por una revisión al alza de la
construcción pública98.
97 La proyección de
inversión en nueva construcción privada se estima en 2,0% para el 2025 y 2,4%
para el 2026 (2,6% y 2,9% previsto en enero), debido a la caída observada
durante el primer trimestre del 2025 en proyectos del segmento residencial, así
como en obras complementarias, entre las que destacan urbanizaciones, tapias y
piscinas.
98 Para el 2025 se
proyecta una tasa de crecimiento de 6,0% en la inversión pública en nuevas
construcciones (4,8% estimado en enero), impulsada por la actualización del
Plan de Inversión de Electricidad del ICE y mayores desembolsos de programas
ejecutados por el MOPT. Para el 2026, la proyección aumenta a 7,2% (desde
4,1%), por el inicio de obras complementarias en la Ampliación de la Ruta
Nacional 32, la reactivación de proyectos de inversión de la CCSS
(fortalecimiento del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl
Blanco Cervantes, torre de Cuidados Críticos Hospital Nacional de Niños Dr. Carlos
Sáenz Herrera y Sede de Área de Salud de Buenos Aires), y una mayor ejecución
del Programa de Emergencia para la Reconstrucción Integral y Resiliente de
Infraestructura.
Por
actividad económica, el ajuste a la baja de 0,5 p.p. en la estimación del PIB
para el 2025 sería explicado, mayormente, por la caída en la actividad
agrícola, así como por una menor tasa de crecimiento en los servicios de
hoteles, restaurantes y comercio. Para el 2026, la revisión de -0,2 p.p.
responde a un crecimiento más moderado de la agricultura y el comercio (Cuadro
4).
Con
respecto a las proyecciones de crecimiento según la actividad económica,
destaca lo siguiente:
1.
Agropecuaria. El
crecimiento estimado para el 2025 se revisa a la baja con respecto a lo
estimado en el IPM de enero, debido a la contracción no prevista en la
producción de piña y banano; ese efecto sería atenuado por un desempeño
positivo en la actividad ganadera ante una mayor demanda local. La revisión de
este pronóstico incorpora consideraciones de efecto base, luego del notable
crecimiento en la oferta exportable de piña en el 202499, así como
el impacto de condiciones climáticas inestables que afectaron su producción
desde finales de ese año y cuya mayor incidencia se prevé en el primer semestre
del 2025.
99 En el 2024 la
producción exportable de piña creció 12,6% en volumen, superior al 7,3% del
2023 y a la tasa media del periodo 2018-2022 (0,5%).
Para el
2026, se proyecta un crecimiento de 1,0%, asociado a una recuperación en la
producción exportable de piña y banano, así como a una continuidad en el
crecimiento de la actividad vacuna. No obstante, persisten riesgos vinculados a
condiciones climáticas adversas asociadas a la fase La Niña del fenómeno ENOS100,
que podrían reducir los rendimientos por hectárea en cultivos orientados al
mercado interno.
100 El Instituto
Meteorológico Nacional anticipa en el pronóstico estacional para mayo-julio
2025 un incremento en la humedad y el establecimiento de la estación lluviosa
en el Pacífico Central y el Valle Central, lo cual podría asociarse a una
posible transición hacia la fase La Niña del fenómeno ENOS. No obstante, su
consolidación aún presenta un alto grado de incertidumbre, ya que no se ha
confirmado un acoplamiento claro entre el enfriamiento del océano Pacífico
ecuatorial y la atmósfera. Por esta razón, el Sistema de Alerta Temprana del
ENOS (SAT-ENOS) mantiene el estado de "Vigilancia de La Niña".
2.
Hoteles y restaurantes. En línea con el comportamiento proyectado para las
exportaciones de servicios, el menor crecimiento estimado para el bienio se
atribuye a una desaceleración en la demanda externa de servicios turísticos
producto de una moderación en las proyecciones de ingreso de turistas101.
Este desempeño estaría compensado en parte por un moderado crecimiento en el
segmento de restaurantes, principalmente de establecimientos de comida rápida.
101 En este informe, la
proyección del ingreso de turistas se revisa a la baja, desde 5,0% supuesto en
cada año, a 4,1% y 4,0%, respectivamente.
