BANCO CENTRAL DE
COSTA RICA
(Nota de Sinalevi: el Banco Central de Costa Rica
aprobó un nuevo Programa Macroeconómico del Banco Central de
Costa Rica para el 2011-2012, publicado en La Gaceta N° 35 del 18 de
febrero del 2011)
(Nota de Sinalevi: El Banco Central de Costa
Rica mediante publicación en La Gaceta N° 160 del 18 de agosto de 2010, aprobó la revisión del Programa
Macroeconómico del Banco Central de Costa Rica para el 2010-2011, el cual puede
ser consultado en el siguiente links: Aprueba
revisión del Programa Macroeconómico del Banco Central de Costa Rica para
2010-2011)
La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica en el literal A.,
artículo 5 del acta de la sesión 5449-2010, celebrada el 27 de enero del 2010,
resolvió, en firme:
Aprobar el Programa
Macroeconómico del Banco Central de Costa Rica para el 2010-2011, en los
términos consignados en el oficio DEC-AAE-013-2010, del 27 de enero del 2010,
cuyo texto se copia a continuación:
PROGRAMA
MACROECONÓMICO
2010-11
BANCO CENTRAL DE
COSTA RICA
ENERO 2010
Junta Directiva
Presidente
Dr. Francisco de
Paula Gutiérrez Gutiérrez
Ministra de Hacienda
Lic. Jenny Phillips
Aguilar
Vicepresidente
MEE José Eduardo
Angulo Aguilar
Directores
Dr. Bernal Jiménez
Chavarría
Lic. Rodrigo Oreamuno
Blanco
Lic. Silvia
Charpentier Brenes
El inciso b) del artículo
14 de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica (Ley 7558) establece el
compromiso de la Institución de publicar el programa monetario [1] y sus
respectivas revisiones.
[1] Apartir del 2007 se denomina programa macroeconómico, cuya consistencia es
evaluada con el Modelo Macroeconómico de Proyección Trimestral (MMPT). Para mayor detalle consultar el documento
DIE-08-2008-Di en www.bcr.fi.cr/ndie
En
cumplimiento de lo anterior y con base en el diagnóstico de la situación
económica del 2009 y las perspectivas económicas para el bienio 2010-11, se
plantea el objetivo inflacionario para estos dos años.
En
materia de política monetaria las acciones continuarán dirigidas a consolidar
el proceso de desinflación observado a lo largo del 2009, con el fin de
alcanzar en el mediano plazo inflaciones convergentes con las que muestran los
principales socios comerciales del país.
Por tanto, la Institución continuará con las medidas tendientes a
adoptar una nueva estrategia de control de la liquidez, que permita que la tasa
de interés constituya el principal instrumento de política monetaria.
Por
su parte, en el campo cambiario mantendrá su objetivo de avanzar hacia una
mayor flexibilidad cambiaria, en aras de incrementar la efectividad de la
política monetaria.
El
Banco Central procederá a realizar los ajustes que sean necesarios en sus
políticas monetaria y cambiaria en respuesta a cambios sustantivos en el
entorno, que afecten la consecución de los objetivos propuestos. Estos cambios
serán informados oportunamente a la sociedad, con el fin de promover la
transparencia y la adecuada formación de expectativas por parte de los agentes
económicos.
PROGRAMA
MACROECONÓMICO 2010-11
1. INTRODUCCIÓN
Durante el 2009 la
incertidumbre de los efectos de la crisis internacional sobre la evolución de
la economía costarricense llevó al Banco Central a revisar con mayor frecuencia
sus proyecciones macroeconómicas. La Institución realizó dos revisiones del
Programa Macroeconómico aprobado en enero de ese año, con el propósito de
ajustar sus acciones de política monetaria y cambiaria y de asegurar la
consecución de su meta inflacionaria.
La
primera de estas revisiones se hizo en el contexto de la suscripción de un
Convenio de Derecho de Giro ("Stand-By") con el Fondo Monetario Internacional
(FMI) en abril [2], en tanto que la
segunda se realizó en julio. En esta última ocasión, dado que el proceso de
desinflación se estaba gestando a una velocidad mayor a la prevista, se estimó
que la inflación a diciembre del 2009, medida con la variación anual del Índice
de Precios al Consumidor (IPC), se ubicaría en un rango entre 4% y 6%, por
debajo del objetivo planteado inicialmente (8% con un rango de tolerancia de un
punto porcentual ± 1 p.p.) y, se anunció que las acciones de política estarían
dirigidas a alcanzar una meta de inflación interanual de 5,0% ± 1 p.p. a
diciembre del 2010.
[2] Esta operación por $735 millones formó parte de las medidas de carácter
precautorio tomadas por el país ("blindaje financiero") para mejorar su
capacidad de respuesta ante los eventuales efectos desfavorables de la
situación económica mundial, principalmente, en lo relacionado con la posición
de la balanza de pagos del país. En el 2009 Costa Rica no requirió utilizar
estos recursos.
En
esa oportunidad se indicó que el énfasis de las acciones de política del Banco
Central estaría en tres áreas: i) en materia cambiaria, mantendría el
compromiso de migrar, de manera gradual y ordenada, hacia un régimen de mayor
flexibilidad y con ello ampliar los espacios de acción a la política monetaria;
ii) continuaría con los esfuerzos para que la tasa de interés constituya el
principal instrumento de política monetaria y; iii) procuraría mantener el
normal funcionamiento del sistema financiero ante los efectos que sobre éste
pudiera tener la crisis financiera internacional.
En el
2009 la economía costarricense experimentó un proceso de corrección de los
desequilibrios macroeconómicos, particularmente en inflación y déficit en
cuenta corriente de la balanza de pagos, ajustes que resultaron mayores a lo
contemplado en la programación macroeconómica. Además, a partir del segundo
semestre [3] la producción inició
un proceso de recuperación gradual, por lo que se estima una contracción
económica de 1,3% en el 2009, relativamente moderada si se le compara con lo
observado en otros países latinoamericanos. Estos resultados se dieron en un
entorno de estabilidad y solidez del sistema financiero, que a lo largo del año
no presentó signos de contagio de la crisis financiera global.
[3] Si bien
ya en el segundo trimestre del año los indicadores de producción señalaban un
mejor ritmo de caída, es hasta en la segunda parte del año que los signos de
recuperación son más claros.
En
este contexto, el principal reto de política para el Banco Central es precisamente
consolidar el proceso de desinflación observado en el 2009, con el fin de
alcanzar en el mediano plazo niveles de inflación convergentes con los que
muestran los principales socios comerciales del país. Así, el Programa
Macroeconómico 2010-11 plantea como objetivo alcanzar una tasa de inflación
interanual en diciembre del 2010 de 5% (± 1 p.p.) y en diciembre del 2011 de 4%
(± 1 p.p.).
2. SITUACIÓN
MACROECONÓMICA DURANTE EL 2009
2.1.
Economía internacional. La
crisis económica mundial llevó en el 2008 a una caída en el nivel
de actividad de las economías desarrolladas y a una desaceleración
significativa en las emergentes. En el transcurso del primer semestre del 2009,
ante la incertidumbre con respecto a la magnitud y evolución de este fenómeno,
las proyecciones para el crecimiento mundial fueron cada vez más pesimistas.
Posteriormente, la revisión constante de las perspectivas mundiales mostró una
evolución menos desfavorable para la actividad económica, una baja tasa de
inflación global [4] y una mejora en las
condiciones de los mercados financieros.
[4] Mundialmente se observó una
reducción de las presiones inflacionarias, asociada con la contracción de la
demanda interna ante el deterioro de las expectativas de hogares y empresas.
Cuadro 1
Evolución de las
proyecciones de crecimiento para 2009-11
-Tasas anuales-