3.
Comercio. Se
estima que en el bienio la actividad comercial crecería menos de lo estimado en
el informe pasado, consecuente con la evolución prevista en la importación de
bienes de consumo y con el menor desempeño de las actividades agropecuaria, hoteles,
restaurantes y la construcción.
4.
Construcción.
Se revisa a la baja el crecimiento previsto para el bienio, principalmente por
la construcción con destino privado, cuyo efecto sería parcialmente
contrarrestado por un mayor crecimiento de la construcción con destino público,
por la continuidad en la ejecución de obras viales (carreteras, caminos y
puentes) y proyectos orientados a la provisión de servicios básicos.
5.
Transporte.
Esta actividad se revisa a la baja para el bienio, de acuerdo con la moderación
prevista en el ingreso de turistas y el menor crecimiento en las actividades de
apoyo al transporte, los servicios de carga vinculados al comercio exterior de
mercancías y el transporte terrestre de personas (taxis y autobuses), debido a
la moderación de la demanda interna, especialmente durante el 2025.

6.
Servicios empresariales. Su pronóstico fue recortado en ambos años. La estimación
contempla una desaceleración en los servicios profesionales orientados al
mercado externo, como investigación y desarrollo, mercadeo, servicios técnicos
y, en menor medida, los servicios a oficinas principales, así como en los
servicios administrativos y de apoyo a empresas, particularmente por parte de
empresas de regímenes especiales. Congruente con la evolución prevista del
ingreso de turistas, habría un menor crecimiento en servicios vinculados, como
el alquiler de vehículos y las agencias de viaje.
7.
Manufactura. Para
el 2025, se revisa al alza el crecimiento de la actividad manufacturera en 0,3
p.p. hasta ubicarlo en 4,5%. Esta mejora se vincula con un mayor crecimiento en
la producción del régimen definitivo, especialmente en productos alimenticios
orientados al mercado externo. En el caso de los regímenes especiales, se
mantiene la tasa de variación prevista en enero pues, si bien las cifras
observadas al primer trimestre muestran un buen desempeño, se anticipa una
moderación en lo que resta del año.
Para el
2026, se prevé un crecimiento de 4,0%, similar a la estimación anterior. Este
resultado combina una mejora en la producción del régimen definitivo, orientada
al mercado interno, con menores perspectivas en la evolución de la demanda
externa atendida por empresas de regímenes especiales.
Por
régimen de comercio, la desaceleración de la actividad económica en el 2025 se
explica, principalmente, por el régimen definitivo y, en menor medida, en los
regímenes especiales. Para el 2026, el ajuste se reparte prácticamente en igual
proporción entre ambos regímenes.
Se estima
que la producción del régimen definitivo (Cuadro 5), que representa alrededor
del 86% del PIB, crecerá, en promedio, 3,5% durante el bienio 2025-2026 (3,8%,
en el IPM de enero) debido al comportamiento ya comentado de las actividades
agrícola, comercial, hoteles, restaurantes y de la construcción.
La
actividad de los regímenes especiales de comercio, que contribuye con el 14%
restante, se prevé registre un crecimiento promedio de 5,1% en el bienio (5,4%
fue la estimación previa), dada la evolución esperada de las actividades
orientadas al mercado externo, tanto de bienes como de servicios, en particular
la producción de dispositivos médicos y los servicios ligados al turismo.

En el
bienio 2025-2026, el déficit de la cuenta corriente se ubicaría en promedio en
1,8% del PIB, superior en 0,4 p.p. al del 2024. Como ha sido característico en
los últimos veinte años, esta brecha sería más que cubierta con ahorro externo
de largo plazo.
El déficit
de la cuenta de bienes alcanzaría en el bienio una razón media con respecto al
PIB de 4,5%, relación superior a la del 2024 y a las estimadas en el informe
pasado (Cuadro 6).
Se revisó a
la baja tanto el componente de exportaciones como el de importaciones, debido
al efecto esperado de las barreras arancelarias sobre el crecimiento interno y
el de nuestros principales socios comerciales.
Las
exportaciones crecerían 5,8%, en promedio, durante el bienio y estarían
lideradas por las empresas adscritas a los regímenes especiales, con una
variación interanual media de 7,9% (11,7% en el 2024). Adicionalmente, las del
régimen definitivo crecerían 1,6%, en promedio, en esos mismos años, tasa
resultante de una contracción de 1,2% en el 2025 y un crecimiento de 4,4% en el
2026.
El
comportamiento de las exportaciones del régimen definitivo estaría asociado con
la evolución esperada de los bienes agrícolas, para los cuales se prevé una
reducción en el 2025 (9,9%) debido a los efectos climáticos adversos presentes
a finales del 2024, que afectaron la producción en los primeros meses del año,
lo que se reflejará en un menor desempeño anual. A lo anterior se añade un
efecto base por el relativo alto crecimiento que experimentó la producción de
piña en el 2024. Para el 2026 se espera una recuperación de esta actividad, con
un crecimiento de 4,6%.
A pesar de
la revisión a la baja de las importaciones con respecto a lo estimado en enero,
en este informe se mantiene la previsión de una aceleración de las compras
externas, de 5,5% en el 2024 a 6,9% en promedio durante el bienio en
comentario, comportamiento explicado por el dinamismo de las importaciones del
régimen definitivo, que crecerían a una tasa promedio de 6,7%, mientras que
para los regímenes especiales se prevé un crecimiento medio de 7,6%, que
contrasta con la caída observada en el 2024 (5,4%).
La
recuperación de las importaciones de los regímenes especiales se fundamenta en
una acumulación de inventarios de materias primas en el 2025 y 2026, luego de
la desacumulación en el 2023 y 2024.
Para la
factura petrolera, se estima una contracción media de 8,8% en el bienio, debido
a la reducción media interanual prevista en los precios de la mezcla del
producto (8,8%), dado que la demanda de barriles se mantendría en un monto
cercano al observado en el 2024.
La
disminución en los precios de la mezcla se asocia a la desaceleración en la
demanda del crudo, ante el menor ritmo esperado en la actividad económica
mundial. Asimismo, influiría el aumento esperado en la oferta, ante el anuncio
de la OPEP, que a partir de abril del presente año sus países miembros
aumentarán la oferta de crudo.

El
superávit promedio anual de la cuenta de servicios ascendería a USD 10.953,2
millones equivalente a 10,3% del PIB en el bienio (10,8% en el 2024). Esta
estimación fue revisada a la baja en relación con el informe de enero,
principalmente por los menores ingresos esperados en la cuenta de viajes por
los posibles efectos de las medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos,
aunado a la disminución de asientos disponibles hacia Costa Rica por parte de
las aerolíneas102 y a las previsiones de cierres en el aeropuerto
Daniel Oduber en el 2025.
102 Este efecto sería
observado principalmente en el primer semestre del 2025.
En lo que
respecta a la retribución a los factores de producción, se estima una relación
media con respecto al PIB de 8,2%, inferior en 0,4 p.p. al registrado en el
2024. En particular, se prevé una contracción de 3,2% en los egresos de
intereses de la deuda pública externa con relación al año anterior, debido a la
disminución de los intereses de bonos de deuda externa y de préstamos al Banco
Central103. El crecimiento del resto del ingreso primario se
moderaría (de 15,6% en el 2024 a 5,6% en el bienio), comportamiento vinculado,
en mayor medida, con la evolución de la renta de la inversión directa.
103 El primer caso
asociado al pago de los bonos de deuda externa realizado en abril del 2025 y el
segundo por la cancelación anticipada realizada en marzo de 2024 del préstamo
de apoyo para la balanza de pagos otorgado por el Fondo Latinoamericano de
Reservas (FLAR).
En el
bienio 2025-2026 el país recibiría, en promedio, un financiamiento externo neto
equivalente a 2,4% del PIB, similar al del 2024. Con ello, la razón de activos
de reserva a PIB se ubicaría, en promedio, en 14,0%.
El
financiamiento externo estaría dirigido, en mayor medida, al sector privado, el
cual recibiría, en promedio, un monto equivalente a 1,9% del PIB, en tanto que
el financiamiento medio para el sector público ascendería a 0,5% del PIB y se
destinaría principalmente al Gobierno Central104.