Particularmente, el FMI publicó en enero del 2010 una proyección de -0,8%
de variación para la producción mundial en el 2009, en buena medida determinada
por decrecimientos inferiores a los proyectados inicialmente para países
desarrollados como Estados Unidos y los de la Eurozona
[5], así como por la evolución positiva de economías emergentes, en especial
China e India.
[5] La Eurozona o zona del euro
es el conjunto de estados miembros de la Unión Europea que han adoptado el euro
como moneda oficial (hasta ahora 16 Estados), formando así una unión monetaria.
A partir del 1 de enero de 1999.
Entre los factores que contribuyeron a mejorar las
perspectivas de crecimiento económico global destacaron los siguientes:
. El
comportamiento de la producción en economías desarrolladas y emergentes
favorecido, en buena medida, por la reversión del ciclo de inventarios, la relativa
estabilidad en el consumo y mejores condiciones financieras asociadas con una
mayor disponibilidad de liquidez.
Específicamente, en Estados Unidos la
actividad económica se expandió a una tasa anualizada de 2,2% en el tercer
trimestre, la primera variación positiva en cuatro trimestres consecutivos,
siendo además el consumo privado el componente más dinámico. Las economías de
la zona del euro también mostraron una evolución favorable (con una tasa
anualizada del tercer trimestre de 1,5%), reflejo de la mejora en las
exportaciones y en el consumo en algunos de sus países miembros. Así mismo,
economías emergentes como China, mostraron proyecciones revisadas
progresivamente al alza (la tasa anualizada del tercer trimestre fue de 7,7%).
. La
mejora en los flujos de comercio mundial en el últimos meses del 2009, luego de
la significativa contracción que experimentaron las exportaciones globales en
el período octubre 2008- marzo 2009. A partir del segundo trimestre tendió a
desacelerarse su ritmo de caída interanual [6] como
resultado, en buena medida, de las políticas de apoyo macroeconómico ejecutadas
en varios países.
[6] Si bien en esta etapa de recuperación la información de los flujos de
comercio es volátil, en el segundo semestre del 2009 se aprecian crecimientos
mensuales en el valor de las exportaciones globales. Este comportamiento se
mantiene al expresar el indicador en medidas móviles trimestrales.
Gráfico 1
Exportaciones
mundiales 1/
-Valores en miles millones
de dólares y tasas interanuales -

1/ Información de 70 países, que en el 2006 aportaron
un 92% al valor de las exportaciones mundiales.
Fuente: Organización Mundial del Comercio. www.wto.org
. El
aumento en los precios de las materias primas, aún cuando estos continuaron por
debajo de los máximos observados a mediados del 2008. Si bien en algunos casos
existen problemas de oferta en el corto plazo, las perspectivas de recuperación
económica han tenido un peso importante en este comportamiento.
. El
compromiso externado por economías desarrolladas, en cuanto a mantener los
estímulos macroeconómicos para compensar la debilidad del consumo privado y de
actuar de manera coordinada cuando se requiera revertir esos estímulos, se
estima favoreció la reducción de la aversión al riesgo en los mercados
financieros y la formación de expectativas favorables sobre la recuperación
económica [7].
[7] Según las publicaciones de diferentes analistas internacionales, las
condiciones en los mercados financieros internacionales mejoraron el último
trimestre del 2009 y presentaron aumentos en los indicadores bursátiles y
disminuciones en lo premios por riesgos. Además, en los últimos meses del 2009
se observó un incremento en los flujos de capital hacia economías emergentes,
en buena medida atraídos por un mejor rendimiento relativo. Esto plantea la
preocupación acerca de los efectos que estos capitales pueden tener en el
precio de los activos y su reacción ante
un endurecimiento de la política monetaria en los países desarrollados.
A pesar de este mejor panorama, existe coincidencia entre los analistas
internacionales de que persisten riesgos importantes, por cuanto la
recuperación económica no ha sido homogénea y sigue dependiendo en buena medida
de los estímulos fiscales y monetarios, en especial en economías desarrolladas
y emergentes [8]. Ello introduce preocupaciones adicionales, por
cuanto un retiro prematuro de estas políticas puede frenar la recuperación,
pero si se retrasa puede derivar en presiones inflacionarias y en el
surgimiento de burbujas en los precios de diversos activos.
[8] Las tasas de interés de política monetaria de varios
países desarrollados continúan en mínimos históricos y sus bancos centrales han
señalado que las mantendrán en niveles bajos por un período prolongado.
El FMI considera que las perspectivas positivas de
crecimiento mundial se mantendrán, con tasas revisadas también al alza, de 3,9%
y 4,3% para el 2010 y 2011, en ese orden. Más puntualmente para el caso de los
principales socios comerciales del país las estimaciones contempladas en el
presente ejercicio se presentan en el cuadro adjunto.
Cuadro 2
Perspectivas de
crecimiento para el 2010-11
según muestra de
países 1/

2.2. La
economía costarricense
2.2.1. Nivel
de actividad económica. En el 2009 el Producto Interno Bruto (PIB) a precios
contantes se estima disminuyó un 1,3%, en un contexto internacional recesivo en
razón de los efectos de la crisis económica mundial, entorno del cual Costa
Rica no estuvo ajena por su condición de economía pequeña y plenamente
integrada al comercio internacional.
En el 2009 es posible identificar dos fases en
la evolución del PIB. El impacto de la
crisis fue más severo en los primeros seis meses del año, en tanto que la
segunda mitad presentó claros signos de recuperación. Los indicadores disponibles
sugieren que en ese primer período se concentró la fase contractiva, con un
producto que disminuyó en términos anuales 3,4%; en tanto que en la segunda
mitad el nivel de actividad mostró una recuperación (0,9%).
Gráfico 2
Producto Interno
Bruto a precios constantes
-Tasas interanuales
en porcentajes-

Fuente: Banco Central
de Costa Rica.
El comportamiento de los primeros seis meses del
2009 estuvo explicado, principalmente, por las industrias manufacturera y
agropecuaria. En el primer caso, su producción se contrajo un 9,7% con respecto
a igual lapso del año previo, debido a la reducción en las ventas externas así
como a la menor demanda interna de bienes manufacturados (finales e
intermedios) ante la contracción de actividades como la construcción y la
agropecuaria.
Gráfico 3
Valor Agregado de las
principales industrias en el 2009
-Tasas interanuales
en porcentajes-

*/Incluye los servicios de transporte, almacenamiento
y comunicaciones; Intermediación
financiera, actividades inmobiliarias, servicios prestados a empresas, servicios
de administración pública; servicios comunales, sociales y personales.
Fuente: Banco Central de Costa Rica.
Por su parte, la industria agropecuaria presentó una
reducción interanual de 4,7%, explicada por condiciones climatológicas que
afectaron adversamente las cosechas (a finales del 2008 e inicios del 2009) y
por el incremento en los costos de producción.
La recuperación económica del segundo semestre del año
(0,9%) fue un proceso gradual, concentrado en el último trimestre, lapso en el
cual se estima que el PIB creció un 1,9%. Este proceso estuvo liderado por la
manufactura (con una tasa interanual de 3% en el segundo semestre),
principalmente por la recuperación observada en las empresas amparadas a
regímenes especiales y, en los últimos meses también por el comportamiento de
la actividad agropecuaria (dada la recuperación en cultivos como el banano y la
piña)
[9].
[9] Cabe resaltar que en otras industrias se identificaron
comportamientos disímiles. Mientras un conjunto de servicios siempre mostraron
crecimientos, aunque a ritmos diferentes (por ejemplo, los servicios de
comunicaciones, de Salus, y educación, así como la demanda externa por
servicios empresariales), otras estuvieron deprimidas durante todo el período
en comentario (construcción, comercio, restaurantes y hoteles).
Desde la perspectiva de los componentes del gasto, la
pérdida de dinamismo de la actividad económica en el 2009 se reflejó en una
contracción tanto de la demanda interna (7,1%) como de las exportaciones
(6,0%).
El comportamiento de la demanda interna estuvo
explicado por la formación bruta de capital (-30,8%), en consonancia con la
contracción del comercio mundial y el deterioro en los indicadores de confianza
de los productores. Durante el 2009, para satisfacer la demanda las empresas
hicieron uso de los inventarios acumulados en períodos anteriores, dada la
disminución en la producción y en las importaciones. Este ajuste en los
inventarios fue una de las estrategias seguidas por los empresarios para
adaptar sus balances a las nuevas condiciones económicas y financieras. La
evolución de la formación bruta de capital fijo estuvo definida, en buena
medida, por la caída en la adquisición de maquinaria y equipo (-17,7%), ya que
el impulso positivo de la inversión pública [10]
compensó parcialmente la reducción que presentó el sector privado en el rubro
"nuevas construcciones".
[10] Se estima que la inversión pública (en la forma de
nuevas construcciones) aumentó un 25.3% en el 2009, ante la continuación de
proyectos de carreteras, hidroeléctricos, telecomunicaciones y hospitalarios,
entre otros
Gráfico 4
Evolución de la
demanda interna y las exportaciones
-tasas de variación
interanual-

Fuente: Banco Central de Costa Rica.
Por su parte, el consumo final de los hogares
creció un 1,5% en el 2009, ligeramente inferior al incremento poblacional. Este
comportamiento es consistente con la variación del ingreso disponible (en
términos reales), que si bien hasta el primer trimestre continuó la tendencia
desacelerada del año previo, siempre registró variaciones positivas y tendió a
recuperarse a partir del segundo trimestre. Esto es congruente con la teoría
del Ingreso Permanente desarrollada por Milton Friedman, que señala que cuando
el cambio en el ingreso se percibe como transitorio los hogares suavizan el
consumo intertemporal [11].
[11] Si el cambio se percibe como permanente el impacto
sobre el nivel de consumo presente sería mayor.
Gráfico 5
Consumo final de los
hogares e Ingreso Disponible Bruto Real
-Tasas de variación
interanual de la tendencia - ciclo-

Fuente: Banco Central de Costa Rica.
El gasto en consumo final del Gobierno General
aumentó por mayores erogaciones en salud, educación y otros rubros de los
servicios de administración pública.
En cuanto a la demanda externa, ésta mostró una
reducción media anual de 10,2% durante los primeros seis meses del año,
consecuencia del debilitamiento de la actividad económica mundial, que se
tradujo en menores ventas de productos manufacturados y servicios de transporte
y turismo.
En el segundo semestre del año la demanda externa dio
señales de una desaceleración en el ritmo de caída de la actividad económica de
los socios comerciales, al disminuir solo 1,7% con respecto a igual período del
año previo. Lo anterior estuvo en línea con la evolución de la producción de
las empresas amparadas a regímenes especiales de comercio y el incipiente
dinamismo de los productos agrícolas y de las empresas del régimen regular.
Gráfico 6
Aporte de la demanda
interna y externa neta a la variación del PIB

Fuente: Banco Central de Costa Rica.
En lo que respecta a las importaciones de
bienes y servicios, éstas se redujeron en términos reales a una tasa media
anual de 16,5%, lo cual es consistente con el comportamiento de la demanda
global descrito anteriormente, sobre todo con el mayor uso de inventarios
observado durante todo el año.
Si se analiza el impacto de la crisis internacional
sobre la demanda externa neta (exportaciones menos importaciones), se puede
observar que este es uno de los principales determinantes de la fase más
contractiva del ciclo. Sin embargo, dada la recuperación del comercio mundial,
fue también la demanda externa la que impulsó la recuperación de la economía en
la segunda mitad del 2009.
El ingreso nacional disponible mostró en el 2009 un
incremento de 1,0%, debido a que la contracción en el nivel de actividad fue
compensada por la mejora en los términos de intercambio (7,3%). Sobre este
último aspecto cabe indicar que en el 2009 el país experimentó una reducción
importante en el precio de las materias primas importadas, principalmente, por
el comportamiento del precio de los hidrocarburos
[12]. Aunado a ello, aunque los precios de los bienes y
servicios de exportación se contrajeron, lo hicieron a tasas menores que las
observadas en las importaciones. El impacto de los términos de intercambio
sobre el ingreso tuvo su mayor incidencia en el transcurso del primer semestre
del 2009; la ganancia se redujo conforme repuntaron los precios internacionales
de las materias primas a finales del año (período en el cual también inició la
recuperación económica).
[12] Según información reportada por RECOPE, en el 2009 el
precio medio en dólares de los combustibles en los primeros tres trimestres
presentó una reducción anual de 51.6%, 49.8% y 43.7%, en orden cronológico y
creció un 16.7% en el último trimestre del año.
Gráfico 7
Variación de términos
de intercambio y precios
internacionales de
materias primas

Fuente: Banco Central de Costa Rica.
2.2.2. Balanza
de pagos. Las transacciones con el sector externo reflejaron los efectos
del complejo entorno mundial, tanto en el ámbito de las transacciones reales
como en las de capital y financieras. En términos generales, la dinámica
externa activó una serie de ajustes que llevaron a una menor brecha negativa en
el sector real de la balanza de pagos, inducida en parte por la mejora en la
relación de términos de intercambio del país, que aunada a la reducción en el
valor de las importaciones propiciaron una significativa corrección del
desequilibrio externo.
Por su parte, aún con las restricciones de acceso al
financiamiento externo, las transacciones de la cuenta de capital y financiera
permitieron atender el déficit en cuenta corriente y acumular reservas
monetarias internacionales.
El déficit de la cuenta corriente de la balanza de
pagos se estima alcanzó un 2,3% del PIB en el 2009
[13], significativamente inferior al 9,2% observado un año
atrás. A pesar de los menores ingresos de ahorro externo, se fortaleció la
capacidad de pago del país a partir de la reducción de los pasivos con el
sector financiero foráneo y el incremento en las reservas monetarias
internacionales.
[13] El segundo más bajo desde 1966, sólo superado por el
2.2% de 1996
Cuadro 3
Cuenta Corriente de
la balanza de pagos
-Millones de dólares-

Fuente: Banco Central
de Costa Rica.
Luego de mostrar un equilibrio en el primer
semestre del 2009, la cuenta corriente exhibió una brecha negativa de $678
millones en la segunda parte del año. En este último comportamiento incidió,
principalmente, la evolución de la balanza comercial, que reflejó tanto el
mejor desempeño de la demanda externa como de la actividad económica local y el
incremento en el precio de algunas materias primas, particularmente de los
hidrocarburos (cuadro 4). Además, por estacionalidad, esta brecha tiende a ser
mayor en la segunda parte del año, debido a que los ingresos por exportaciones
de bienes y turismo se concentran en la primera mitad del año.
Cuadro 4
Precio medio en
dólares del barril de "cóctel" de hidrocarburos

Particularmente, la brecha comercial disminuyó
un 53,7% en el 2009 (en términos nominales) como resultado de la contracción de
24,6% en las compras externas de bienes, cuyo efecto compensó la caída de 7,4%
en el valor de las exportaciones de bienes.
Es relevante destacar que en el 2009 el resultado de
la balanza comercial estuvo condicionado por una mejora paulatina del poder
adquisitivo de los principales demandantes externos de los bienes del país, que
redujo la tasa de caída de las exportaciones de bienes y llevó a una menor
contracción en el valor de las importaciones de bienes conforme transcurrió el
año. En efecto, entre el primer y segundo semestre se dio una reducción en la
tasa de caída tanto del valor de las exportaciones como de las importaciones de
bienes, a pesar del incremento en el precio medio de materias primas
[14].
[14] Este comportamiento es acrecentado por un efecto base,
dada la significativa reducción que mostraron los flujos de comercio exterior
en el segundo semestre del 2008.
Cuadro 5
Comercio exterior de
bienes
-Tasas de variación
anual-