104 No contempla el
ingreso de USD 1.000 millones en el 2025 y en el 2026 por la emisión de
títulos en el mercado externo (proyecto de ley "Modificación de la Ley N°.
10.332, autorización para emitir títulos valores en el mercado
internacional", expediente 24.462).
El ahorro
externo neto al sector privado es clasificado como flujos de inversión directa
(ID) y otros flujos financieros. Se espera que los primeros se ubiquen, en
promedio, en 4,9% del PIB105, razón similar a la media de los cinco
años previos. Para el resto de los flujos financieros, la proyección contempla
una salida de recursos equivalente a 3,0% del PIB, asociada, en buena medida, a
movimientos del sector financiero costarricense.
105 Las proyecciones de
ID para el bienio fueron revisadas a la baja en relación con lo previsto en el
informe de enero, dados los efectos esperados de las tarifas al comercio
impuestas por los Estados Unidos sobre la actividad económica de ese país y
sobre las exportaciones de las empresas amparadas a los regímenes especiales.
El
financiamiento externo estimado para el bienio, en conjunto con las previsiones
para el déficit de la cuenta corriente, permitiría la acumulación de activos de
reserva hasta alcanzar un saldo promedio de 14,0% del PIB y mantener el
indicador de seguimiento de reservas en un valor medio de 139,3% del nivel mínimo
adecuado definido por la Junta Directiva del BCCR.
Según
las proyecciones del Ministerio de Hacienda, se esperan una mejora gradual en
el resultado financiero, determinado tanto por la generación de superávit
primarios como por la contención del gasto en intereses.
De acuerdo
con las proyecciones del Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025-2030, publicadas
por el Ministerio de Hacienda el pasado 31 de marzo106 y escaladas
al nivel del PIB incorporado en este IPM, la razón del superávit primario se
ubicaría en 1,3% en el 2025 y en el 2026, en tanto que el déficit financiero
ascendería a 3,4% y 3,2% en el orden respectivo, comportamiento que denota el
proceso de contención del gasto en intereses observado desde el 2024 (Gráfico
28).
106 Señaló el
Ministerio de Hacienda que, dada la elevada incertidumbre que prevalece en los
mercados internacionales, en gran medida, asociada a la guerra comercial, aún
no considera adecuado modificar las proyecciones presentadas en el Marco Fiscal
de Mediano Plazo y que, de requerirse, los cambios en las cuentas fiscales
serían incorporados en la revisión de proyecciones que se realizará para el
Informe de Política Monetaria correspondiente a julio del 2025. No obstante,
agregan que, si previo a julio próximo se observan desvíos significativos con
respecto al escenario base incluido en ese Marco Fiscal, el Ministerio de
Hacienda procederá a comunicar, por los medios oficiales, los ajustes
correspondientes en las proyecciones fiscales.

En
particular las proyecciones de ingresos y gastos contemplan los siguientes
supuestos:
1. La carga
tributaria media equivaldría a 13,5% del PIB, ligeramente superior a la
registrada en el 2024, a pesar del efecto negativo asociado a la aprobación de
las leyes 10.381 y 10.667 y del Decreto Ejecutivo 44.921-MH107
(estimado en torno a ?20 mil millones).
107 Ley 10.381
"Modificación a la Ley 7.092, Ley del Impuesto sobre la Renta", Ley
No. 10.667, "Ley para reducir el impuesto sobre la renta a las personas
trabajadoras independientes de menores ingresos. Reforma del inciso c) del
artículo 15 de la Ley de Impuesto sobre la renta, Ley No. 7092 del 21 de abril
1998 y sus reformas", Decreto Ejecutivo 44.921-MH, "Reducción gradual
de la tarifa del impuesto selectivo de consumo a las mercancías gravadas de
conformidad con la Ley No. 4.961 denominada reforma tributaria y ley de
consolidación de impuestos selectivos de consumo, y sus reformas".
2. En
términos del PIB, el gasto total y el primario se ubicarían, en promedio, en
18,4% y 13,8%108; particularmente en el 2026 estaría concentrado en
los gastos de capital, las remuneraciones y las transferencias corrientes.