La cuenta de servicios registró en el 2009 un
superávit inferior al del año previo, consecuencia de la menor actividad
turística receptiva. No obstante, este comportamiento fue compensado, por el
buen desempeño de los centros de servicios y asesorías a empresas, los cuales
experimentaron una evolución contra cíclica dado el incremento en el número de
empresas dedicadas a esta industria. Asimismo, el balance neto de la renta y
las transferencias corrientes pasó de un superávit en el 2008 a un déficit un
año después; resultado en el que influyó el incremento en los pagos por uso de
factores de producción pertenecientes a no residentes.
Por otra parte, los flujos netos de capital resultaron
inferiores respecto al 2008, en especial por la reducción en el financiamiento
neto canalizado al sector privado. Sobresalió en el primer semestre del 2009 la
cancelación de $300 millones por concepto de títulos de deuda externa del
Gobierno de la República ("eurobonos BDE-09").
Cuadro 6
Cuenta de capital y
financiera de la balanza de pagos
-Millones de dólares-

Fuente: Banco Central
de Costa Rica.
En lo referente a las operaciones del sector
privado destacó la reducción de los pasivos de la banca comercial con el resto
del mundo por alrededor de $920 millones, así como la cancelación neta de
pasivos del sector privado no financiero cercana a $190 millones
[15].
[15] La información de la banca comercial está disponible
al mes de noviembre, en tanto que la del sector privado no financiero a
setiembre de 2009
La reducción en los flujos netos de capital estuvo
concentrada en el primer semestre del año y, especialmente de aquellos
canalizados al sector privado residente, manifiesto en una disminución de
pasivos del sector bancario por alrededor de $500 millones y de las unidades
institucionales del sector privado no financiero que realizaron pagos netos al
resto del mundo por cerca de $320 millones. Esta estrategia financiera de los
bancos comerciales continuó en la segunda parte del año en contraste con la
aplicada por el sector privado no financiero que registró aumentos en los
pasivos con no residentes.
En particular, los flujos de inversión extranjera
directa (IED) resultaron consistentemente inferiores a lo largo del año
respecto a los registrados en el 2008 y las operaciones financieras realizadas
por los residentes implicaron aumentos en la tenencia de instrumentos de deuda
y acciones emitidos por el resto del mundo, como una opción de diversificación
de sus carteras de inversión financiera. Por su parte, datos preliminares a
setiembre del 2009 sugieren que durante ese año el sector privado no financiero
repatrió parte de los recursos depositados en entidades financieras alrededor
del mundo.
El balance neto de las transacciones reales y
financieras con el resto del mundo llevó a un incremento en el saldo de las
reservas monetarias internacionales (RIN) en poder del Banco Central de $267
millones. En el caso de la banca comercial, con información a noviembre del
2009 ésta presentó un incremento en las reservas de $1.041 millones con
respecto al saldo registrado en diciembre del 2008.
Durante el 2009 las RIN en poder del Banco Central
aumentaron en $136,7 millones y $130,5 millones en el primer y segundo
semestre, respectivamente. En el primer lapso influyó el incremento en los
depósitos por encaje de las entidades financieras, en tanto que el registro de
la asignación de Derechos Especiales de Giro (DEG) por parte del FMI determinó
el resultado del segundo semestre del año [16]. Por su
parte, la estrategia de la banca comercial de reducir los pasivos externos de
corto plazo con no residentes derivó en un aumento del saldo de los activos de
reserva, concentrado en la primera parte del año (aumentaron $861 millones). Lo
anterior dado que la principal fuente de los recursos canalizados al pago de
pasivos con el resto del mundo de las entidades financieras fue la captación
doméstica en moneda extranjera y la recuperación de créditos en moneda
extranjera canalizados a las unidades institucionales residentes.
[16] La Junta de Gobernadores del FMI aprobó
el 7 de agosto del 2009, una asignación general de DEG por el equivalente a
$250.000 millones para proporcionar liquidez al sistema económico mundial y, de
esta forma, complementar las reservas de divisas de los países miembros. Esta
asignación benefició a los países miembros del FMI en forma proporcional a sus
cuotas con ese organismo. En el caso de Costa Rica la asignación
correspondiente fue de 132,8 millones de DEG, aproximadamente $208 millones al
tipo de cambio vigente en el momento de la transacción. Cabe señalar que esta
asignación de DEG no formó parte del Acuerdo Stand-By firmado con el FMI
Además, en este período el país incrementó al aporte del Fondo
Latinoamericano de Reservas (FLAR) en $31,1 millones, con lo cual el aporte
total ascendió a $1829,2 millones. Según las recomendaciones metodológicas
internacionales el aporte al FLAR es parte de otros activos externos con
rendimiento del Banco Central, pero no un activo de reserva.
Así, en el 2009 el saldo de reservas internacionales
netas (RIN) del Banco Central y del Sistema Bancario Nacional (SBN) ascendió a
$4.067 millones (13,9% del PIB) y $4.913 millones (16,8% del PIB),
respectivamente. En particular, el monto de las RIN del Banco Central fue
equivalente a 5,7 meses de las compras externas de bienes regulares, suficiente
para atender 1,9 veces la base monetaria.
En resumen, durante el 2009 las fuentes de
financiamiento externo, tales como la inversión extranjera directa y el turismo
receptivo, experimentaron una importante contracción; sin embargo, esta
evolución no provocó presiones cambiarias (hacia el alza) dado que, como se
comentó con anterioridad, el déficit en cuenta corriente disminuyó
proporcionalmente más, lo que inclusive permitió que aumentaran las reservas
monetarias en poder del Banco Central.
El resultado de la balanza de pagos fue congruente con
el comportamiento mostrado por el tipo de cambio, que se despegó del techo de
la banda, haciendo innecesaria la intervención del Banco Central en el mercado
de divisas a partir del 12 de agosto del 2009.
2.2.3. Finanzas
públicas. De acuerdo con información disponible al cierre del 2009
[17], se estima que el resultado financiero del Sector
Público Global Reducido fue deficitario en un monto equivalente a un 4,3% del
PIB. Particularmente, el balance del Gobierno Central presentó un marcado
deterioro con respecto al observado en los dos años previos, al generar un
déficit que se estima en 3,3% del PIB. Este resultado obedeció tanto a la menor
recaudación tributaria como a la mayor expansión de los gastos gubernamentales,
esto último como consecuencia de la política "contra cíclica" aplicada por el
Gobierno para atenuar los efectos de la crisis internacional.
[17] Se dispuso de cifras a diciembre para el Banco
Central, a noviembre para el Gobierno Central y algunas entidades públicas y a
octubre del 2009 para RECOPE y JPSSJ.
En los ingresos tributarios destacaron las variaciones
negativas de los rubros de aduanas y renta, producto de la caída en el valor de
las importaciones y de las menores utilidades generadas por las empresas.
Por su parte, el crecimiento en los egresos respondió al
aumento en las remuneraciones [18] y en las
transferencias para programas sociales como: "Avancemos", régimen de pensiones
no contributivas y Fondo de Educación Superior. Asimismo, el gasto por concepto
de intereses mostró variaciones positivas en la segunda parte del año,
evidenciando el efecto del mayor endeudamiento requerido por la caída en la
recaudación tributaria.
[18] Debido entre otros al incremento salarial para el
grupo de profesionales del Gobierno y al mayor nivel de contratación.
Por su parte, el Banco Central registró en el 2009 un
déficit equivalente a un 0,8% del PIB (¢138.018 millones) calculado según
metodología de cuentas monetarias, el cual fue superior en 0,6 p.p. al
observado un año atrás (¢29.393 millones).
En términos generales, la evolución de las pérdidas
del Banco Central estuvo determinada, principalmente, por los menores ingresos
obtenidos sobre depósitos en el exterior, ante el efecto combinado del menor
rendimiento de los activos externos y del menor saldo promedio mantenido
[19].
[19] El saldo promedio de las reservas en el 2009 fue
$214,5 millones menos que el observado un año atrás, en tanto que la tasa de
interés promedio fue inferior en 0,4 p.p.
Cabe señalar que en el 2009 los gastos del Banco
Central por obligaciones en moneda nacional mostraron un incremento
relativamente bajo; debido a que el aumento en el costo medio de las
operaciones de mercado abierto (OMA) fue compensado, en buena medida, por el
efecto de la disminución en el saldo medio de OMA. Este comportamiento reflejó
un menor requerimiento relativo de absorción monetaria, pues a diferencia de
años previos, en el 2009 las operaciones del Banco Central en el mercado
cambiario tuvieron un efecto contractivo, particularmente, en la primera parte
del año, cuando la Institución vendió divisas para defender el límite superior
de la banda cambiaria.
En lo que respecta al resto del sector público no
financiero reducido [20], se estima que éste
acumuló un déficit financiero equivalente a 0,2% del PIB, que contrasta con el
superávit de 0,5% generado en el 2008. Esta desmejora respondió,
principalmente, a los resultados de la Caja Costarricense del Seguro Social
(CCSS) y del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), entidades que
incrementaron de manera importante los gastos de remuneraciones, compra de
bienes y servicios y transferencias corrientes y, en el caso del ICE, también
destacó la mayor adquisición de maquinaria y equipo.
[20] Incluye una muestra de 6 instituciones del sector
público, a saber, CCSS, ICE, CNP, RECOPE, JPSSJ e ICAA.
En línea con estos resultados financieros, el saldo de
la deuda pública total [21] alcanzó a diciembre
del 2009 los ¢7,1 billones (42,3% del PIB), lo que implicó un incremento de 2,9
p.p. respecto al saldo registrado a diciembre del 2008.
[21] Incluye la deuda no consolidada del Gobierno Central,
Banco Central y algunas instituciones del resto del sector público.
Al analizar la estructura de la deuda pública según
deudor se observó un incremento de 2,6 p.p. en la participación relativa del
Gobierno Central con respecto al cierre del 2008, en contraste con la menor
participación del Banco Central (-4,8 p.p.). En particular, la razón de deuda
total del Gobierno Central pasó de 24,6% a 27,5% del PIB, lo que representó un
punto de inflexión en el comportamiento decreciente observado entre los años
2002 y 2008, lapso en el cual dicha relación se redujo en 16,0 p.p..
Cabe indicar que en la primera parte del año el
Gobierno tuvo una mayor participación en el mercado de valores
[22] para atender sus requerimientos de financiamiento,
pues en el segundo semestre del 2009 captó recursos por medio de negociaciones
directas con algunas instituciones públicas y debido a la leve mejoría en la
recaudación tributaria desaceleró la colocación de títulos mediante subastas en
el mercado financiero.
[22] Según la cifras del flujo de caja del Gobierno
mientras en el primer semestre la colocación neta de títulos de deuda interna
fue de ¢466.813 millones, durante el período julio-diciembre fue de ¢269.181
millones.
2.2.4. Mercado
monetario, tasas de interés y tipo de cambio. En el 2009, el comportamiento
del mercado monetario, de los diferentes mercados de negociación de dinero y
del mercado cambiario, estuvo influenciado directamente por la evolución de la
actividad productiva interna, las perspectivas de recuperación de la economía
mundial y las políticas de gestión de pasivos de los principales emisores de
deuda pública en el país.
La evolución de los agregados monetarios más líquidos
reflejó una menor demanda por medios de pago (para fines transaccionales) en
consonancia con el desempeño de la actividad económica y el mayor rendimiento
en términos reales de los instrumentos financieros. La primera mitad del año
mostró variaciones anuales muy bajas (incluso negativas) en estos indicadores,
en tanto que su evolución en la segunda parte del 2009 reflejó el proceso de
recuperación de la actividad económica; no obstante, las tasas medias de
aumento continuaron siendo relativamente bajas e inferiores a las del
crecimiento nominal del producto (6,9%).
Cuadro 7
Agregados Monetarios
-Tasas medias de
variación anual -

Fuente: Banco Central de Costa Rica.
Los agregados monetarios amplios, por su
parte, crecieron en promedio a tasas iguales o superiores a las observadas un
año atrás y por encima del crecimiento del PIB nominal. El incremento de estos indicadores estuvo
explicado, entre otros, por: i) el traslado parcial de vencimientos de títulos
de deuda externa del Gobierno en poder de residentes
[23] a instrumentos financieros locales y, ii) a una
eventual repatriación de capitales ante las bajas tasas de interés en el
mercado internacional.
[23] En mayo del 2009 vencieron títulos del Gobierno colocados en el exterior
por $300 millones, de los cuales se estima que del 60% que estaba en poder de
resientes, un aparte fue canalizado hacia otras opciones del ahorro incluidos
en esta arreglo monetario.
Por otra parte, como se aprecia en el gráfico 8, luego
de que a partir del segundo trimestre del 2008 se reactivó el proceso de
dolarización que se mantuvo hasta agosto del 2009, en los últimos meses del año
se observó una mayor preferencia por instrumentos financieros denominados en
colones producto de un mayor premio por ahorrar en moneda nacional
[24], entre otros factores.
[24] En el segundo semestre del año el premio por ahorrar en colones en promedio
fue de 1.2%, en tanto que en la primera mitad se ubicó en 0,3% (incluso en
valores negativos en algunos meses, comportamiento observado desde mayo del
2008). Se tomó como referencia el premio calculado con la tasa básica pasiva,
la tasa de captación en dólares a seis meses plazo del Banco Nacional y la
expectativa de variación cambiaria de la Encuesta Mensual de Expectativas de
Inflación y Variación del Tipo de Cambio que realiza el Banco Central.
Gráfico 8
Participación
relativa de la moneda nacional en los agregados monetarios

Fuente: Banco Central de Costa Rica.
El repunte de los agregados líquidos y la
preferencia por instrumentos en colones en los últimos meses del 2009, también
reflejó en parte la mayor disponibilidad de recursos en el sistema financiero,
ante la renovación parcial en setiembre y octubre del 2009 de vencimientos de
deuda en colones del Banco Central.
A pesar de la disponibilidad
de fondos prestables por parte de la banca comercial (la liquidez total creció
en promedio a tasas similares a las observadas en períodos previos), el crédito
al sector privado presentó una importante desaceleración en el 2009
(crecimiento anual de 4,1% [25] contra 35,4% en el bienio previo).
Este resultado fue explicado, entre otros elementos, por el menor ritmo
de actividad económica, la incertidumbre de los agentes económicos sobre la
evolución futura de la economía así como el establecimiento de condiciones más
restrictivas para la concesión de préstamos por parte de la banca comercial.
[25] Si se elimina el efecto
cambiario esta variación es de 3,2%.
En línea con la menor predictibilidad del tipo de
cambio, el saldo de crédito al sector privado en el 2009 reflejó un proceso de
desdolarización. El saldo de las operaciones en moneda nacional creció un 8,8%,
en tanto que el crédito en moneda extranjera mostró una reducción de 1,8%,
expresado en dólares.
Gráfico 9
Sistema Bancario
Nacional: flujos de crédito al Sector Privado
-
millones de colones y dólares -
-