108 En el periodo
2017-2019 su valor medio fue de 20% y 16,5% en el orden respectivo (la Ley 9635
entró en vigencia a partir del segundo semestre del 2019).
3. Dado que
la razón de deuda del Gobierno Central a PIB en el 2024 se ubicó por debajo del
60%, en el ejercicio económico 2025 la regla fiscal aplicará sobre el gasto
total, en tanto que para el 2026 sería sobre el gasto corriente109.
109 De acuerdo con el
artículo 11 del Capítulo II del Título IV de la Ley 9635, el crecimiento del
gasto total por aplicación de la regla fiscal será de un máximo de 3,75% en el
ejercicio económico del 2025; no obstante, para el 2026 se aplicaría el 75% del
crecimiento nominal del PIB de cuatro años anteriores sobre el gasto corriente,
lo que abre mayor espacio para el gasto de capital, en especial, para la
inversión, transferencias corrientes y permitiría el reconocimiento del costo
de vida en el salario de funcionarios públicos.
4. El pago
de intereses alcanzó 4,8% del PIB en el 2024 y se prevé una trayectoria
descendente a partir del 2025, para ubicarse en promedio en 4,6% durante el
lapso en comentario. Este comportamiento combina cambios en la gestión de
deuda, así como la mejora en la calificación crediticia, manifiestos en una
menor percepción de riesgo crediticio del país y en la reducción del costo de
financiamiento.
5. La
proyección de gasto incluye los aportes de capital al Banco de Desarrollo de
América Latina (CAF) en ambos años110.
110 Ser miembro pleno
de la CAF le permite al país ampliar el acceso a nuevos recursos financieros,
así como recibir asistencia técnica en infraestructura pública; el aporte para
el periodo 2025-2028 sería de USD 60 millones por año, hasta completar USD
303 millones en el 2028.
6. Con
fines precautorios, se incorpora por año un 1% del PIB destinado a constituir
una reserva de liquidez (gestión de caja y de deuda).
Las
proyecciones de la deuda del Gobierno Central resultante del Marco Fiscal y
escaladas al PIB publicado en este informe ubican la razón por encima del 60,0%
en ambos años111. La trayectoria de deuda supone:
111 Según el Marco
Fiscal de Mediano Plazo de marzo pasado, que utiliza el PIB publicado en el IPM
de enero del 2025, la razón deuda/PIB se proyectó en 59,5% y 59,1% para los
años considerados. Sin embargo, al emplear el nivel del PIB actualizado en
abril del 2025, estos porcentajes ascenderían a 60,7% y 60,6%, respectivamente.
Por tanto, el cambio en esos valores responde, únicamente, a la actualización
del denominador (PIB) de la razón, ya que las proyecciones fiscales son las
publicadas en marzo pasado. Cualquier conclusión sobre la trayectoria de la
relación deuda/PIB requerirá de la actualización de las proyecciones fiscales
por parte del Ministerio de Hacienda, lo que permitirá evaluar el impacto
completo de la revisión de las proyecciones macroeconómicas para el horizonte
de pronóstico de este informe.
1. La
emisión de deuda en mercados internacionales por USD 1.000 millones en
cada año, sujeto a la aprobación del proyecto de ley "Modificación de la
Ley N°. 10.332, autorización para emitir títulos valores en el mercado
internacional" (expediente 24.462).
2. El
ingreso de los créditos de apoyo presupuestario y otros préstamos programados
con distintos organismos internacionales por alrededor de USD 843
millones.
Como se
indicó en el IPM de enero pasado, dada la cercanía de la razón de deuda al 60%,
existe el riesgo de que medidas que incidan negativamente sobre el resultado
primario o bien condiciones financieras adversas atenten contra la permanencia
de este indicador en valores inferiores al 60% del PIB.
Se
estima que la inflación general retornará al rango de tolerancia alrededor de
la meta en el primer trimestre del 2026, mientras que la inflación subyacente
lo hará en el cuarto trimestre del 2025.
En este
informe, el horizonte de pronóstico relevante para la política monetaria
comprende desde el segundo trimestre del 2025 hasta el primero del 2027. Las
proyecciones incorporan una postura de política monetaria cuyo objetivo es que
en el mediano plazo la inflación converja a la meta definida por la Junta
Directiva del BCCR (3% ± 1 p.p.).