Fuente: Banco Central de Costa Rica.
Por su parte, en el 2009 las tasas de interés
mostraron dos fases diferentes, asociadas con la evolución de las expectativas
de inflación y de variación cambiaria.
En el primer semestre, las tasas de interés pasivas
mostraron en promedio un nivel similar al del cierre del 2008, lo que puso de
manifiesto la decisión del Banco Central de mantener el carácter restrictivo de
la política monetaria, por cuanto consideró que: i) la reducción observada en
los precios no era un comportamiento generalizado, ii) se requería que las
tasas de interés retornaran a niveles positivos en términos reales, iii) las
expectativas de inflación se ubicaban por encima del objetivo inflacionario,
iv) el mercado de negociación de divisas reflejaba presiones alcistas sobre el
tipo de cambio y expectativas crecientes de devaluación, que llevaron al Banco
Central a proveer divisas al tipo de cambio de intervención (límite superior de
la banda cambiaria). Además incidió en este comportamiento, los mayores
requerimientos de financiamiento del Gobierno Central.
Gráfico 10
Tasa básica pasiva en
términos nominales y reales 1/

1/ La tasa real se calculó tomando como referencia la
expectativa de inflación para los próximos doce meses, de la Encuesta Mensual
de Expectativas de Inflación y Variación del Tipo de Cambio.
Fuente: Banco Central de Costa Rica
Durante el segundo
semestre el panorama cambió, al desacelerarse las expectativas de inflación y
las presiones cambiarias, tanto el Banco Central como el Gobierno redujeron sus
tasas de interés de captación, principalmente en los instrumentos de corto
plazo, lo que motivó a los intermediarios financieros a seguir dicho
comportamiento.
La menor presión
inflacionaria, tanto interna como externa y el menor efecto traspaso de las
variaciones del tipo de cambio nominal a los precios internos, contribuyeron a
disminuir las expectativas de inflación, lo cual permitió alinear las tasas de
interés a ese entorno menos inflacionario.
Como resultado del comportamiento antes descrito, las
tasas de interés pasivas en el sistema financiero registraron una caída
respecto al nivel observado a finales del 2008, lo que se reflejó en la Tasa
Básica Pasiva (TBP), que disminuyó 3,25 p.p. en el año. En el caso de las tasas
de interés pasivas en dólares, dicha caída alcanzó los 2,5 p.p. en promedio.
El comportamiento de las
tasas de interés, las expectativas de inflación y de variación cambiaria
permitió que las tasas de interés se tornaran positivas en términos reales y
que el premio por ahorrar en colones se mantuviera positivo, principalmente en
la segunda parte del año.
En el segundo semestre
(particularmente a partir del 12 de agosto), las decisiones de los agentes
económicos en el mercado cambiario determinaron tanto el curso de las
operaciones de moneda extranjera como el nivel del tipo de cambio de la divisa
estadounidense, cuya variabilidad
[26] fue ligeramente mayor. El tipo de cambio promedio de MONEX cerró el
año en ¢561,82, nivel inferior en ¢49 respecto al límite superior de la banda
cambiaria, luego de 20 semanas sin intervención del Banco Central en este
mercado.
[26] El coeficiente de variación
de este indicador registró, entre el 12 de agosto y el 31 de diciembre del 2009
(período en el que el Banco Central no intervino en el mercado cambiario), una
variabilidad de 1,8%, en contraste con el 1,75% del lapso comprendido entre el
01 de enero al 11 de agosto de 2009.
2.2.5. Precios.
La inflación, medida por la variación del IPC, se redujo significativamente
durante el 2009 y se situó en el límite inferior del rango estimado para este
año, contemplado en la segunda revisión del Programa Macroeconómico 2009-10
(4%-6%). La reducción del ritmo inflacionario quedó manifiesta también en la
inflación de mediano y largo plazo (ISI), en los precios al productor
industrial (IPPI), así como en las expectativas de inflación.
Cuadro 8
Evolución de
indicadores de inflación

1/ Expectativa de variación del IPC para los próximos
12 meses, según la Encuesta Mensual de
Expectativas de Inflación y Variación del Tipo de
Cambio.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos y
Banco Central de Costa Rica.
En el caso particular del IPC el crecimiento
interanual al término del 2009 fue el más bajo desde 1971; por su parte el IPPI
registró la desaceleración más acentuada, lo que llevó a tasas interanuales
negativas en el segundo semestre del año. Las expectativas de inflación para
los próximos doce meses, aunque con una tendencia desacelerada, todavía se
ubicaron por encima del rango meta de inflación para el término del 2010 (5,0%
±1 p.p.) establecido en la segunda revisión del Programa Macroeconómico
2009-10.
La desinflación fue un fenómeno común en la mayoría de
economías del mundo, debido al contexto de contracción o desaceleración de la
actividad económica y de disminución de presiones de origen externo propiciada,
en buena medida, por la reducción en los precios de los productos primarios en
los mercados internacionales. La economía costarricense no estuvo ajena a esa
tendencia de disminución de precios, hecho que se reflejó en un menor impacto
de la inflación importada sobre la evolución de los precios internos.
A la baja presión por el lado de los precios
internacionales de granos básicos y petróleo se unieron factores como los siguientes:
i) la menor demanda interna por la contracción de la producción local, ii) los
efectos de las acciones de política monetaria adoptadas desde el segundo
semestre del 2008, cuando el comportamiento del mercado cambiario abrió
espacios para incrementar las tasas de interés, iii) las expectativas de
inflación se consolidaron en niveles inferiores a los del año previo, iv) la
menor variación del tipo de cambio [27], v) la
reducción del efecto traspaso del tipo de cambio y, vi) la mejora en la oferta
de productos agrícolas que generó menores presiones en el precio de estos
productos.
[27] Tomando como referencia el tipo de cambio promedio
compra-venta de diciembre de cada año, se observó una variación interanual de
este indicador de 3,3% en el 2009 y de 10,3% un año atrás.
La contribución porcentual de los diferentes
componentes de la canasta del IPC en la significativa desaceleración de la
inflación durante el 2009 (9,9 p.p. con respecto al 2008) no fue homogénea. El
principal aporte provino de los alimentos incluyendo las comidas y bebidas
fuera del hogar (60,4%) y en segundo orden de importancia contribuyó el
componente transable excluidos los alimentos y los bienes y servicios regulados
(22%).
Específicamente, en los alimentos destacó la
participación porcentual en la desaceleración de las hortalizas, leguminosas,
tubérculos y frutas, con un 23,3%, y del pan, cereales y aceites con un 13,6%.
El aumento en el rendimiento por área sembrada por condiciones climáticas
favorables mejoró la oferta de productos agrícolas; mientras que la caída en
las cotizaciones de los granos en el mercado internacional, el menor incremento
en el tipo de cambio y la disminución del efecto traspaso de los ajustes en el
tipo de cambio, aunado a las menores presiones de demanda interna permitieron
la reducción ó menor crecimiento en los precios de alimentos procesados.
De acuerdo con las estadísticas del IPC, la inflación
a lo largo del año se comportó de manera asimétrica entre los trimestres.
Mientras en los dos primeros acumuló una variación de 1,2%, entre el tercero y
cuarto sumó 2,8%.
La inflación acumulada durante el primer semestre
respondió básicamente a la reducción en los precios en dos grupos del IPC:
alimentos (-4,5%) y transporte (-6%). En el primero la disminución de precios
se concentró en productos agrícolas, pan, cereales, carnes y aceites, en tanto
que en el segundo fueron los precios de combustibles y del servicio de
transporte público. El resto de grupos que conforman el IPC registraron en
promedio crecimientos acumulados de 5,4%, cifra muy superior a la variación
acumulada para el total del IPC (1,2%). Lo anterior puso de manifiesto que el
proceso de desaceleración inició de manera intensa, pero asociado
principalmente a la evolución de los precios de alimentos y combustible.
En el segundo semestre, si bien la inflación acumulada
fue superior en 1,6 p.p. a la de la primera parte del año, fue posible
identificar que un mayor número de grupos que componen el IPC mostraron
crecimientos dentro del rango estimado para el término del año (entre 4% y 6%).
En efecto, al anualizar la tasa acumulada de los grupos del IPC al término del
primer semestre, siete de los doce grupos que conforman la canasta presentaron
tasas iguales o inferiores al 6%, mientras que este mismo ejercicio para el
segundo semestre señala que once de los doce grupos mostraron variaciones en
torno o por debajo del 6%.
Los resultados mencionados en el párrafo anterior
permiten inferir un cambio importante en la evolución de la inflación, ya que
el proceso de desaceleración que experimentó fue más generalizado en el segundo
semestre que en el primero. Esto es consistente con los resultados del estudio
de medias truncadas del IPC, que ofrece una medición alternativa de inflación
subyacente a la disponible con el Índice Subyacente de Inflación (ISI).
El nuevo indicador basado en medias truncadas del IPC,
al igual que el ISI, constituye una medida de inflación en el largo plazo,
relevante para la toma de decisiones de política monetaria. Los principales resultados
de este estudio señalan que en el 2009 el proceso de reducción de la inflación
se consolidó y fue generalizado, y que la inflación se estabilizó en niveles
bajos de alrededor del 4% durante la segunda mitad del año. Un detalle sobre la
metodología de cálculo del nuevo indicador de inflación subyacente y sus
resultados se presenta en el siguiente recuadro.


3.
ESTIMACIONES Y PROYECCIONES PARA EL PERIODO 2010-11
[28]. Para el 2010, se estima una reactivación de la
actividad económica, determinada en buena medida por la recuperación de las
exportaciones de bienes y servicios, ante una evolución favorable del entorno
internacional [29]. En el campo
interno, la mejora en la confianza de los agentes sobre las perspectivas
económicas así como en las condiciones de acceso al financiamiento contribuiría
a la expansión del gasto interno.
[28] La consistencia de estas proyecciones fue evaluada con
el MMPT, herramienta de análisis que contempla los mecanismos de trasmisión de
la política monetaria, por lo que la trayectoria supuesta para los instrumentos
de política en consecuente con el objetivo de inflación planteado en este
ejercicio.
[29] Ver proyecciones en la
sección 2.1.
El Producto Interno Bruto a precios constantes se
prevé crezca un 3,2% en el 2010 y un 3,6% en el 2011, por lo que la economía costarricense
estaría ubicándose en la fase de recuperación del ciclo económico, sin alcanzar
aún el crecimiento potencial. Sin bien esto implicaría una brecha del producto
cada vez menos negativa [30], no se estiman
signos de recalentamiento que atenten contra el logro del objetivo
inflacionario.
[30] Medida como la diferencia entre el producto (PIB)
efectivo y el potencial. El PIB potencial es aquel nivel máximo de producto que
la economía puede alcanzar con un nivel de pleno empleo de sus recursos que no
genera presiones inflacionarias. Ver "Estimación del Producto Potencial para
Costa Rica: período 1991-2006".
DIE-02-2007, en www.bccr.fi.cr/ndie
De acuerdo con la participación por industrias, este
comportamiento estaría explicado, principalmente, por: i) la recuperación de la
industria manufacturera, determinada por el mayor dinamismo tanto de la demanda
interna como de la demanda externa; ii) la expansión de la actividad
agropecuaria, debido a la recuperación del área cultivable de productos como
banano, café, melón y el mayor dinamismo de otros productos como la piña; para
el 2011 se espera que este comportamiento tienda a moderarse y; iii) la
aceleración en la producción de servicios [31].
[31] No obstante, se espera una recuperación de la
construcción hasta finales del 2010, dado que de acuerdo con los informes de
diciembre del 2009 de la Cámara Costarricense
de la Construcción, las solicitudes de permisos para inicio de obras
civiles no muestran signos de recuperación. Además, los presupuestos públicos
para obras viales son menores en el 2010 respecto a lo observado en 2009.
Por componentes del gasto, se prevé un crecimiento de
la demanda interna (3,6% en ambos años), lo que significaría un incremento de
poco más de diez puntos porcentuales con respecto a lo observado en el 2009; no
obstante, cabe señalar que los crecimientos previstos para la demanda interna
son menores al promedio observado en el período 2000-08 (4,8%). Este
comportamiento estaría explicado por la evolución del consumo final y en menor
medida por la formación bruta de capital fijo.
Particularmente, la evolución del consumo total
estaría determinada por un sector privado, que luego de crecer 1,5% en términos
reales en el 2009 se prevé exhiba aumentos anuales en torno a 3,5%, asociados
con la mejora en el ingreso nacional disponible (cuyos crecimientos reales se
estiman en un 1,7% y 2,6% para el período proyectado) y una mayor
disponibilidad de financiamiento por parte del sistema financiero.
En cuanto a la demanda externa, se proyectan
crecimientos anuales de 3,7% y 3,9% en el 2010 y 2011, respectivamente, ligados
a la recuperación de las ventas de bienes y servicios de las industrias antes
señaladas. De manera consistente, las importaciones a precios constantes
aumentarían anualmente 4,4% y 3,9% en ese orden, durante el mismo período,
debido a la reactivación de la actividad económica que impulsaría las compras
de materias primas, bienes de capital, así como las destinadas al consumo final.
La mejora en el ingreso nacional disponible estaría
determinada, principalmente, por el repunte del nivel de actividad económica,
toda vez que, dados los precios de exportación e importación supuestos en el
ejercicio, los términos de intercambio del país experimentarían un deterioro a
partir del primer trimestre del 2010. En razón de ello, mientras en el 2009 los
términos de intercambio aumentaron en promedio 7,3%, para el 2010 se estima
presentarían una reducción de aproximadamente 2,6% y para el 2011 mostrarían un
nivel promedio similar al del año previo.
Este comportamiento respondería, principalmente, a la
tendencia alcista en los precios internacionales de las materias primas, en
especial de los hidrocarburos cuyo repunte estaría asociado tanto a las
perspectivas de un mejor desempeño de la demanda mundial como a restricciones
por el lado de la oferta (caída en inventarios, cierre temporal de refinerías
en la zona del Golfo de México y tensiones geopolíticas en el Medio Oriente).
Las proyecciones de las operaciones con el sector
externo para el 2010 y el 2011, expresadas en términos nominales, indican una
brecha negativa en la cuenta corriente de la balanza de pagos de alrededor de
4% del PIB para cada uno de esos años. Sin embargo, se estima que los flujos de
capital serían suficientes para atender ese faltante.
En lo que respecta a las finanzas públicas, las
proyecciones consideran un déficit anual para el Sector Público Global en torno
al 4% del PIB para ambos años, inferior al estimado para el 2009. Lo anterior
parte del Presupuesto Ordinario de la República y guarda consistencia con las
estimaciones contempladas al respecto en la segunda revisión del Acuerdo
"Stand-By" con el FMI.
Dadas las previsiones anteriores, se estima que los
agregados monetarios en 2010 y 2011 crecerían de manera consistente con el
objetivo inflacionario, el comportamiento de la actividad económica y los
flujos de capital. La liquidez del SBN crecería en torno al 11% anual, recursos
que permitirían atender el requerimiento de fondos por parte del Gobierno e
incrementar la disponibilidad de recursos prestables para el sector privado en
7,7% y 9,4%, en ese orden [32].
[32] No contempla el efecto de variaciones en el tipo de
cambio.
4. OBJETIVOS
Y ACCIONES DE POLÍTICA. El control de la inflación es el medio por el cual
el Banco Central contribuye con el bienestar de la población, dado que
inflaciones bajas y estables facilitan la toma de decisiones por parte de los
agentes económicos y promueven el crecimiento de la economía. Por tanto, dado
el comportamiento de las principales variables macroeconómicas en el 2009 así
como las proyecciones para el próximo bienio, el principal compromiso del Banco
Central es estabilizar la tasa de inflación en torno a los niveles observados
en el 2009.
Específicamente, el objetivo del Programa
Macroeconómico 2010-11 es alcanzar una tasa de inflación, medida por la
variación anual del IPC, que se ubique en diciembre del 2010 en un 5% (± 1
p.p.) y en diciembre del 2011 en un 4% (± 1 p.p.).
Las acciones de política del Banco Central para el
próximo bienio darán continuidad al conjunto de medidas adoptadas desde el 2005
para incrementar la efectividad de la política monetaria y así tener un mejor
control de la inflación en el mediano plazo. Estas medidas están enmarcadas en
el proceso de transición gradual hacia un esquema monetario de meta explícita
de inflación, el cual aún no ha concluido.
Previo a presentar la estrategia a seguir en los
próximos meses, se debe tener presente que bajo el esquema de meta explícita de
inflación, el Banco Central hace un anuncio público del objetivo de mediano
plazo para la inflación y orienta el uso de sus instrumentos de política
directamente al logro de tal objetivo, sin establecer metas intermedias para
agregados monetarios u otras variables macroeconómicas. Es por ello que, como
parte de esta transición gradual hacia un esquema de meta de inflación, desde
la publicación del Programa Macroeconómico 2007-08, el Banco Central no
contempla ninguna meta cuantitativa para agregados monetarios.
En consonancia con ese proceso de migración, en los
próximos meses las medidas que adopte el Banco Central continuarán orientadas a
consolidar la flexibilidad cambiaria y a mejorar los canales de transmisión de
la política monetaria.
En particular, en el corto plazo el Banco Central
mantendrá su compromiso con los parámetros de la banda cambiaria y procurará
mejorar el grado de integración y competencia del mercado cambiario de contado
y promover el desarrollo del mercado de coberturas cambiarias. Lo anterior con
el propósito de lograr una mayor flexibilidad cambiaria y ampliar los espacios
para el uso de la tasa de interés como principal instrumento de política monetaria.
En el campo monetario, continuará el proceso para la
adopción de una estrategia de control de la liquidez, que permita consolidar la
tasa de interés como principal instrumento de política monetaria.
Particularmente, en los próximos meses la Institución continuará con sus
esfuerzos por:
. Trasladar
recursos depositados en cuentas altamente líquidas en el Banco Central hacia
opciones de mayor plazo. Lo anterior procura no solo mejorar la gestión de
liquidez sistémica, sino también evitar que estos recursos constituyan una
fuente de expansión monetaria que genere presiones inflacionarias.
. Promover
el desarrollo del Mercado Integrado de Liquidez (MIL), que inició sus
operaciones en agosto del 2009 y con ello integrar la gestión de liquidez de
los intermediarios financieros. La concentración de las operaciones de liquidez
en un solo mercado contribuye a mejorar el proceso de formación de precios y
amplía los espacios de acción para el manejo de la tasa de interés de política
[33].
[33] Ello mejora el canal de trasmisión de la tasa de
interés, en el tanto variaciones en la tasa de referencia de política podrían
influir directamente en los rendimientos de mayor plazo y en las decisiones de
consumo e inversión de los agentes económicos.
Así, en los próximos meses el Banco Central
pondrá énfasis en: i) revisar el conjunto de instrumentos financieros
disponibles para participar en el MIL; ii) formalizar el corredor de tasas de
interés en el MIL; iii) dar seguimiento diario a la liquidez sistémica, con el
fin de drenar ó inyectar recursos para ubicar las tasas de interés en este
mercado en los linderos de la tasa de referencia de política monetaria.
Adicionalmente, procurará mejorar el canal de
comunicación con la sociedad, como medida complementaria para facilitar la
explicación de las decisiones de política monetaria y cambiaria, y con ello
contribuir en el proceso de formación de las expectativas.
En el cuadro 9 se presentan las proyecciones de las
principales variables macroeconómicas para el bienio 2010-11 que dan sustento a
este Programa Macroeconómico. El Banco Central seguirá de cerca la evolución de
estas variables y reitera su compromiso de realizar los ajustes necesarios en
la ejecución de sus acciones de política monetaria y cambiaria en la medida en
que cambios en el entorno interno o externo atenten contra la consecución del
objetivo inflacionario planteado, máxime que como economía pequeña y abierta,
Costa Rica está expuesta a choques como el comportamiento de la actividad
económica y financiera mundial y la evolución de las cotizaciones de las
materias primas en el mercado internacional.
Cuadro 9
Principales variables
macroeconómicas 2009-11