Los modelos
de proyección del Banco Central señalan que, en términos interanuales, tanto la
inflación general como la subyacente mostrarán una aceleración moderada durante
el 2025, aunque con un retraso en su convergencia hacia el rango de tolerancia
alrededor de la meta en comparación con la estimación de enero 2025. Se
proyecta que la inflación general ingrese al rango de tolerancia alrededor de
la meta en el primer trimestre del 2026, mientras que la inflación subyacente
lo haría en el cuarto trimestre de 2025, con una trayectoria más lenta de lo
previsto en enero112 pasado (Gráfico 29 A y 29.B).
112 En el Informe de
Política Monetaria de enero del 2025 se estimó que la inflación general se
ubicaría, en promedio, en 2,4% en el cuarto trimestre del 2025 y la subyacente
en 2,0% en el tercer trimestre del mismo año.

Este ajuste
en las proyecciones responde, en mayor medida, a una trayectoria más baja de
los precios internacionales de materias primas (especialmente petróleo y granos
básicos), así como a un entorno global con menor impulso en la demanda externa.
La
inflación general, medida con la variación interanual del Índice de Precios al
Consumidor, se ubicó en marzo del presente año en 1,2% por tercer mes
consecutivo, valor igual a lo estimado en el IPM de enero del 2025. En este
resultado se compensaron dos efectos, la disminución en el precio internacional
de algunas materias primas, en especial el petróleo, y un aumento en el precio
de los alimentos, principalmente los agrícolas de producción local, debido a
eventos climatológicos.
En ese
mismo mes, el promedio de los indicadores de la inflación subyacente se situó
en 0,8%, superior en 0,1 p.p. en relación con el mes previo. El resultado
observado en el primer trimestre del 2025 (0,7%) fue inferior a lo estimado en
enero pasado (1,3%).
Aunque la
valoración de riesgos (sobre la inflación) sigue inclinada a la baja, existe
una mayor incertidumbre global, especialmente en torno a las políticas
comerciales. Las expectativas de inflación, tanto las generadas de encuestas
(2,0%) como las implícitas en la negociación de títulos públicos (2,5%), se
mantienen en valores coherentes con la meta en el mediano plazo, lo que
manifiesta confianza en la política monetaria del BCCR. La brecha del producto,
otra de las variables que determinan la inflación en el corto y mediano plazo,
continuaría en valores cercanos a cero, sin representar excesos de demanda
agregada que desvíen la inflación de su meta113.
113 Las trayectorias
son generadas a partir del modelo macroeconómico del BCCR, con información a
abril del 2025 de proyecciones de precios internacionales de materias primas,
tasas de interés, crecimiento e inflación de los principales socios comerciales
de Costa Rica, entre otras, y toman en cuenta la respuesta de la TPM, modelada
mediante una regla tipo Taylor. El horizonte de 8 trimestres permite considerar
los rezagos con que opera la política monetaria.
El
comportamiento comentado de los principales determinantes macroeconómicos de
inflación conduciría a que, en términos interanuales, la inflación general y la
subyacente se ubiquen en 2,1% y 2,4% respectivamente, en promedio, para todo el
horizonte de proyección.
El
ahorro financiero y el crédito al sector privado aumentarían de conformidad con
el crecimiento real previsto para la actividad económica y la meta de inflación.
Dada la
meta de inflación, así como el comportamiento previsto para las cuentas de
producción, la liquidez total crecería a una tasa anual en torno a 6,5% en el
2025 y 2026, lo que permitiría un crecimiento anual del crédito al sector
privado de 7,0% en ambos años.
El aumento
del crédito ocurriría tanto en moneda nacional como extranjera; sin embargo, se
supone un menor crecimiento del crédito en dólares (7,5% y 7,0% en el 2025 y
2026, en el orden respectivo en comparación con el 2024 (10,2%)), lo que
contendría el proceso de dolarización relativa del crédito, observado desde el
2023. Este menor crecimiento previsto en el crédito en moneda extranjera sería
consecuente con la reducción en el costo en exceso de endeudarse en colones,
tal como ha ocurrido en los primeros meses del 2025.