5. BALANCE
DE RIESGOS. Las proyecciones macroeconómicas antes suministradas fueron
elaboradas con base en los elementos que se consideraron más probables; sin
embargo, la incertidumbre sobre la evolución de la economía mundial y en
general la elevada volatilidad que caracteriza la coyuntura internacional
obliga a una revisión permanente de estas proyecciones. Por tanto, con la
finalidad de alcanzar el objetivo planteado en este Programa, estas revisiones
podrían llevar al Banco Central a realizar modificaciones más frecuentes en su
política monetaria y cambiaria.
Las proyecciones macroeconómicas anunciadas podrían
afectarse por la materialización de algunos riesgos, presentes tanto a nivel
internacional como local. Los principales riesgos identificados son:
. Recuperación
de la actividad económica mundial a un menor ritmo. La reactivación ha sido
desigual en las diferentes regiones del mundo y continúa dependiendo de manera
importante de estímulos monetarios y fiscales, que procuran fortalecer la
confianza del consumidor, sustentar la demanda agregada y reducir los riesgos
sistémicos. Así, un retiro prematuro de estos estímulos retardaría la
recuperación de la economía mundial, pero uno tardío implicaría presiones
inflacionarias por encima de las deseadas.
o Una
recuperación más lenta, especialmente en el caso de la economía estadounidense,
principal socio comercial del país, tendría un impacto desfavorable sobre la
demanda externa, situación que llevaría a una revisión a la baja de la
estimación de la producción interna; no obstante, facilitaría alcanzar el
objetivo de inflación planteado.
o Un
incremento excesivo en el nivel de gasto mundial generaría un efecto al alza en
la inflación importada y en las expectativas locales de inflación, lo que
comprometería la consecución del objetivo inflacionario.
. Precios
al alza de materias primas importadas. Las perspectivas de recuperación de la
actividad económica mundial han tendido a incrementar los precios
internacionales de los productos primarios. A su vez, estos productos son
sensibles a factores de índole climático y geopolítico, lo cual le imprime un
alto grado de incertidumbre sobre su comportamiento.
En particular, si el precio del petróleo supera los
$90 por barril (precio medio de cóctel de hidrocarburos supuesto en las
proyecciones del 2010) incrementaría los costos de producción. Este choque
podría tener efectos importantes y duraderos sobre la inflación en Costa Rica y
sobre sus expectativas, por lo que las acciones del Banco Central deberían
dirigirse a evitar que se presenten estos efectos de segunda ronda que
comprometan la consecución del objetivo del Programa Macroeconómico.
. Flujos
de capital mayores a los previstos. Las bajas tasas de interés en el mercado
internacional, dado el comportamiento de las tasas de interés internas, podrían
incentivar el ingreso de capitales de corto plazo. Por otra parte, la apertura
de monopolios estatales, como telecomunicaciones y seguros, podría atraer
inversión extranjera directa adicional. Estos flujos de capital podrían generar
presiones a la baja en el tipo de cambio y por ende sobre la inflación. Sin
embargo, también podrían implicar una participación del Banco Central en defensa
del límite inferior de la banda cambiaria, con los consecuentes efectos sobre
la expansión monetaria, el gasto interno y la inflación.
. Dado
el comportamiento previsto de la disponibilidad de fondos prestables para el
sector privado, una política fiscal más expansiva de lo contemplado en este
ejercicio, podría llevar a presiones al alza sobre las tasas de interés y
comprometer la reactivación de la economía.