El Cuadro 7
presenta un resumen de las proyecciones de las principales variables
macroeconómicas incluidas en este informe.

3.3
Balance de riesgos del pronóstico macroeconómico
La
actualización de las proyecciones de las principales variables macroeconómicas
para el horizonte de pronóstico se realizó con la información disponible en
abril del 2025, en un contexto global marcado por la incertidumbre en torno a
las medidas arancelarias recientes y las tensiones geopolíticas. Como es
habitual en toda proyección macroeconómica, existen riesgos inherentes tanto al
contexto externo como al interno que podrían desviar el escenario
macroeconómico central contemplado en este informe. De materializarse estos
riesgos, la inflación podría desviarse tanto a la baja (riesgos a la baja) como
al alza (riesgos al alza) con respecto al valor central proyectado.
Riesgos
a la baja para la inflación
1. Un
escenario de crecimiento económico mundial inferior al contemplado en este
ejercicio, particularmente para los principales socios comerciales de Costa
Rica, con el consiguiente efecto negativo sobre la demanda externa. Esto
desaceleraría el crecimiento económico local y disminuiría las presiones
inflacionarias.
2. Una
trayectoria de precios de materias primas y otros bienes menores a lo previsto
en las negociaciones de futuros, sujeto a la temporalidad y magnitud de las
barreras arancelarias.
Riesgos
al alza para la inflación
1. Posibles
choques de oferta asociados con la fragmentación del comercio global, con una
escalada de los conflictos geopolíticos actuales y con fenómenos climatológicos
extremos tanto locales como externos.
2.
Recomposición no ordenada en el portafolio de instrumentos financieros,
producto de diferencias persistentes entre las tasas de interés en distintas
monedas, lo que podría incrementar expectativas cambiarias y, con ello las
expectativas de inflación y, por esta vía generar presiones inflacionarias.
3.4
Acciones futuras de política monetaria y funcionamiento del mercado cambiario
La Junta
Directiva del BCCR reafirma su compromiso con la estabilidad de precios,
condición que promueve la estabilidad macroeconómica e incide positivamente en
el crecimiento económico y en la generación de empleo. Por ello mantiene la
meta de inflación en 3%± 1 p.p.
Como se ha
reiterado en informes previos y en las decisiones de política monetaria, el
BCCR hará los ajustes requeridos en la TPM para que la inflación retorne a
valores coherentes con esa meta. Lo anterior basado en la valoración que haga
en cada momento sobre el comportamiento reciente y la trayectoria de los
pronósticos de la inflación y de sus determinantes macroeconómicos (brecha del
producto y expectativas de inflación), así como de los riesgos asociados a la
proyección de inflación.
También
gestionará la liquidez del sistema financiero con el fin de reducir los excesos
monetarios para evitar que su persistencia genere presiones inflacionarias
adicionales. Cabe señalar que no se anticipan presiones monetarias, dado que la
cancelación de la facilidad de crédito concedida por el BCCR en respuesta a los
efectos económicos de la pandemia, concluida en marzo pasado, redujo de manera
significativa los excesos monetarios.
Además,
buscará mejorar la comunicación con el público, con el fin de facilitar un
mejor entendimiento de la coyuntura macroeconómica y de los elementos que
sustentan las decisiones del BCCR en materia monetaria, cambiaria y de temas
relativos a la estabilidad y eficiencia del sistema financiero. Con ello, busca
contribuir a un proceso informado de construcción de expectativas económicas,
que facilite la convergencia de la inflación a la meta definida por el BCCR.
En materia
cambiaria, acorde con lo dispuesto en su Ley Orgánica, el BCCR participará en
el mercado cambiario con el fin de atender los requerimientos propios y del
sector público no bancario, así como para mitigar fluctuaciones violentas en el
tipo de cambio. En la medida que las condiciones del mercado cambiario lo
permitan, procurará fortalecer aún más el blindaje financiero del país. Además,
similar a como lo hace en los mercados de deuda y liquidez, continuará con el
análisis de eventuales cambios operativos que procuren el mejor funcionamiento
de ese mercado y con ello, contribuya a un proceso ordenado de formación de
precios.